La migración venezolana y sus bemoles

Por: Clara Inés Chaves Romero (*)

La migración es un tema de actualidad en el mundo entero, pues tiene diversos factores, como el bélico, el político, el religioso, el económico, y el demográfico entre otros.

Las migraciones perturban tanto los países o regiones de origen –que pierden población– como a los países o regiones de destino, que la gana, creando de esta manera distintas problemáticas sociales y económicas en los países  de origen y de destino.

Muchos países a lo largo de la historia han venido generando y regulando su normatividad migratoria por ser esta una política autónoma de cada estado. Algunos de ellos de acuerdo a sus conveniencias favorecen la migración profesional en determinadas carreras teniendo en cuenta el enfoque de desarrollo que desean tener, otros la obra de mano, y otros la regulan favoreciendo la seguridad nacional de su país.

Debido a la situación política de Venezuela con su mal llamada “revolución bolivariana” que ha traído el caos al vecino país,  desabastecimiento de productos de primera necesidad, y un estado fallido que se encuentra al borde de una guerra civil, se ha producido un éxodo alarmante de venezolanos de todos los estratos sociales al país.

Según noticia de prensa, la “oficina de Migración Colombia tiene reportados 40.000 venezolanos viviendo legalmente y calcula que estén 60.000 irregularmente, una investigación liderada por el sociólogo y experto en migración venezolana, Iván de la Vega, profesor de la Universidad Simón Bolívar, realizada con colegas y alumnos del Laboratorio Internacional de Migraciones (LIM), revela que son 900.000 los venezolanos -incluyendo los que tienen doble nacionalidad- (el 1,8 por ciento de nuestra población), los que han llegado al país en los últimos 20 años.”

Esta migración de venezolanos,  no solo se percibe en las grandes ciudades colombianas sino también en los pequeños poblados fronterizos, en algunos de los cuales ya existen  más venezolanos que colombianos, lo que podría generar riesgos futuros para la seguridad nacional que exigen la intervención efectiva del estado. La preservación de nuestra soberanía debería incluso hacer más rígida la observancia de aquellas normas que se refieren a la adquisición de bienes por parte de extranjeros en estas zonas del país.

Lastimosamente, no todos estos inmigrantes son de alta calidad. Hay quienes no aportan al desarrollo de la economía del país receptor; ya se comienza a sentir la inseguridad en las regiones de alta concentración de ellos, y empiezan a aparecer focos de economía informal y hasta grupos al margen de la ley que se dedican a delinquir.

Algunos de esos venezolanos son chavistas recalcitrantes que pretenden es traer el caos al país y el resentimiento social en nuestros connacionales.

De otra parte, la comunidad internacional debe estar consiente que el narco-estado de Venezuela como lo llaman algunos académicos, es un problema regional, por lo que deben apoyar a la mayoría de los venezolanos que representan la voz del pueblo, a encontrar una salida política, se llame a elecciones, y de esta forma acabar con la dictadura del gobierno de Nicolás Maduro.

Si bien es cierto que hay que ser solidarios con nuestros hermanos en desgracia, también en cierto que este tema se debe regular por parte de nuestra cancillería haciendo prevalecer los intereses de los colombianos y de Colombia, así como la paz y el desarrollo de nuestra patria.

En Colombia se requiere una política seria sin aguas tibias en materia migratoria, de tal manera que todo migrante que arribe a nuestro país que no represente un plus para su desarrollo económico, social o cultural, o que se encuentre en condición irregular, debe  ser  deportado, pues ya bastantes problemas de inseguridad tenemos con nuestros grupos armados ilegales como para que estos proliferen con los migrantes que solo vienen a delinquir con el pretexto de no tener empleo.

La tarea debe ser conjunta, no solo pensar en Colombia, sino también en ayudar a encontrar a nivel internacional una respuesta rápida a la problemática que vive actualmente Venezuela, y posteriormente apoyar a su nuevo gobierno a tratar de reconstruir un estado y unas instituciones democráticas destruidas por la era chavista y en especial por el gobierno de Maduro.

 

(*) Ex diplomática