6 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Solidaridad o acto riesgoso

31 de julio de 2017
Por Rubén Darío Mejía
Por Rubén Darío Mejía
31 de julio de 2017

El Ojo del Halkón 

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

En las últimas horas el Gobierno colombiano tomó una decisión que se puede calificar de solidaridad con los hermanos caídos o la actuación arriesgada en la política internacional cuando dio permisos especiales por dos años a más de 200.000 venezolanos que han emigrado a causa de los problemas de orden público que azotan al vecino país.

No estoy criticando la medida, porque no sé que pasó durante la reunión interna entre el Gobierno Nacional y los que tienen que ver con las relaciones exteriores y principalmente migración; pues para tomar una medida como estas, se tuvo que hacer de manera muy fría y no emocional, porque alguien diría que esto debíamos de hacerlo los colombianos como un acto recíproco con los venezolanos quienes abrieron sus puertas a muchos connacionales en la época de las vacas flacas para Colombia y de engorde para ellos; pero debemos de recordar que los ricos, como se llamaba a Venezuela en ese entonces en Suramérica, lo tenían todo y dicen las malas lenguas que no les gustaba trabajar y es por ello que para los oficios varios utilizaron el trabajo de los colombianos.

Independientemente de esto preguntaba si el Gobierno había hecho el análisis concienzudo de la situación, porque debemos recordar que uno de los sectores en donde menos se consigue trabajo es en las zonas fronterizas y principalmente en las que tienen que ver con el país bolivariano, porque muchos se dedicaron más a conocer del vecino país que de su propio país.

Sea este el momento para decir que no he entendido las cifras del DANE, ni en cuanto a la economía ni en cuanto a la creación de trabajo, porque en cuanto a la economía no sé dónde compran sus mercados y otros productos de primera necesidad, porque donde a mí me toca comprar los precios están bastante elevados, y hablo de frutas, granos, carne y vestido y en cuanto a lo que tiene que ver con el sector laboral predomina la informalidad y en esto no es que tenga mucha responsabilidad el Gobierno, porque la gente en su mayoría dice que no le alcanza un salario mínimo y de verdad tienen razón, por lo que prefieren trabajar en la informalidad que les da mejores resultados y tienen su dinero a diario y sin tener que pagar impuestos ni pasar por ningún control.

Lo que quiere decir que la gente está dispuesta a correr riesgos aunque no piensan en un futuro estable porque no creen que como están las cosas se puedan pensionar en un futuro.

No quisiera decir como la Guarachera de Cuba, Celia Cruz que aquí no hay cama para tanta gente. Hablaba esta semana con algunas personas que tienen que ver con el trabajo de auxiliares de construcción y se quejaban de como los venezolanos por la crisis que están atravesando trabajaban por la mitad de salarios, aunque no tenían la misma calidad que los nacionales; pero en muchas oportunidades a los patronos no les interesa eso sino que hagan el trabajo y a la vez dicen a los cuatro vientos que lo hacen como una obra de caridad y se olvidan que la caridad debe entrar por casa.

Hemos visto que Colombia es un país muy benévolo con los extranjeros y esto es de nuestro carácter y la amabilidad que nos acompaña; pero cuando miramos en otros países no se nos paga con la misma moneda.

Esperemos que de esos 200.000 venezolanos que han recibido ese permiso especial de parte de Migración Colombia, les respondan al país con altura y agradecimiento por lo hecho y que no se conviertan en un problema acrecentando más el desempleo no solo en la frontera sino también en la Capital Colombiana y en zonas como el Eje Cafetero y el departamento de Antioquia.

Todos los extranjeros saben que Colombia los recibe con los brazos abiertos y mientras que los mismos colombianos criticamos la situación que para unos es difícil, que vive el país, para estos visitantes y amigos Colombia es un verdadero paraíso no solo por el paisaje, sino por sus costumbres, la variedad de clima y la calidad de sus gentes.

Antes de escribir esta columna escuchaba a un extranjero que a pesar de tener todas sus comodidades en su país de origen opto por quedarse en Colombia por considerar que a pesar de lo malo que se habla del país de verdad es un pueblo rico, con gran futuro y donde de verdad se vive en paz, lo que hace dar pena que los ajenos admiren más lo que tenemos y los propios estemos tratando de acabar con esa gran riqueza económica y social.

La situación de Venezuela, por lo que se pudo ver este fin de semana, se va a agravar cada día más, pero sería bueno que el Gobierno analizara la situación y antes de tomar medidas como abrir puertas de verdad estudiara como está la situación para los nacionales y a los hermanos venezolanos ayudarles hasta donde sea posible, pero sin perjudicar a los propios.

Yo ya he sido extranjero en varios lugares y me ha tocado trabajar, respetar las leyes y ser agradecido con aquellos países y ciudades que me han acogido; pero también he sido testigo que muchas veces y en muchos sectores se negrea a los colombianos y hasta se les roban el producto de su trabajo, lo que esperamos no suceda en Colombia y que quienes abren sus empresas y lugares de trabajo para los venezolanos que están llegando a pedirles ayuda se les respeten sus derechos.

Sabemos que en más de una oportunidad es mejor dar que recibir, pero para ello también debemos de tener talento y sabiduría para luego no tenernos que lamentar.

[email protected]

BOGOTA, 31 de julio RAM_