19 de enero de 2019

Los veinte años de la muerte de Guillermo Zuluaga, Montecristo

Por Tomás Nieto
2 de julio de 2017
Por Tomás Nieto
2 de julio de 2017
Imagen YouTube

— “MONTE” NO MURIÓ DE RISA

El título y la materia prima de este registro evocador salieron del magín del periodista José Absalón Duque, quien obtuvo el 28 de agosto de 1997 para su revista “Cierto” la que sería a la sazón la última entrevista con Guillermo Zuluaga, Montecristo, considerado durante medio siglo el número uno del humorismo colombiano.

Montecristo en uno de sus múltiples papeles. Imagen YouTube.

El artista antioqueño falleció hace cuatro  lustros a los 73 años de edad, cincuenta días después del contacto periodístico, a consecuencia de una serie de males irreversibles que la ciencia médica no logró vencer.

Duque le hizo al diálogo con “Monte” esta luctuosa introducción: “Montecristo no murió de risa. Terminó de morir a mediados de octubre en una clínica de Medellín. Había comenzado a morir hace cerca de un lustro cuando su cadera y sus piernas se insensibilizaron y sus desplazamientos dependieron de una silla de ruedas. Pero no fue la atrofia neural la que lo comenzó a matar. No, es que en esa hora Montecristo pensaba que tenía amigos, pero no. La amistad de los que lo fueron ya estaba muerta. Ya no reía. No sé por qué, pero más que el cuerpo, se le estaba consumiendo el alma”.

“Montecristo. Guillermo Zuluaga Azuero. Popular humorista. Nació en Medellín el 10 de febrero de 1924. Murió en la misma ciudad el 17 de octubre de 1997. Quería ser cantante, pero se decidió por el humor, alcanzando fama a nivel nacional e internacional. En radio tuvo mucho éxito con su programa “La aventuras de Montecristo”.

El papá de todos los humoristas paisas narró en la última entrevista de su vida, el episodio de su nacimiento como humorista:

Montecristo con Pacheco en un homenaje en Antioquia. Imagen YouTube.

“Simplemente fue una casualidad. En 1943 yo trabajaba en la Colombiana de Tabaco, en Cali, y unos compañeros me convencieron de que yo cantaba muy bien y me invitaron a un programa que se llamaba “La hora de las variedades”, por radio Cultural. Me pusieron un acompañante con guitarra con el que no me entendí. Nos fue muy mal y nos vinimos a encontrar a la salida de la emisora. Me silbaron y me pusieron un disco con unos perros que ladraban. Pero yo para no quedarme fracasado, dije que los antioqueños éramos muy graciosos y entonces pedí permiso para contar un chiste. La gente se rió y me volvieron a invitar, pero no a cantar sino a contar chistes”. (El bolero perdió a un buen intérprete; Coltabaco a uno de sus mejores empleados y el Deportivo Cali a un buen arquero suplente, pero el humor salió ganancioso, al quedarse con el primer caricato nacional).

“Monte” tuvo sus épocas de mayor esplendor en los memorables radioteatros de La Voz de Antioquia, en la calle Maracaibo entre las carreras Sucre y Caldas, y de La Voz de Medellín, en Bolívar con Cuba.  También se transmitió por la Voz del Río Grande, de Todelar, desde la Avenida San Juan. Llegó a la radio en 1957 de la mano del doctor William Gil Sánchez, el padre de la inolvidable reina Doris Gil Santamaría. Fueron sus libretistas de cabecera Francisco Emilio Bedoya Ospina, “Febo”; Jaime Peláez y Edgar Posada Ocampo, quien lo acompañó durante 25 años de los 38 años que estuvo en la radio.

Paz en la tumba del irrepetible Guillermo Zuluaga, MONTECRISTO y de sus personajes más singulares: Montoño, Montecristina y el Boquinche.