FONTUR 2016
Aprenda a identificar si su hijo está pasando por un período de depresión

La depresión es una enfermedad que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la padece cerca del 4,4% de la población mundial. Generalmente se caracteriza por la pérdida del interés en actividades que normalmente se solían disfrutar, una tristeza persistente y la incapacidad de realizar acciones cotidianas durante al menos dos semanas. Los síntomas de depresión en los adolescentes pueden llegar a ser diferentes a las que generalmente sufren los adultos.

Para Jorge Posada, psiquiatra adscrito  Colsanitas,  es usual que se confundan los síntomas de un joven con depresión con aquellos cambios que pueden llegar a presentarse normalmente en la adolescencia. “Estamos acostumbrados a que la adolescencia es un período problemático, donde los muchachos se vuelven conflictivos, necios y no necesariamente es así”.

Los pacientes con depresión pueden llegar a sufrirla en grados leves, moderados o severos. Tras un análisis y diagnóstico por parte de los profesionales de la salud mental se decide qué tipo de tratamiento utilizar.

No en todos los casos es necesario el uso de antidepresivos. Según el doctor Posada, los pacientes atendidos solo con psicoterapia mejoran en un 47%,  los atendidos con farmacoterapia mejoran en un 49%, y aquellos que son atendidos con ambos tipos de terapia mejoran en 71%.

 

En los adolescentes, la depresión puede venir acompañada de síntomas físicos como dolores de cabeza, dolores de estómago, en las articulaciones y cansancio. También es común que se inventen enfermedades para eludir sus responsabilidades, en casos severos pueden llegar a presentarse autoflagelaciones e ideas suicidas. A continuación, cinco aspectos de la depresión en adolescentes para tener presentes.

  1. Síntomas en los adolescentes: los más comunes son la pérdida de energía, pérdida del apetito, necesidad de dormir más de lo normal, ansiedad, disminución de la concentración, indecisión, inquietud, sentimiento de inutilidad, culpabilidad o desesperanza. 
  1. Presencia de heridas en el cuerpo: en la edad de la adolescencia, muchas veces los jóvenes no logran verbalizar y expresar adecuadamente sus emociones, esto puede llevar a que se realicen autoagresiones. Aunque estas no siempre tienen un fin suicida, si se trata de un joven que está en peligro.   
  1. Sepa cómo abordar la situación: cuando los adultos se dan cuenta que un joven está sufriendo de depresión, suelen abordarlos con múltiples preguntas y escarbar en su vida. Esto no necesariamente será recibido de buena forma por el adolescente. Es importante manifestarle el apoyo incondicional y la disposición para conversar cuando él así lo quiera.  
  1. Evite buscar culpables: se deben buscar soluciones. Según el psiquiatra Jorge Posada, se debe tener presente que en estas situaciones el factor genético tiene un peso del 28%, el ambiente, del 19% y los estilos de vida, del 42%. Teniendo clara esta multifactorial se pueden encontrar mejores manera de estar al cuidado de los jóvenes. 
  1. Es fundamental acudir a una cita psiquiátrica que permita realizar un análisis y diagnóstico para identificar el tratamiento más adecuado. El acompañamiento de un profesional de la salud además de prevenir tragedias, mejorará la calidad de vida del adolescente y de toda su familia.