El peligro de la simplificación

*Víctor Zuluaga Gómez

La lógica formal que heredamos de los griegos y que es el fundamento del pensamiento Occidental en la medida que es la base la argumentación, la racionalidad, nos sigue sirviendo para querer hacer simple lo complejo. Ser o no ser, cierto o falso han sido el fundamento argumentativo que primó y sigue primando en gran medida. Recordemos que con frecuencia se decía: es macho o hembra, bueno o malo. Esto, sin duda alguna era el desconocimiento o negación de otras realidades evidentes que no aceptábamos: la homosexualidad, lo gris, lo intermedio. Y también, seguramente que muchos recuerdan que el punto intermedio era considerado un exabrupto: “aguas tibias”, “ni chicha ni limoná”, porque la “lógica” nos decía que las cosas “son” o “no son”, en el marco de un pensamiento dicotómico.

Y digamos que si se trata de calificar o caracterizar a los distintos grupos humanos que existen en Colombia, se aplica la misma fórmula: el costeño: perezoso; el paisa: vivo; indígena: solapado; pastuso: ingenuo; santandereano: macho. Y claro, cuando se trata de calificar al colombiano por parte del extranjero, nos aplican la misma fórmula que simplifica: narcotraficantes.

Nos encontramos en una época en la cual estamos reeditando un pasado en el cual se era conservador o se era liberal. Para los primeros el calificativo de “cavernarios” era frecuente. Pero a los liberales se les decía también con la misma frecuencia: “ateos”. Pero hubo una época en la cual llegaron a formar parte de una Constituyente, indios negros y mestizos, desmovilizados del M-19, liberales y conservadores. Se inauguraba una etapa de ejercicio político incluyente, es decir, se aceptaba la diversidad de opiniones y se respetaban. Pero poco a poco se ha regresado a una especie de bipartidismo bien singular: de un lado los “Castro-chavistas” y de otro los “Paracos”. Pero no ha sido una decisión de las bases sino el resultado del enfrentamiento de los líderes políticos que han llegado a descubrir que el miedo es un motor eficaz para mover al elector muy poco informado.

En la medida que se acercan los tiempos de elecciones, tanto de Presidente como de cuerpos colegiados, será importante dar nuestro voto por el candidato que garantice inclusión, que posibilite el diálogo, porque no se trata de acallar al adversario político, sino de tender puentes para encontrar un camino común por  donde podamos transitar todos los colombianos, con nuestras grandes diferencias en cuanto al país que soñamos a futuro. Y cuando observamos el ramillete de candidatos hay uno en especial que ha demostrado su capacidad de diálogo, las propuestas positivas para una nación educada y es, Sergio Fajardo. Y desde luego que será importante respaldar las listas para los distintos cuerpos colegiados, de manera que se puedan sacar adelante sus propuestas, que serán, las de la inmensa mayoría de colombianos.

*Historiador, Magister en Ciencias Politicas.