¿Qué son los informes de sostenibilidad?

Por: Jorge Emilio Sierra Montoya (*) 

La reciente noticia sobre la muerte del ex director del Global Reporting Initiative -GRI-, Ernst Ligteringen, ha conmovido al mundo entero, especialmente a personas y organizaciones interesadas en el tema de la sostenibilidad, del que era reconocido como una de sus máximas autoridades en diversos países e importantes empresas internacionales.

Por considerarlo de particular interés en este momento y como homenaje al amigo y maestro, reproduzco a continuación la entrevista que realizamos cuando él era director del GRI y cuyo texto aparece en uno de mis libros anteriores sobre Responsabilidad Social Empresarial: “Nuevas lecciones de RSE”.

Impactos de doble vía

-J.E.S.: Con base en la guía del Global Reporting Initiative -GRI-, las empresas elaboran sus informes de sostenibilidad. ¿Qué contienen esos informes?

-E.L.: Dan información del impacto que tiene la empresa a través de sus productos, servicios y operaciones, en los niveles económico, ambiental y social, que son precisamente las tres dimensiones de una empresa, conocidas también como sus triples resultados.

-Pero, ese no es el único aspecto que se considera. También está la doble vía.

-Exacto. Porque no solo se ve el impacto de la empresa sino cómo ésta, a su vez, resulta afectada por el entorno económico, ambiental y social. Hay una doble vía, en realidad.

-¿En qué se diferencian, entonces, los tradiciones balances financiero y social (éste incluye, en ocasiones, lo ambiental) de los informes de sostenibilidad?

-Repito: los informes identifican los aspectos más relevantes del desempeño ambiental, social y económico de la empresa; de otra parte, muestran los retos y riesgos en los tres niveles, relacionados con las principales estrategias corporativas. Explican, en fin, el desempeño empresarial en aspectos como el uso de los recursos naturales, que es lo ambiental; las relaciones con empleados y otros grupos de interés, o derechos humanos y laborales, que es lo social, y el valor generado, que es lo económico.

-¿No bastan, pues, los buenos resultados financieros?

-No. Son mucho más que eso.

-Un ejemplo.

-Si una empresa utiliza mucha agua en su proceso de producción, como es el caso de la industria cervecera, debe ser eficiente en su uso por razones económicas, ambientales y sociales. De ello, entre muchos otros factores, depende la sostenibilidad.

Evaluar riesgos y oportunidades

-¿Cuántos indicadores tiene la guía?

-Cerca de cien, aunque un buen informe elige los que la empresa considera más importantes.

-¿Para qué sirven?

-Ante todo, para evaluar los riesgos y oportunidades de las empresas en el futuro.

-¿Qué tanto tiempo se requiere para elaborar la guía? ¿Y cuánto cuesta?

-El tiempo y el costo dependen del tamaño o la complejidad de la empresa.

-¿El costo es menor que el beneficio?

-Así es. Con el tiempo se encuentra que el valor generado es muy superior al costo.

-¿Y es un equipo de trabajo el que elabora la guía?

-No. Esto no se puede dejar a un solo departamento, como el de relaciones públicas. No. Quienes sacan ventaja del proceso es porque lo integran a la empresa con la formulación de estrategias, el monitoreo de resultados, la búsqueda de eficiencia y la medición del desempeño.

-¿O sea que la medición es fundamental?

-Lo que se mide es lo que se puede gerenciar. Si no se sigue sistemáticamente, si no se observa el impacto, el empresario corre el riesgo de estar ciego ante una dimensión que será cada vez más importante para la empresa.

-¿Y qué tan importante es el diálogo de la empresa con sus grupos de interés?

-Lo es en grado sumo porque ayuda a la empresa a identificar sus temas principales, les da confianza a los consumidores o clientes, y contribuye a la reputación de la compañía.

Guía y plan estratégico

-¿Conviene que la empresa tenga un plan estratégico antes de trabajar en la guía?

-El plan estratégico facilita mucho la elaboración de la guía porque el informe también parte de los objetivos, las metas y la visión, pero el proceso acá comprende el diálogo, la recolección de datos y el análisis. Los temas ambientales y sociales son igualmente estratégicos para la empresa, cualquiera sea.

-¿Esto les interesa a los inversionistas?

-Claro, porque los inversionistas miran cada vez más hasta donde la empresa es parte del problema o de la solución. De ahí la importancia de la sostenibilidad en temas como la crisis energética, la escasez de alimentos, el cambio climático, etc.

-En definitiva, ¿cómo hacer una guía para el informe de sostenibilidad?

-Mirando las buenas prácticas empresariales. De hecho, el GRI dispone de materiales o herramientas necesarios, pero en cada país hay organismos especializados en el manejo de la metodología, consultores y, sobre todo, empresas que ya la han aplicado y pueden compartir su experiencia.

-¿Qué tantas empresas siguen el proceso después de hacer el informe por primera vez?

-La mayoría. Alrededor del 98%, según nuestras estadísticas.

-¿Qué aspectos hay que cubrir en la guía con base en los indicadores?

-Insisto: no hay que trabajar los 79 indicadores sino aquellos que tienen mayor sentido en la empresa, centrándose así en sus indicadores más importantes. Y como el lector es selectivo, siempre busca en dichos informes las respuestas a los aspectos que considera más críticos.

-¿Toda la empresa debe trabajar, además, en la guía?

-Tampoco. Aunque ese es el objetivo final, se puede empezar con un departamento para luego irlo ampliando a otros.

Las empresas más grandes

-¿Por dónde hay que empezar el informe?

-La mejor manera de empezar es hacerlo.

-Pero, ¿qué tan difícil es? Hay quienes consideran excesivo el número de indicadores.

-Aunque el número, como antes dije, se puede reducir para tener un cuadro muy sencillo que puede dar mucha confianza y transparencia al lector, no queremos simplificarlos porque creemos que eso no ayuda al empresario. Además, la cuestión ambiental y social no es tan sencilla y, al contrario, cada vez es más compleja. Sólo ahora empezamos a aprender cómo enfrentar en la empresa problemas como el cambio climático, la escasez de agua y energía, el uso de los recursos naturales…

-¿Cuántas empresas tienen informes de sostenibilidad?

-No lo sabemos porque es una práctica totalmente voluntaria y sólo pedimos, de quienes nos enteramos que usan la guía, nos avisen incluso para aprender de su experiencia. Hasta el momento, son cerca de tres mil (en especial, las empresas más grandes, pero también hay pequeñas). De las cien más grandes de Estados Unidos, 60% tienen informes de sostenibilidad, y de Europa, 70% de las cien más grandes.

-¿Cuáles son los beneficios específicos que generan?

-Sirven para que la empresa sea competitiva, esté lista frente al futuro y produzca, con base en una información relevante, lo que el mercado necesita. Al fin y al cabo puede predecir, frente a un hecho inesperado, qué información empresarial requieren los inversionistas, empleados o clientes. Que cuando estos la busquen, la encuentren.

-¿No es una pérdida de tiempo, como afirman algunos críticos?

-¡De ninguna manera! Si esta información no le genera valor a la empresa, ¿para qué hacerla? Los empresarios deben recordar que estamos en un mundo que sufre cambios permanentes, a los que tampoco son ajenas las empresas; que se pregunten si conviene o no frente a los cambios futuros, y si no están listos, preparados, podría ser demasiado tarde para hacerlos.

-¿O sea, lo fundamental del informe es que le da valor a la compañía?

-¡Claro! Esta herramienta ha demostrado a muchas empresas en el mundo que les sirve para ser competitivas en el futuro, posicionándose más frente a sus clientes, el mercado, los inversionistas. Todo esto da valor a la empresa.

Las mejores prácticas

-En realidad, ¿la metodología del GRI es la más confiable en el mundo para la medición de la sostenibilidad o, si se quiere, de la Responsabilidad Social Empresarial?

-En este momento, sí. Es la mejor práctica en tal sentido.

-¿Qué les falta?

-Todavía podemos avanzar mucho más.

-¿Cómo?

-A través, sobre todo, de las experiencias o prácticas de las empresas en la elaboración de sus informes, así como de los diálogos con grupos de interés de la sociedad civil, las ONG, los sectores académicos… Nuestra guía debe ser más precisa y explicar cada vez más a las empresas cómo pueden monitorear y mejorar sus prácticas.

-¿Nuevos proyectos?

-Firmamos un proyecto con la IFC del Banco Mundial para mirar el tema de las mujeres en las empresas, en la vida laboral, en su forma de actuar ante la sociedad, sabiendo de antemano que representan más del 50% de sus clientes, no así de sus trabajadores. Hay un creciente interés en el mundo por tales aspectos.

-¿Y para qué sirve esa información?

-Ahí las empresas pueden hallar grandes oportunidades de negocios. Basta un ejemplo: cierto productor de vehículos reunió a un grupo de mujeres para recomendarle el mejor diseño de acuerdo con sus necesidades. La sorpresa fue mayúscula porque el diseño fue muy distinto al de los grupos que solían consultar en tales casos.

-Hay que consultar, pues, a los grupos de interés.

-Que es precisamente la gran revolución empresarial en la época actual.

-¿En el GRI ya hicieron el proceso?

-Lo hicimos con nuestros empleados y la experiencia nos enseñó mucho, permitiéndonos identificar áreas críticas para formular las estrategias correspondientes.

(*) Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua – jesierram@gmail.com