EL FENÓMENO DEL PAPA

Digamos que el presidente Santos jugó todas las cartas posibles, y las sigue jugando, en orden a conseguir una paz estable, no sólo con los grupos guerrilleros sino también con otro tipo de grupos armados que fueron migrando desde la Autodefensas a la delincuencia común.

Una de esas cartas ha sido la visita del Papa Francisco, porque es un Pontífice que se ha hecho conocer por su carisma, su sencillez, pero por sobre todo por ser un hombre de avanzada, contemporáneo y por lo mismo, choca con algunos sectores recalcitrantes del catolicismo y del cristianismo que se apegan a los textos sagrados que fueron escritos en un contexto de miles de años atrás, para comprender los fenómenos del siglo XXI. Tal vez el caso más patético es el del doctor José Galat, que ha llamado al Papa Francisco, el Anticristo.

El Papa ha sido lo suficientemente claro en cuanto a los procesos de reconciliación, haciendo un llamado a defender dichos procesos, pero también se ha referido a la necesidad de una justicia pronta y a las reparaciones necesarias a las víctimas.

Queda claro que el mensaje del Papa, desde luego defensor del proceso de paz, ha tenido un objetivo bien importante, en la medida que ha sido dirigido a la juventud y a la niñez, aquellos seres humanos que a futuro tendrán que direccionar los procesos políticos, sociales y económicos del país. Una juventud de alguna manera apática a las prácticas religiosas, quedó visualizada, se le ubicó en un puesto relevante dentro de los mensajes papales.

Esperamos, no milagros, pero sí que se haya producido un fenómeno de sensibilización para que todos los sectores que tienen que ver con un aporte a la paz y la prosperidad de Colombia, se comprometan y no sean inferiores a la misión encomendada por Francisco. Y dentro de estos sectores, hizo alusión también de una manera enfática a sus propios misioneros, al clero y aquel alto clero que se mueve en medio del lujo y el boato. A ellos hizo recomendaciones especiales, sin temblarle el pulso. Que así sea.