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Política dinámica o sello de traición

1 de agosto de 2017
Por José Ferney Paz Quintero
Por José Ferney Paz Quintero
1 de agosto de 2017

José Ferney Paz Quintero
Abogado Consultor

En la actualidad política hace carrera la  desgastada frase que la “política es dinámica”, convirtiéndose en principio general para quienes comercializan con su ejercicio, acuden al trasfuguismo, al “voltearepismo,” “ van y vienen como las olas”, cambian en cada elección de partido, traicionando el que los apoyó en sus aspiraciones del pasado, tal vez también apoyados en otra frase lapidaria, “sólo los imbéciles no cambian de opinión, cuando cambian las circunstancias”, máxima  utilizada por el presidente Santos en su  etapa de candidato en un debate con la entonces aspirante presidencial Nohemí Sanín.

Cierto es, que la lucha por el poder político depende de los cambios en las correlaciones de fuerzas que se mudan al conjuro de las nuevas realidades sociales, recordándonos el pensamiento chino, “cuando eres mayoría tienes que pasar a la ofensiva, cuando eres minoría tienes que retroceder”, en los términos en que los expresó Lenin, un paso  adelante y dos pasos atrás.

Frente a los hechos recientes de alianzas con los enemigos y opositores del ayer, pareciera que por esas constantes conductas que, en política todo cabe, todo vale, importando poco la coherencia o la ética, en donde  su ejercicio pasa al plano de la dinámica y la  traición  es su sello, como muestra patente de la fragilidad de nuestros partidos, y de las ideas.

¿Qué hacer para devolverle la  seriedad a la política? Se ha sostenido la falta que hace la figura de la rendición de cuentas del político legislador, del que ocupa un cargo público en representación de un partido, sea por elección popular o por nombramiento, por cuanto tienen una responsabilidad social ineludible frente  a su electorado  y  sociedad en general.

No se debe olvidar que los partidos políticos son al final de cuentas los responsables en alto porcentaje del resquebrajamiento de la democracia, donde debe prevalecer la lealtad partidaria, honestidad  de los postulados y no ese  vulgar tránsito de un partido  a otro, como marionetas al viento, ausencia de compromisos, donde cada quien vela por su propio interés, verdaderos saltimbanquis, sin importar los del país y los del bien común.

Preparémonos entonces en esta época preelectoral para el desfile de aspirantes pasando de partido a partido, no siendo ajeno  sin rubor alguno a este fenómeno  cierta dirigencia de Caldas, fieles seguidores del trasfuguismo  y del “lentejismo”, término coloquial acuñado por un controvertido jefe conservador del siglo pasado, (Laureano Gómez) para fustigar a los congresistas de su partido que se  sumaron a la bancada liberal para apoyar el gobierno de Olaya Herrera,  a quienes inicialmente se les llamó “ Romanistas” por su líder Román Gómez, pero en el trascurso de un acalorado debate  parlamentario,  aquel cambió el nombre por el de lentejos

Sea como sea, el hecho es que hay algo  muy consolidado de  estas  dos figuras en el ambiente político colombiano, incluidas todas sus vertientes, debilitando los partidos, y sumergiéndolos en una capitis diminutio frente a sus simpatizantes, sin desconocer una realidad; la sensación que se tiene  que el horizonte político está hoy abierto como nunca a las más audaces combinaciones electorales, en donde todo puede pasar y de que el futuro inmediato podría deparar infinitas sorpresas.

Si se le da validez en el mejor de los  sentidos  a la dinámica de la vida política,  no es  ajeno el concepto que esta hace posible, muchas veces lo imposible, por cuanto en política lo único cierto, es lo que ya pasó.

Adenda: Los escándalos por corrupción  se han convertido en  el tema central  en el agitado panorama político del país, no escapa noticia  en donde  no esté de por medio  el soborno, el cohecho, el prevaricato,  el abuso de funciones, la colusión, el conflicto de interés, en buen romance, toda la gama de delitos contra la administración pública y la justicia, dejando una estela de  incertidumbre, de desazón, de desesperanza en la sociedad  sana del país, que observa perpleja  la lentitud de las investigaciones,  y lo más preocupante  la ausencia de una política  criminal  que garantice o demuestre que existe un Estado que cumple con su obligación de castigar a los que violan la ley.

Se conoce que por la Fiscalía General de la  Nación se han compulsados copias con destino a la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia para  que se  inicie investigación como juez natural contra unos parlamentarios  afines al partido de la U y al director ejecutivo del la federación Nacional de Departamentos, por estar eventualmente comprometidos en actuaciones dolosas donde es parte actora la firma internacional Odebrecht, con un detallado rastreo sustentado con documentos probatorios.

Independiente de su derecho a la presunción de inocencia, es y será muy desgastante para esa asociación que agrupa a los entes departamentales que una persona que funge como su representante y director ejecutivo, esté siendo objeto de una investigación penal por la máxima instancia de la jurisdicción ordinaria, que bien amerita  un retiro temporal o licencia  mientras  atiende su defensa, pero por fuera de la institucionalidad, sería lo lógico  en aras de la trasparencia y moral administrativa, si es que esos principios todavía  existen en la estructura estatal.

Que el decoro y al dignidad regresen a la administración pública. ¿Será mucho  pedir?

Adenda dos: Importante texto de noventa páginas recibirán los convencionistas liberales en su Congreso fijado para final del mes de septiembre, intitulado “350 años de Ideología Liberal- Historia de las ideas liberales “, escrito por el académico historiador  Rodrigo Llano, actual veedor de dicha colectividad, con  presentación del mismo por parte  del ex  presidente César Gaviria, en donde se expone en un lenguaje sencillo, y didáctico la historia del partido, su génesis, sus líderes, las conquistas sociales, como partido base del humanismo universal.

Será un gran aporte a la literatura política del país, y en especial un  documento ideológico de gran valor para la militancia roja.

Bogotá, 1 de agosto del 2017