Hacia un plan estratégico de seguridad vial

7000 muertos en el 2016: la mitad motociclistas

Por: Jorge Iván Duque Cardona

Para nadie es un secreto que las cifras de accidentalidad en Colombia son alarmantes, muchas vidas perdidas y muchas personas discapacitadas como consecuencia de accidentes de tránsito. En el 2016 murieron 300 personas en el Eje Cafetero  por esta causa. Es por este motivo que el gobierno nacional le apunta a la promoción de una cultura de la prevención.

La resolución 1565 del año 2014, es la que regenta las directrices para que cada empresa en Colombia ponga en marcha un Plan Estratégico de Seguridad Vial, que apunta, de manera implícita, a reducir sobre todo la accidentalidad en el país e insistir en la consolidación de una verdadera cultura de mayor responsabilidad vial en los connacionales. De lo contrario estaría condenado a su fracaso.

Partimos de una definición concreta: Un instrumento de planificación que consignado en un documento legal contiene las acciones, mecanismos, estrategias y medidas que se deberán adoptar por parte de las diversas entidades, organizaciones o empresas, tanto del sector público como privado que hoy por hoy existen en nuestro territorio.

Afirman los expertos en el tema, que su propósito fundamental es el de implementar sobre todo medidas más eficientes con el fin de disminuir con cifras concretas la accidentalidad vial y que en materia de tránsito, sea posible planear y diseñar un mapa concreto de acciones para reducir las altas tasas de accidentalidad que hoy registran las estadísticas oficiales en Colombia.

Pero toda norma tiene unos plazos concretos de implementación y dichas empresas tienen que presentar por escrito sus Planes Estratégicos de Seguridad Vial de acuerdo al número de vehículos que tienen adscritos.

Pero es el Decreto 2851 del año 2013, el que indica que todas las acciones relacionadas con la seguridad vial en las empresas y organizaciones, deben siempre ajustarse al Plan Nacional de Seguridad Vial y además adaptarse a las características específicas de cada entidad.

En lo que se refiere a la atención a víctimas, se deben establecer y sobre todo divulgar los protocolos más adecuados para ayudarlas en caso de que ocurra un accidente de tránsito y por ello se debe asumir el compromiso de todo el personal de la empresa, deben conocer, comprender y estar en capacidad de ejecutar dichos protocolos.

En materia de infraestructura, siempre se contemplan dos tipos de vías: Rutas internas y rutas externas.

En las primeras se destacan las vías por donde circulan los vehículos y aquellas por donde entra y sale todo el personal de determinada empresa. Dicha ruta tiene que cumplir con tres exigencias: demarcación, señalización e iluminación.

Las rutas externas, son aquellas vías que el personal de una empresa usa en sus desplazamientos cotidianos fuera de la organización. Deben tener sobre todo presente: trayectos seguros, vías defectuosas, puntos críticos de seguridad, tiempos de desplazamiento y los factores de riesgo a los que se exponen los trabajadores.

Hay que tener en cuenta que un simple vehículo por sí solo no genera accidentes, pero un mal uso de los mismos o la negligencia, o bien un simple descuido, pueden provocar graves consecuencias.

Siempre hay que insistir en un adecuado plan de mantenimiento preventivo, donde se ajusten las acciones al manual de cada vehículo y queden claras las especificaciones y recomendaciones técnicas del automotor.

Un rol fundamental es el del comportamiento humano.   Se debe garantizar contratar conductores idóneos para desempeñar cada labor y respetuosos de las normas vigentes en seguridad vial, políticas de prevención en alcohol y drogas, límites de velocidad, uso de equipos de comunicación portátiles, entre otros.

Pero es fundamental tener claro que el primer paso para implementar dicho plan es la conformación inmediata de un Comité de Seguridad Vial conformado por representantes del área de operaciones, conductores, talento humano y seguridad y salud en el trabajo.

Siempre esta figura jurídica tendrá la misión de diseñar, definir, programar, gestionar y sobre todo darle seguimiento y evaluación al Plan Estratégico de Seguridad Vial.

Cada vez más los actores de la vía se concientizan de la importancia de cuidar la vida de quienes recorren las calles del país. El compromiso es de todos: respetemos las normas de tránsito y vivamos en paz.