Cien días de terror bolivariano

El Ojo del Halkón

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

Decían los abuelos que cuando los hijos habían hecho algo malo y sus padres ya habían dejado esta vida terrenal, estos se estarían revolcando en el fondo de las tumbas con un desespero tal por no poder hacer nada para salir a corregir a quienes estaban obrando mal y haciendo la cosa coloquial esto le puede estar sucediendo al gran genio de la historia y libertador de cinco repúblicas, con Simón Bolívar y puede ser que también al ex dictador Hugo Chávez Frías.

Lo que ha sucedido en los últimos cien días en la República Bolivariana de Venezuela no tiene nombre, un país sumido en una profunda crisis política y económica en donde se han intensificado las protestas contra el Gobierno nefasto de Nicolás Maduro, pues por lo sucedido a esta altura del paseo ya dejan esas protestas y encontrones entre el Gobierno y los civiles un total de 91 muertos.

A pesar de la excarcelación del opositor Leopoldo López los hechos más relevantes son las manifestaciones que se han convertido en pan de cada día, dejando centenares de heridos y como decía anteriormente muertos, llenando de desolación a una población de gente buena y trabajadora, que estuvo en una oportunidad acostumbrada a vivir en la opulencia y en donde figuraba a nivel internacional por ser producción de petróleo y de contar con las mujeres más lindas del planeta; pues de allí salieron más de una Miss Universo, que figuraron a nivel internacional no solo por su belleza sino por su inteligencia.

La muerte de Hugo Chávez fue el punto de partida para que con la designación de Nicolás Maduro se desbaratara todo lo que había tratado de mejorarse a pesar de haber tenido que vivir una dictadura, con un hombre soberbio al frente; pero de gran inteligencia, lo sucedió otro soberbio, pero ignorante que ha querido seguirle los pasos, pero que con su comportamiento ramplón y desaliñado no ha mostrado sino que es alguien que está manipulado o que simplemente actúa como lo hace llevado por su ignorancia y deseos de figurar a nivel nacional e internacional.

Maduro es un hombre ciego, sordo y mudo, mudo sí, porque no da sino alaridos y no habla cosas para dar soluciones, sino para enredar más la situación y conste que lo que estoy diciendo no tiene nada que ver con su origen humilde y su profesión de camionero o busetero, porque algunos de sus colegas son todos unos caballeros y personas con los pies en la tierra; pero este se cree por encima del bien y del mal.

Se habla que Maduro está manipulado por un grupo de chavistas que se apoderaron del poder y que han tratado de hacer que el títere Maduro haga lo que ellos quieran para no poner la cara y de esa manera sostener el poder cueste lo que cueste.

No hay democracia en Venezuela, no hay justicia libre, no hay un buen manejo de la economía, hay una dictadura, en donde la libertad de prensa no existe, donde no se respetan los derechos humanos y donde este hombre que dicen para colmo que es de origen colombiano, no tiene escrúpulos para salir ante las cámaras de televisión a amenazar a los demás gobiernos que le están poniendo el dedo en la llaga por lo que está sucediendo internamente y que no se da cuenta que su pueblo se muere lentamente de hambre y de enfermedad por no contar con los alimentos suficientes y mucho menos con las medicinas, para muchos que sufren enfermedades terminales.

Sale como loco a gritar que es la oligarquía la que lo tiene apretado y que es el capitalismo su gran enemigo desde los Estados Unidos y de Colombia los que quieren su cabeza; pero se le olvida que está feliz de vivir su vida como capitalista y hombre que no le falta nada, mientras que su pueblo cada día pierde más capacidad para sacar adelante el país, porque no hay trabajo y no hay forma de pensar en empresas libres, ya que todas han sido limitadas por la acción de un Gobierno corrupto en donde más de uno de sus integrantes está siendo investigado por su participación en el narcotráfico a nivel nacional e internacional.

Son cientos de venezolanos, especialmente jóvenes los que están en las cárceles, los que han tenido que sufrir las consecuencias de lo que está sucediendo en su país y de los que han levantado su voz para gritar que quieren un país mejor, que tengan más oportunidades y donde la democracia sea la base fundamental.

El grupo de opositores que se ha levantado es calificado como delincuente por el gobierno de Maduro quien ve enemigos por todos los lados y que no se cansa de echarle la culpa de todo lo que le pasa a Colombia, olvidándose que ellos son los que le han abierto la oportunidad y las puertas a muchos paramilitares y a la delincuencia común de Colombia cuando huyen de las autoridades.

Como estará de loco Maduro que acaba de decir en las últimas horas que Venezuela y él son los padres de  Colombia y se les debe respetar; pero esto tiene un porqué y es la manera blanda con que el Gobierno Colombiano ha tratado las relaciones con ese país y de verdad muchos se preguntan que está haciendo o que hizo Venezuela en la mesa de La Habana, porque hay amistades que hacen daño y una de esas  amistades es y que quede bien claro, con el Gobierno de Maduro mas no con el pueblo venezolano que es guerrero, honesto y bueno.

Se han levantado voces de protesta en las diferentes regiones del mundo porque el Tribunal de Justicia que ha sido acusado de servir al Gobierno Maduro retiró la inmunidad de los Diputados del Parlamento que son de mayoría opositora y se tomó las facultades para hacer cambios en la Constitución a su manera, lo que fue calificado como un golpe de estado y la “ruptura del orden constitucional”, por la Fiscal General, Luisa Ortega, la que suscitó indignación diplomática a nivel internacional logrando que en menos de 48 horas esa medida fuera revocada.

Las protestas se desataron y todas desembocaron en choques entre manifestantes y las fuerzas de seguridad en donde no faltaron los saqueos y la violencia de las bandas armadas que se presentaron como encapuchados para no ser descubiertos sin saberse si eran civiles o formaban parte del Gobierno.

Maduro convocó a una Asamblea Constituyente de 545 miembros, los que serán elegidos el 30 de julio según lo que tienen programado y que tratan de evitar los opositores y que el Presidente ha calificado como la constituyente que busca “la paz” y reforzar la constitución de 1999 impulsada por el fallecido Hugo Chávez, a lo que le contesta la oposición que se trata de un “fraude” para instaurar una “dictadura”.

Los dirigentes opositores han convocado a un plebiscito para el 16 de julio, el que no cuenta con el aval del poder electoral, con el que quieren demostrar su rechazo a la constituyente, y que según una encuesta adelantada, un 70% de venezolanos no considera factible.

Los muertos que ha dejado esta guerra sin cuartel son todos jóvenes, de 20 años, de 17, de 22, que solo portaban como arma de protesta sus voces y el grito por un país mejor.

La última que ha levantado su voz en contra de lo que está sucediendo y que sale del propio seno del Gobierno es la fiscal Ortega quien fue citada a una audiencia a la que no asistió por considerar que se trataba de un circo y en donde la decisión para sacarla del cargo ya estaba cantada, pues ese mismo día nombraron su reemplazo y todo lo anterior porque la fiscal presentó varios recursos contra la Constituyente haciendo que con su postura se abriera una brecha en el chavismo profundizada por otras figuras de la misma colectividad.

Pero lo peor de todo, que es criticable desde todo punto de vista fue lo sucedido el 5 de julio cuando seguidores del Gobierno entraron violentamente al Parlamento e hirieron a 7 diputados, sin que fueran detenidos por los militares que custodiaban el lugar. Allí la cosa fue grave por espacio de 9 horas en donde detonaron y golpearon a los asambleístas con palos y tubos.

Todo el mundo quedó frio cuando en la mañana del 8 de julio se sucedió la inesperada excarcelación de Leopoldo López luego de pasar 3 años y cinco meses en una cárcel militar en donde purgaba una condena de 14 años por “incitación a la violencia” en protestas que dejaron 43 fallecidos en el 2014.

Se habla de “razones de salud” por parte del TSJ para otorgar la casa por cárcel a uno de los 431 políticos que están detenidos y que son de la oposición en Venezuela y en donde el propio presidente Maduro pidió que Leopoldo López lanzara un mensaje rectificando y casi que diciéndole que se declarara culpable para que las cosas volvieran a la normalidad a lo que López contestó que no va a “claudicar” y por el contrario llamó a sus seguidores para seguir luchando en la calle hasta obtener que vuelva la democracia y la estabilidad al pueblo venezolano.

Los seguidores de Maduro no han respetado a nadie, ni en el ámbito nacional ni internacional, no han respetado los llamados a lograr acuerdos por parte de la comunidad internacional, los llamados del papa Francisco y de la Organización del Estados Americanos; en donde no entendemos porque no han salido sanciones hacia el gobierno de Maduro, habiendo motivos por la violación de la Constitución y de los derechos humanos, que es lo que guarda ese organismo internacional.

Algunos sectores colombianos han criticado fuertemente la posición blanda del Gobierno Colombiano hacia lo que está sucediendo en Venezuela, aunque últimamente en forma leve, la Canciller ha salido a criticar lo que sucede en el vecino país y a pedir soluciones inmediatas a la crisis; mientras que el presidente Santos dice que no le va a poner más cuidado a los insultos y palabrería del mandatario venezolano; a quien consideramos está fuera de base.

Venezuela se merece una mejor suerte, aunque por lo que nos hemos dado cuenta allí hay dos Venezuelas, los seguidores de Maduro que tienen todas sus prebendas y viven como reyes y los que anhelan una verdadera democracia, que son los que viven en un verdadero infierno.

rudames@gmail.com

BOGOTA, 10 de julio RAM_