24 de febrero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La loca de la casa

13 de agosto de 2017
Por Consuelo Botero
Por Consuelo Botero
13 de agosto de 2017

Consuelo Botero

Así era, como Santa Teresa de Jesús, se refería a la imaginación desbordada de la actividad cerebral, cuyo funcionamiento sigue siendo un misterio y obligó al expresidente Barak Obama, a expresar lo siguiente: “Como humanos, podemos identificar las galaxias que están a años luz, podemos estudiar partículas más pequeñas que un átomo, pero todavía no hemos destrabado el misterio de las tres libras de materia gris que están entre nuestros oídos”

Somos animales mentales, conocemos la estructura del cerebro pero no sabemos nada de sus conversaciones, de la manera como se relacionan 100.000 millones de neuronas, con 10.000 conexiones cada una de ellas en constante  movimiento  y es en este sentido, que el científico español, Rafael Yuste, con ayuda de Obama, promete al mundo develar lo que no se sabe del cerebro a través de una nueva tecnología microscópica en 3D, que permitiría explicar científicamente el funcionamiento de la mente humana desde dentro, es decir podríamos llegar a saber lo que es un pensamiento.

Entonces surge el proyecto Brain ideado por el científico Rafael Yuste quien se compromete a entregar en un plazo de 15 años una nueva herramienta que permita conocer lo que faltaba por saberse del funcionamiento cerebral, y que dicho descubrimiento promete ser tan importante como la conquista del hombre en el espacio.

Los avances de la neurociencia en el siglo XXI son imparables, los avances tecnológicos puestos al servicio del hombre hacen posible lo que unos años atrás era considerado ciencia ficción. Son saberes muy prometedores en la salud de la humanidad. Desaparecerían enfermedades mentales, encontraríamos la cura a la esquizofrenia o al Alzheimer. Mejoraríamos la memoria, etc.

Preocupa el hecho de que empresas como Facebook, Microsoft y Google ya estén interesados en el proyecto, para incorporar programas en la plataforma de la tecnología que venden. Y que nuestro cerebro termine conectado al internet de las cosas, siendo masificado y monitoreado a conveniencia de los intereses predominantes de las élites.

Pero también existe un riesgo en su aplicación. Este instrumento permitiría leer el pensamiento del hombre, conocer sus deseos y a través de la manipulación cerebral cambiar su comportamiento.

Si los más íntimos pensamientos del hombre quedan expuestos a la luz pública por medio de una herramienta tecnológica y sin ningún pudor, cabe preguntarse si este descubrimiento tan importante en el campo del conocimiento y de la salud no terminará arruinando nuestra libertad y derecho a pensar libremente, y hasta qué punto el hombre está dispuesto a dejarse arrebatar su intimidad

Y como nadie puede ser poliglota en el campo del saber, sería muy interesante abrir un debate con estudiosos de distintas áreas y saber qué piensan los abogados cuando un aparato microscópico como este pueda llegar a alterar los circuitos neuronales del delincuente para declararlo culpable o inocente.

Desde la psicología filosofía y teología quedarían en entredicho muchas teorías explicativas de las emociones de las percepciones, de la fé.

La neuroética tendrá que dar respuesta a muchos interrogantes válidos, definir claramente los límites de lo permitido en el avance científico con relación a la libertad del hombre y su instrumentalización.

 

Socióloga