3 de marzo de 2021
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El encuentro del Papa Francisco con San Francisco de Borja

Por Guillermo Romero Salamanca
8 de agosto de 2017
Por Guillermo Romero Salamanca
8 de agosto de 2017

Por Guillermo Romero Salamanca

Ocurrirá el 7 de septiembre. Después del saludo protocolario del presidente Juan Manuel Santos, con himnos de la Santa Sede y de Colombia y de una conversación de unos 20 minutos con el mandatario, el Papa Francisco saldrá del Palacio de Nariño por la carrera séptima, pasando por la mitad de las dos edificaciones del Congreso de la República llegará a la Plaza de Bolívar, donde unos 23 mil jóvenes le darán las más grande ovación.

Les impartirá su bendición e ingresará a la Catedral Primada de Colombia. En la puerta, el Capítulo Metropolitano de canónigos le dará la bienvenida y le presentará el agua bendita que estará en un acetre de plata –con el cual se recibían los virreyes en la colonia—y después besará la reliquia de la Santa Cruz que reposa en la Catedral.

Unos 1.200 invitados especiales estarán en las tres naves y acompañarán al Papa Francisco en la entrega una ofrenda floral a la Imagen de la Virgen de Chiquinquirá, traída el 1 de septiembre, desde Boyacá bajo estrictas medidas de seguridad en un helicóptero.

El Papa Francisco orará frente al lienzo por espacio de varios minutos.

De allí pasará a un cuarto contiguo a la Capilla del Sagrario donde se reunirá con las personas que organizaron la visita a Colombia, les agradecerá el gesto e impartirá su bendición. En una mesa de madera, con mantel blanco estará el libro de becerro, donde se escriben los grandes acontecimientos de la Catedral desde 1574. Allí están los escudos y las firmas de los papas Paulo VI y Juan Pablo II. El Papa Francisco también firmará con la pluma que utilizara el Papa Pío IX cuando declaró la bula de la Inmaculada Concepción.

Luego de una corta oración ante el Sagrario, saldrá por un corredor al Palacio Arzobispal y cuando suba las escaleras se encontrará con san Pedro, una escultura de los años 50 del siglo pasado del italiano Vico Consorti, el mismo que construyera la Puerta Santa de la basílica de San Pedro en Roma.

DE FRENTE CON SAN FRANCISCO

En el segundo piso del Palacio Arzobispal se reunirá con los obispos de Colombia en un salón adornado con 27 cuadros de los siglos XVII, XVIII y XIX. Monseñor Juan Manuel Huertas, canónigo de la catedral explica la situación: “En 1948, en el bogotazo, el palacio Arzobispal fue incendiado con toda la historia de la conquista y la colonia y estos cuadros fueron recogidos el siglo pasado, de diferentes parroquias que los tenían en abandono y acá se han restaurado. Todos estos cuadros son catequesis, porque cuando fueron pintados, las personas no sabían leer y había que explicarles lo que sucedía”, agregó.

El cuadro más grande es precisamente sobre la conversión de san Francisco de Borja, pintado por Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, el artista santafereño más famoso de la época colonial.

San Francisco de Borja y Aragón fue el III General de la Compañía de Jesús, la misma del Papa Francisco. Aunque de niño deseaba convertirse en monje, su familia determinó casarlo con Leonor de Castro. Trabajó al lado de Isabel de Portugal, considerada como una de las mujeres más bellas de la época y así lo atestigua el pintor Tiziano, pero falleció a la edad de 36 años, hecho que causó una impresión tan profunda en la vida de Francisco, que la consideró 1539, como el año de su conversión.

Quince días después de la muerte de Isabel de Portugal se descubrió el féretro y Francisco debió corroborar una vez más su identidad. Al ver descompuesto el rostro de la emperatriz dijo: “he traído el cuerpo de nuestra Señora en rigurosa custodia desde Toledo a Granada, pero jurar que es ella misma, cuya belleza tanto me admiraba, no me atrevo (…). Si, lo juro (reconocerla), pero juro también no más servir a un señor que se me pueda morir”.

Unos años después falleció su esposa e ingresó a la comunidad de los jesuitas, donde lo nombraron como el III General de la Compañía. Organizó muchas misiones, estuvo atento a la contrarreforma y les pidió a los jesuitas, desde ese momento como norma general, hacer una hora de oración en las mañanas.

El Papa Francisco, al ver el cuadro de Gregorio Vásquez Arce y Ceballos de seguro, lo contemplará y meditará sobre su vida religiosa.

Unos minutos después saldrá al balcón para brindarles un caluroso saludo a los jóvenes que estarán esperándolo en la Plaza de Bolívar. Quizá les hable de san Francisco de Borja.