Sobre La Aurora y su desarrollo urbanístico.

Nicolás Aguilar*.

El proyecto de vivienda Tierra Viva que busca desarrollarse en La Aurora, cercano a la reserva forestal Rio Blanco al nororiente del casco urbano de Manizales, ha generado una gran polémica entre quienes proponen el proyecto y un sector de la comunidad, junto a grupos defensores del medio ambiente. Este debate en lo que lleva ha generado discusiones que en buena parte provienen del desconocimiento y distorsión de la verdad. Dichas imprecisiones deben ser expuestas y depuradas para que la ciudad completa tenga los elementos de juicio suficientes y adecuados para que se forme una idea correcta y objetiva de lo que representa este proyecto tanto en sus riesgos como en sus bondades.

Con base en el ordenamiento territorial de la ciudad no existe posibilidad actual de que al oriente de esta urbanización se desarrollen proyectos similares, ya que en esta dirección no se contempla ningún área de expansión urbana; tampoco existe posibilidad de que el proyecto afecte el suministro de agua para la planta de Niza proveniente de la reserva, ni en cantidad ni en calidad, pues hidrológicamente las captaciones se encuentran aisladas de la zona de La Aurora y las áreas de recarga se localizan en la cuenca alta. El proyecto, que se surtirá de agua del sistema de la ciudad, plantea un manejo separado de aguas lluvias y aguas servidas, entregando estas últimas al sistema de alcantarillado que actualmente llega hasta la quebrada El Popal. Las obras de conexión de los servicios públicos al igual que el acceso desde el barrio La Sultana y el desarrollo del urbanismo no generarán cargas para el municipio ya que lo asumen los gestores privados del proyecto.

En cuanto al riesgo de la zona son adecuados los estudios que se han presentado, los cuales permiten prevenir y mitigar las amenazas que existen que, además, son relativamente bajas en comparación a otros sectores de la ciudad donde las características de los terrenos construidos actualmente no tienen las cualidades que si posee La Aurora para una construcción segura.

Sobre el ecosistema es donde surgen más preocupaciones por la cantidad de variables que hay en la oferta ambiental de este lugar, por lo que se hacen necesarios múltiples estudios para conocer la realidad de los efectos que causara la presencia humana sobre la reserva forestal de Río Blanco. Hasta lo que lleva la discusión, los detractores del proyecto han presentado argumentos con soporte insuficiente acerca de las afectaciones que se pueden generarse en la reserva, llegando a afirmar inclusive que en el sitio se plantea desarrollo industrial. He revisado la propuesta oficial, la cual contiene estudios basados en determinantes formulados por las autoridades ambientales, que compaginan con la prevención, mitigación y compensación a los impactos domésticos y comerciales, con los mismos parámetros con los que la fundación HTM realizó los estudios de zona amortiguadora para el Parque Nacional Natural Los Nevados presentado a Corpocaldas.

De otra parte, a la comunidad que habitará el lugar se le está prejuzgando como depredadores del medio ambiente al suponer que su presencia ocasionará una devastación de los ecosistemas de Río Blanco. Con el nivel de desarrollo que tiene nuestro sistema urbano, en donde se cuenta con todos los servicios públicos fundamentales para el normal desarrollo de las actividades cotidianas de una comunidad residencial, la demanda directa de servicios del bosque es inexistente, lo cual puede demostrarse con la condición que presenta actualmente el bosque del Ecoparque Los Yarumos, que siendo colindante de un área urbana de alta densidad de ocupación, no presenta signos de intervención y adelanta un desarrollo sucesional que garantiza su futura madurez. Si los programas de educación ambiental y los controles de ingreso a la reserva de Río Blanco se materializan, el proyecto puede convertirse en un custodio de nuestra fuente de riqueza ambiental y todas las personas que se interesan por el futuro de la reserva podrán destinar su interés y sus esfuerzos a la recuperación de las condiciones ambientales internas del área protegida en donde cabe anexar que sus condiciones actuales no son las más optimas en su función ecológica, por el alto porcentaje de suelos que se encuentran aún dedicados a pastos y cultivos agrícolas situación en la cual los detractores del proyecto urbanístico no se han pronunciado. Es pertinente mantener las condiciones y la función de la reserva forestal de Rio Blanco, pero esta se puede realizar sin que el proyecto Tierra Viva interfiera en ello.

Diputado a la Asamblea de Caldas