1 de marzo de 2021
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Gazuza, verbo pronominal, nadie, en la medida en que

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
29 de agosto de 2017
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
29 de agosto de 2017

Quisquillas de alguna importancia

efraim osorio

Con la preposición ‘de’, el redactor, sin proponérselo, dijo “al deseo de tener el estómago vacío”. 

‘Gazuza’. ¿Gazuza? La verdad sea dicha, ignoraba esta palabra: la leí por primera vez el 12 de agosto de 2017 en esta oración del columnista Alejandro Samper Arango: “…a la gazuza de tener el estómago vacío se suma el desaliento…” (LA PATRIA). Porque no me gusta quedarme con las ganas, de saber, quiero decir, la busqué en El Diccionario, y esto encontré: Gazuza. (Etimología discutida). f. Coloquial. Hambre”. Algo así como la ‘gurbia’ de nosotros, que el escritor Álvaro Marín Ocampo, en sus ‘Voces fatigadas’, define así: “Hambre desaforada. Apetito feroz”. Según Corominas, la palabra ‘gazuza’ empezó a ser usada en 1646. Vale la pena copiar lo que de ella enseña: “Voz familiar del mismo origen incierto que el catalán ‘cassussa’ (ídem). Como en América Central tiene varios significados que se agrupan alrededor de la idea de ‘persecución’, es probable que derive del adjetivo gazuzo ‘muy comedor’, todavía empleado en la Argentina y Chile, derivado de ‘cazar’ con el sentido del que va a la caza de comida’”. Despachados estos interesantes apuntes, conocida la acepción del término y analizada la frase, me parece que el redactor falló en la elección de la preposición ‘de’ para ese complemento, porque, cuando uno tiene ‘hambre de algo’, quiere decir que tiene deseo de lograr su objeto, verbigracia, ‘hambre de riquezas’. La preposición apropiada para ese complemento es ‘por’, pues ésta indica la razón, el motivo o la causa de esa ‘gazuza’. Con la preposición ‘de’, el redactor, sin proponérselo, dijo “…al deseo de tener el estómago vacío”. Y nadie quiere esto. Ni los faquires. ***

Los verbos pronominales no admiten complemento directo. Razón esta por la cual es equivocada la construcción de la siguiente oración del doctor Flavio Restrepo Gómez: “…que es gran arte eso de engañar a los pueblos, con el único objetivo de enriquecerse a sí mismos” (LA PATRIA, 16/8/2017). Analice, no más, la siguiente información: “El objetivo de matarse a ellos mismos”. Suprima de su frase el complemento ‘a sí mismos’, y se dará cuenta de que no se necesita y de que así, además, no sufre la expresión de su idea. Ahora bien, aunque pleonásticamente, puede escribirse: “…de enriquecerse ellos mismos”, porque en esta construcción, ‘ellos mismos’ no es complemento sino sujeto del verbo pronominal ‘enriquecerse’. ***

Así como ‘nada’ es ‘nada’ (carencia absoluta de todo ser), así también ‘nadie’ es ‘nadie’ (ninguna persona). Por esto, y por haber sido escrita por quien la escribió, me pareció extraña, por no decir incoherente, la siguiente frase: “…y le importa un bledo lo que nadie piense de él, mucho menos los indignados…” (El Tiempo, Juan Esteban Constaín, 17/8/2017). Los pronombres indefinidos ‘alguien’, ‘alguno’ o ‘cualquiera’ habrían expresado a cabalidad la idea del redactor: “…lo que alguno piense de él”.  Podrían refutarme diciendo que ‘nadie’ es también ‘una persona insignificante’. Tampoco, porque en ese caso el escritor habría tenido que especificar, diciendo, por ejemplo, “lo que un don nadie piense de él”. El pronombre indefinido ‘nadie’ está bien empleado en frases como ésta: “Porque escribo por el placer de hacerlo, me importa poco que nadie lea lo que escribo”. Pero el señor Constaín sabe todo esto mucho mejor que yo. ***

Siempre he considerado inútil y esnobista la locución conjuntiva ‘en la medida en que’, más, si se le suprime la preposición ‘en’, circunstancia que me hace pensar que la usan únicamente porque ‘está ahí’. Por ejemplo, el jurista Augusto Morales V. en esta afirmación: “…sólo en la medida que se pueda superar el fenómeno, podrán rescatarse los valores de la comunidad…” (LA PATRIA, 16/8/2017). En ella es necesaria la preposición, pues, de lo contrario, le cambia completamente el sentido a la oración. Si usted, señor, dice “estamos en el restaurante que almorzamos hace ocho días”, quiere decir que ‘se lo almorzaron’. Pero si responde que “estamos en el restaurante en el que almorzamos ayer”, sus invitados no se perderán el ‘corrientazo’. Reemplace usted esa locución inútil por la conjunción condicional ‘si’, y verá cómo se expresa mejor y cuánto espacio ahorra: “…sólo si se puede superar el fenómeno, podrán…”. ¿Lo ve? ***

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