2 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Sofia antes del parto, en el parto y después del parto

Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
9 de agosto de 2017
Por Óscar Domínguez
Por Óscar Domínguez
Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
9 de agosto de 2017

Óscar Domínguez Giraldo

Hace cinco años, el 3 de agosto, nació en Rio de Janeiro, nuestra primera nieta, Sofía (La segunda se llama Ilona, es bogotana, y cumplirá 3 años en diciembre). Comparto algunos días del diario que llevé en Rio. Debo algunas tildes y eñes que me negó el computador en portugués. Y la ignorancia del redactor, en algunos casos.En el collage, los cuatro nietos, en compañia de Andrea y Juan, de niños.od

Diario de Rio

Antes del parto

Julio 27 2012
Con Sofia en Rio

Por primera vez escuchamos latir el corazoncito de Sofia. Gracias sean dadas al doctor Marcos Augusto Bastos Dias, el ginecólogo obstetra que atiende a Andrea en su consultorio de Ipanema.
El galeno, 54 anos, padre de hijas, pide a la gestante, como les dicen aqui a las embarazadas, que se no estrese y que siga su vida, porque Sofia tardara unos dias más en aterrizar. La consultica vale 250 reales, unos 250 mil pesos. De una vez, el médico conecta a la madre con el pediatra que estará desde el parto. Colegaje obliga.
Llegamos el viernes 27, al dia siguiente de cumplir 39 anos de casados. El taita, Joshua Dean, nos esperaba en el aeropuerto. La madre y Sofia nos tenía en casa desayuno descomunal. Despachamos las viandas con el mar de fondo de la bahia de Guanabara.
Besamos a las dos mujeres en el cachete (Andrea) y en la barriguita (Sofia M). La inminente carioquita nos responde con una fragil patadita voladora, ya que está piernitas arriba, como mandan los cánones cuando la nina se apresta a dejar el hotel cinco estrellas de mamá, en el que ha estado por espacio de 39 semanas. No tiene prisa por iniciar su camino a Itaca. La idea de los taitas es que el parto sea normal. Cesárea solo en caso extremo.
Saludamos por skype a los abuelos de Cleveland, Alan y Iris, quienes siguen a distancia el proceso. Desde alli Iris tira linea sobre diversos aspectos relacionados con la maternidad.
La idea que tienen es encontrarse todos en diciembre en Cancún, México, para celebrar de paso los 70 anos del abuelo gringo. Después, los tres de Urca, el barrio de Rio donde viven los Goodman Dominguez, volarán a Colombia para que Sofía conozca al resto de la tribu de Macondo.

En el parto
Agosto 3

HABEMUS SOFIA

Como dicen los notarios, siendo las 5 horas un minuto de la tarde, hora de Río de Janeiro, 3 horas un minuto hora de Macondo, se dejó venir hoy viernes 3, muy tiesa y muy maja, doña Sofía Mo (1) Goodman Domínguez.


Ella, mamá Andrea, papá Josh, y los abuelos paternos y maternos están bien, felices, encantados con la nueva carioquita de pelo negro, como la madre, ojos azules Goodman, según la abuela Gloria, y piel blanca, más bien rosadita.
Sofía puso a temblar la báscula en 3 kilos 300 gramos. De los cien centímetros que suele tener el metro, la bebecita midió 49,5.
Su salud no puede ser mejor. Mamá Andrea sí quedó más averiada “como si me hubiera pasado un tren por encima”. «Estoy cansado», dijo en sus primeras declaraciones… papá Josh quien cortó el cordón umbilical y realizó una gran faena.
El trabajo de parto se había iniciado a las 10 de la mañana del jueves, durante una celebración del cumpleaños de la esposa de un colega de Josh. Las contracciones siguieron a lo largo de la noche y a las cuatro de la mañana ya estaban camino de la clínica perinatal Laranjeiras, donde las esperaba el obstetra-ginecólogo Marcos Augusto Dias activista del parto natural en un Brasil que practica a diestra y siniestra la cesárea innecesaria. El hombre, llamado al final para atender el parto, por deserción de la titular, hizo un gran trabajo. Se ganó bien sus reales. Grande es, Marco, como dicen acá, al final del japiberdi carioca.
Los padres Andrea y Josh se cuidaron bien de apuntar en un papelito que quedará en las memorias del mundo de Sofia, las oscilaciones de las contracciones.
Los abuelos Oscar y Gloria, que no aguantan una misa con triquitraque, fueron invitados a quedarse en casa a la espera de noticias que tardaban y tardaban.
Finalmente, después del feliz parto, fueron llamados a bordo. Llegaron por entre los trancones y les tocó ver a Sofía atacando durante quince minutos la producción láctea de mamá.
Ninguno de los cariocas que se tropezaron en el camino supo nunca que dos abuelos radiantes, venidos de Macondo, iban a conocer en vivo a su primera nieta.
Les falta por conocer a los primos australianos de Sofía, Mateo y Patrick George, residentes en Melbourne. Los repetidos ya saben que tendrán que compartir estrellato con su parientica.
La bebecita sacó pulmones para llorar en protesta contra una enfermera que la incomodó ligeramente para que chupara. Luego posó para los paparazzi Josh y Óscar que sólo podrán enviar fotos mañana sábado, una vez pasen por la censura de mamá Andrea, quien se reservo ese derecho de decidir que se filtra y que no. La coquetería ante todo. No quiere que la vean fea. Y donde manda capitán obedecen marineros.
Como a los abuelos se les permite exagerar digamos que Sofía nació aprendida, tiene reacciones de mujer toreada en muchas plazas, de pronto suelta una cierta sonrisa, se duerme, despierta, pega su llanto y retoma el camino de Morfeo.
Las enfermeras que cuidan a las dos mujeres de Joshua, aficionado a los deportes extremos, dieron las primeras instrucciones a la primeriza. Tres horas después la madre del parto, debería darle el segundo teterado en envase natural, mejor dicho, de la teta a la boca porque la niñita, después de probarla, accedió a ser alimentada por esa tradicional via.
Hablando de deportes extremos ninguno como este de dar a luz. Lo comprobó el de Cleveland que fue afortunado asistente de su mujer quien resistió la prueba como toda una dura.
Por esta noche de carnaval para los suyos, los tres de Urca, el barrio donde seguirán residiendo, se quedaron en la clínica y solo mañana se sabrá si regresan a casa donde los abuelos lo tienen todo dispuesto para recibirlos.
Los idosos o aposentados, nombres que les dan en Brasil a los viejos o pensionados, fueron invitados a abandonar la habitación 503 muy hacia las nueve de la noche.
Claro que la abuela Gloria se dio el gran regalo de su vida: cargar a Sofía durante unos quince o 20 minutos mientras los padres trataban de reposar un tanto para retomar sus responsabilidades con la nueva bebita durante la noche de Rio, «una ciudad corruptora de mayores», según dicen los cronistas que aquí se dan silvestres.
Y como los médicos trabajan en llave, en la propia clinica hicieron el anunciado empalme el doctor Dias y la pediatra Fernanda Niskier, una frágil profesional, que le hará el revelo a su colega que salió a atender otro parto.
Los abuelos dormirán tranquilos esta noche sabiendo que la dulce espera es ya historia familiar.

(1) Nota, lo de Mo, segundo nombre de Sofía, es en homenaje a un tio que el padre, Josh, quería muy especialmente. El nombre del tio era Moe y entre los judios se acostumbre darle al nuevo – o nueva terrícola- un nombre que empiece por la letra del nombre del tio estrella. Vale

Después del parto
Agosto 10, viernes.

Sofia Mo cumple sus primeros ocho días de existencia. Ya se le montó a la vida. Acompanó a mamá y a papá en su primera cita posparto al obstetra. El médico Marcos Augusto le encontró un sobrepeso de 100 adorables gramos: 3.400, toda una hazaña después de su temporada de dos días en la clínica perinatal Laranjeiras, donde se alivió de una incómoda ictericia.
Sofía salió a la pasarela de Ipanema, donde queda el consultorio, con un vistoso traje rojo pasión que hizo las delicias de quienes la vieron. Mamá también la vistió en el día con un traje a colores, lindísimo, como todo lo suyo. No hace sino estrenar. Como las presentadoras de televisión del país de su madre, no repite pinta.
Claro que estrenó un portabebés para el taxi de ida y regreso a casa. Regalo de Cristiana, amiga de los Goodman.
Para felicidad de la abuela Gloria, en Brasil, se hablará de Sofía Mo Duque. (El apellido de la madre manda aquí)I. Nada de Goodman ni de Domínguez, como esperaban papá y abuelo. Ya habrá tiempo de resolver problemas de pasaporte cuando viaje a Usa y a Colombia, los demás países que se disputarán su eterno femenino.
En la tarde, también por vez primera, recibió el primer bano en casa. Papá y mamá por poco se sacan un ojo en la faena, pero finalmente salieron adelante. Que si el agua está demasiado caliente (está bien, opinó la abuela), que si le damos otro bano de sol, que por aquí, que por allá. El abuelo se encargó de botar el agua del bano. Tampoco es ningún inútil pues ha sacado master en lavada de loza y «hacida» de mandados.
La abuela nos regaló con un delicioso churrasco acompañado de una deliciosa ensalada. En casa de Sofía tenemos una chef de lujo.
Sofía Mo agradeció el bano doméstico con el mejor de sus llantos. Y se pegó de la teta de mamá hasta nueva orden.
Hoy ha tenido sus primeros coqueteos con el chupo, uno de los mejores inventos de la humanidad. Tiene tres y hay que esterilizarlos cada vez que se cae o alguien los mira. Despues, cuando haya creado más defensas, si el chupo se cae en la calle, la madre se le mete a la boca, lo lava y pum a la boca. (Sostiene la abuela Gloria).
En la noche, Sofía conoció por Skype a sus primos australianos Mateo y Patrick George, quienes la llenaron de besos. La nena los ignoró olímpicamente, mientras mamá y papá recibían cartilla de Juan y Josephine sobre cómo atender a la bebecita. Que mucha agua, que está bien el complemento vitamínico, que hay que sacarle los gases, que tal y pascual.
Mientras esto sucedía la colombiana Mariana Pajón se colgaba oro en ciclismo en los olímpicos de Londres que terminan el domingo. Los próximos serán en Rio dentro de cuatro anos cuando Sofía Mo competirá, dice su padre, en la modalidad de chupada de tética de mamá. Tiene asegurada medalla. Para la final de futbol de mañana entre Brasil y México, papá Joshua está pensando en comprarle a la menina una camiseta para que tuerza por su país.

Agosto 11

Como todo en Sofía es primero, hoy fue – a distancia- su primer bar-mitsvá, o «iniciación del niño judío de trece anos en la comunidad» según la definición que copio del libro «Los Judíos”, del inglés Paul Johnson, que sigo sin leer.
El de la fiesta fue Trevor Goodman, primo de Sofía. El caballerito reside en Los Ángeles, USA, donde se reunió la mayor parte de la familia Goodman.
La nenita permitió a sus padres un reparador sueno de cinco horas con todos sus minutos completos. Un banquete que no se daban hace varios días.
Claro que en la noche nos pegó un buen susto porque vomitó parte del tetero materno, con una pintica de sangre. Llamada a la pediatra que calmó los ánimos. Es normal, pero si se repite, me llaman, dijo la doctora que ya conocemos.
Pensábamos que la selección de fútbol de Brasil que disputó con México la medalla de oro en los olímpicos de Londres tendría el detallazo con su paisana de ganar. Todo lo contrario. Y este país futbolero entró en tremenda depresión. Las viejas sacaron la cara por los 184 millones de habitantes y le ganaron el oro a Estados Unidos en volibol.
Josh se hizo felicitar por los dueños de la ferretería donde compra los cachivaches domésticos. El hombre es un todero. Lo arregla todo. O lo desarregla, pero se le mide.
Aquí hay un culto especial por los bebés y la maternidad. Sostiene la Cotela. Menciona usted algo relacionado con un bebé y la gente se derrite.
La jornada se redondeó con felicitaciones a Josephine, esposa de Juan, quien hoy está de cumpleaños. Nos contó que hacía tres anos no iban a un evento juntos. Y solos. Lo hicieron a una velada artística. Los repetidos se quedaron con los abuelos George y Madeleine.
Seguimos disfrutando de un invierno espléndido. Nada de lluvias. De ahí a decir que Sofía ha traído el buen tiempo, no hay sino un trecho.
Todos aseguramos que Sofía nos sonríe. Quién será capaz de contradecirnos? Algún ^%$# mosquito nos la picó. Ya no lo volverá a hacer: murió aplaudido el muy…