20 de marzo de 2019
Aguas de Manizales - Marzo 2019

“COIMEAR” el verbo de moda

31 de julio de 2017
Por Antonio Cano García
Por Antonio Cano García
31 de julio de 2017

Antonio Cano García 

Coimear:   Ofrecer o aceptar sobornos, coimeando participio pasado, del latín calumniare.

La palabra coima tiene diferentes significados: Coima es el dinero que se abonaba al que atendía la garita (garitero) oficio que consistía en atender mesas de juego clandestino, para otorgar servicios.

En América Latina , se usa como sinónimo de soborno o dádiva que se entrega a algún funcionario o empleado para que agilice algún trámite o perdone alguna infracción o delito. El que recibe coimas esta cometiendo un delito llamado cohecho, la palabra coima también se conoce como mordida, serrucho, grasa, CVY (como voy yo), también coima es sinónimo de concubina.

La palabra coimear se hizo famosa en el país con Yidis y Teodolindo, quienes coimearon para que el presidente Uribe pudiera seguir cuatro años más en la Presidencia de la República de Colombia. Por ese cohecho pagan cárcel el Secretario de la Presidencia de ese entonces, Alberto Velásquez, y los Ministros, Palacio y Pretel de la Vega; también se ganaron su canaso los ex-Representantes a la Cámara, Yidis Medina y el Sr Teodolindo Avendaño, y se salvó un ex-representante Caldense.

Posteriormente, el verbo COIMEAR se apoderó de la Alcaldía de Bogotá. Los nietecitos del general Rojas Pinilla, Iván y Samuel empezaron a trabajarle al carrusel de la contratación y para ello, pusieron a los caza talentos a buscar genios que dominaran este tema, encontrando a unos sabios costeños magísteres en coimear y de apellido Nule, con los que armaron el sofisticado entramado del carrusel de la contratación, en el que intervinieron  contratistas, concejales y altos empleados del Distrito Especial de Bogotá y hasta el Contralor de Bogotá de esa época.

El verbo coimear parece que su manejo se enseñara en las prestigiosas Universidades del país. Vemos como el Dr. Jorge Ignacio Pretel, saltó de la vicerrectoría de la Universidad Sergio Arboleda a la Corte Constitucional, y allí hizo su agosto recibiendo coimas por engavetar tutelas y finalmente cuando trató de conejear al Dr. Víctor Pacheco, y pretendió quedarse con los quinientos millones, producto de la coima de Fidupetrol, cayó en desgracia y salió como un perro sarnoso de la Corte Constitucional. Ese fino ejemplo ha sido copiado por otros magistrados, y hoy el país se estremece al conocer el escándalo de los magistrados del Meta. Además solo en el país del sagrado Corazón se encuentra que el fiscal anticorrupción daba cátedra en los Estados unidos de cómo COIMEAR en dólares, tratando de coimear a un ex-gobernador,  magister en coimear en ese reino de la coima llamado Departamento del Cesar.

El Verbo coimear se impuso también en las campañas presidenciales. Pregúntele al Dr. Oscar Iván Zuluaga cómo lo conjugó de bien con los de Odebrecht, “caritativa” empresa que ayudaba a los más necesitados de votos y para no agraviar, también le envió un poquito de dólares al Dr. Santos para su campaña, aunque la parte que llegó en cajas de cartón y que entregó el Dr. Bula a Robe-rtico se la embolsilló, y ladrón que roba ladrón tiene 100 años de perdón.

Sería una excelente investigación, adelantar el manual para coimear, mirar en cada institución del Estado Colombiano, a nivel nacional, departamental y municipal, cómo se maneja la coima, quién es el experto que, por lo general, es el secretario privado que negocia y recibe, evitando así que el gran jefe se contamine y que si finalmente llega el escándalo, como Samper, pueda decir “eso fue a mis espaldas”.

Los funcionarios públicos siempre están al acecho de la coima, pues saben que esa es la oportunidad de poder mirar por encima del hombro a sus compañeros, mostrando el carro último modelo, cambiando de estrato, adquiriendo su casa de campo, viajes al exterior y derroche con prepagos. Esos funcionarios adictos a la coima, no lo hacen por necesidad, son coimeros por placer, ellos saben que si en alguna oportunidad fueran descubiertos, los fiscales, y los jueces también son propensos a dejarse seducir por una coimita. Eso se ve a diario cuando los coimeros ven precluir sus investigaciones por vencimiento de términos y empiezan a gozar de su reputación y del dinero de la coima, dinero maldito que dejó niños con hambre, seres humanos sin salud, pobres pagando a cuotas lo que el funcionario corrupto recibe a veces por los años de los años. Encontramos contratos donde el funcionario recibe dividendos a veces hasta después de abandonar el puesto.

La Constitución del 91 eliminó los auxilios parlamentarios porque eran fuente de corrupción a través de la coima, pero en el Gobierno del Dr. Pastrana y su Ministro de Hacienda Dr. Juan Manuel Santos, instaló lo mismo pero con otro nombre, los cupos indicativos, llamados ahora MERMELADA, en los que a cada congresista que apoya al Gobierno, lo llamado ahora Unidad Nacional, le asignan un cupo para que realicen obras donde a ellos les de la gana. Algunos como el caso de un ex-representante de Caldas los negociaba con Gobernaciones o Alcaldías de la Costa, recibiendo un porcentaje del cupo indicativo. Eso les ha permitido a los políticos de ahora amasar fortunas que los hacen invencibles en las campañas para Senado y Cámara, les aseguran contar con Alcaldías y Gobernaciones, es decir la democracia la vuelven un negocio corrupto, donde la ideología política ya no existe, solo la COIMA. Si en la reforma política que se avecina, no se eliminan los cupos indicativos y se expiden normas transparentes de contratación, la COIMA seguirá como la reina de las elecciones, nuestro país seguirá siendo corrupto y la pobreza, materia prima del sistema electoral Colombiano, es de anotar que durante los ocho años de gobierno del Dr. Álvaro Uribe y su Ministro de Hacienda Oscar Iván Zuluaga, todo fue exactamente igual y por eso el partido de la U se creció en forma vertiginosa, no a base de ideología sino con esa vitamina que engorda bolsillos y las urnas y que se denomina COIMA.