FONTUR 2016
Egoísmo y egocentrismo

Por: Ricardo Tribin Acosta

Estos dos conceptos, aunque bien parecidos, marcan quizás algunas diferencias. El egoísmo sin ser bueno es un poco menos agudo que el egocentrismo. Esto se puede ver con los siguientes ejemplos. Un niño pequeño es egoísta debido a la gran protección que recibe de sus padres, hermanos, tíos, etc., pero cuando crece no necesariamente tiene que ser así, ya que la vida lo puede volver por el contrario en alguien generoso y desprendido.z

El egocentrismo por el otro lado está en el niño mas también en el adolescente y en el adulto. Es enfermizo, pues además de ser egoístas manejan un mundo interior en el que todas las cosas giran alrededor de ellos. Aquí caben los mitómanos, los narcisos y todos los que fundamentalmente piensan en si mismos, sin tener en cuenta que hay más gente en el mundo. Se consideran el centro del universo y esperan que las situaciones se desenvuelvan según su parecer.

Un egoísta no da y un egocentrista no se abre, ya que su mundo interior esta basado en él. Un adicto cumple a cabalidad los dos conceptos, los cuales tiene involucrados en esa personalidad que se desarrolla con los excesos. Una mujer bella que siempre espera admiración y reconocimiento es egocéntrica hasta más no poder, sin que necesariamente su mayor problema lo sea el egoísmo. Un mal líder, que solo busca los méritos para él y que vive pendiente de su imagen, marca pautas similares de egocentrismo, lo cual tarde o temprano lo lleva a debilitarse.

Por esto y para evitar incurrir en excesos que afecten nuestras formas de ser y las maneras como nos relacionamos con los demás, debemos pensar en la substitución de los hábitos malos por los buenos, en una vida en la cual el ego se maneje a la altura que le corresponde, esto es ni más ni menos, para convertir nuestra disciplina diaria en algo proyectado hacia el servicio y hacia salirnos de adentro de nosotros.