28 de febrero de 2021
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Los dardos entre Trump y Kim Jong-Un

14 de agosto de 2017
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
14 de agosto de 2017

albeiro valencia

Desde que las grandes potencias desataron el conflicto de Siria se empezó a madurar la nueva Guerra Fría; pero con la llegada del nuevo inquilino a la Casa Blanca las contradicciones se agudizaron. Recordemos que en abril Trump ordenó la movilización del portaviones Carl Vinson hacia Corea del Norte, para amenazar al régimen de Kim Jong-un y de paso inquietar a China; la siguiente jugada fue lanzar la “madre de todas las bombas” en Afganistán, afirmando que así combatiría a ISIS, pero que se veía como una provocación contra Rusia y Corea del Norte. Esto disparó la popularidad de Trump pero el mundo entró en pánico. Como respuesta el gobierno de Corea del Norte le recordó a sus enemigos que dispone de moderno arsenal nuclear y que tiene una excelente posición geográfica, lo que demostró en la conmemoración del nacimiento de Kim Il-Sung, cuando desfilaron por las calles de Pyongyang varios camiones con una nueva arma, que parecía un misil balístico intercontinental. Era un claro mensaje dirigido a Estados Unidos, Corea del Sur y Japón. Estos son los antecedentes porque hoy Trump y Kim Jong-un iniciaron un nuevo juego de guerra.

Se desploma la popularidad de Trump

A los seis meses en la Casa Blanca el primer mandatario muestra un pobre balance, y su popularidad se situó en 36%, el más bajo de los últimos nueve presidentes; los peores índices en un poco más de 70 años. No pasaron sus más cacareadas propuestas de campaña; fracasaron las obras de infraestructura, la reforma tributaria y el reemplazo del “Obamacare”. No ha podido construir el muro en la frontera con México y lo desprestigió el retiro de su país del Acuerdo de París, el gran esfuerzo global para luchar contra el cambio climático. Pero, además, desde que ganó la presidencia, le sigue haciendo daño el rumor según el cual su campaña colaboró con Rusia, para golpear a Hillary Clinton.

A lo anterior hay que agregarle los constantes cambios de funcionarios; en la última semana de julio se presentó una nueva crisis en su gabinete y completó tres jefes de comunicaciones. Ante los continuos rumores tuvo que lanzar un apresurado mensaje: “no hay caos en la Casa Blanca”. Debido a las encuestas que anunciaron su baja popularidad Trump viene arremetiendo contra los medios de comunicación y criticó a los canales CNN, ABC, NBC y CBS, así como a los periódicos The Washington Post y The New York Times; con este último medio fue especialmente duro porque “se ha equivocado en todas las predicciones sobre mí, incluida mi victoria electoral (discúlpense), es totalmente inepto”, anotó. Aseguró que su popularidad está subiendo y sus logros son numerosos; afirmó que su base de votantes está creciendo, a pesar de los datos de las últimas encuestas.

El presidente insistió en que los medios se dedican a hablar de la noticia falsa de la intromisión rusa entre su campaña y representantes del gobierno de Vladimir Putin, para inclinar las elecciones de 2016 a su favor; sin embargo no tienen en cuenta los avances como la fortaleza de la bolsa, el “entusiasmo económico”, los datos de empleo, la “seguridad fronteriza” y la “fuerza militar”. A este último aspecto le ha puesto más atención para elevar su imagen, sobre todo entre los blancos de baja formación cultural.

La amenaza norcoreana

Trump sabe que para mejorar su imagen debe continuar en campaña política y conquistar con los mensajes que la gente quiere escuchar: convertir a Estados Unidos, de nuevo, en la primera potencia económica y militar; devolver el sueño americano a los blancos nacionalistas; revisar el modelo neoliberal y algunos tratados de libre comercio, y desarrollar una política de apartheid contra afroamericanos, latinos y musulmanes. Ahora está agitando la bandera contra Corea del Norte. Según el diario The Washington Post un informe de la Agencia de Inteligencia de Defensa estima que el régimen norcoreano tiene armas nucleares para sus misiles balísticos, entre ellos los intercontinentales ICBM; en lo que va corrido de este año ha hecho varios lanzamientos de misiles, lo que demuestra su capacidad ofensiva. Al respecto dijo Trump que el líder norcoreano “ha estado muy amenazante más allá de un estado normal” y advirtió que “enfrentarán el fuego y la ira y, francamente, el poder”. En esta guerra verbal dijo el portavoz del Pentágono, el teniente coronel Chris Logan, que Estados Unidos busca una desnuclearización pacífica de la península coreana, pero advirtió que “seguimos preparados para defendernos a nosotros y a nuestros aliados y a utilizar toda la gama de capacidades a nuestra disposición contra la creciente amenaza de Corea del Norte”.

Ante los hechos el Consejo de Seguridad de la ONU impuso nuevas sanciones a este país, por sus reiteradas pruebas nucleares. Les prohíben las exportaciones de carbón, hierro, plomo y mariscos. Como respuesta a las amenazas de Trump, el portavoz del Ejército Popular de Corea del Norte, dijo que su país planea atacar las bases militares de Estados Unidos en la isla de Guam. El presidente Trump contestó con otra andanada verbal advirtiendo que Corea del Norte “debería estar muy, muy nerviosa. Porque le pasarán cosas que nunca pensó posibles”.

Venezuela en la mira

En su protagonismo internacional el presidente de Estados Unidos sorprendió a todo el mundo cuando dijo el pasado 11 de agosto, que no descartaba una opción militar para Venezuela y sugirió que no sería complicado atacar a este país “pues Estados Unidos tiene tropas por todas partes del mundo”. Por supuesto que estas declaraciones despiertan los sentimientos antiimperialistas del pasado, recordando las intervenciones militares estadounidenses en Grenada (1983) y en Panamá (1989). Sobre este espinoso asunto se pronunció José Miguel Vivanco, director para las américas de Human Rights Watch, quien advirtió que las declaraciones de Trump constituyen un grave error y podrían frenar transitoriamente el endurecimiento de muchos países de la región frente a los abusos de Maduro.

Pero parece que los intentos de intervención van en serio pues el Jefe del Comando Sur de Estados Unidos dice que “ya todo está listo” y mencionó la “Operación Martillo”, que involucra a tropas de varios países de América Latina.