El Magdalena no da tregua

El Gobernador (E) Ricardo Gómez Giraldo presidió un Consejo Departamental de Gestión de Riesgo donde se adoptaron algunas medidas de carácter perentorio

Por John Jairo Botero González

Por tercera vez en 50 años el Rio Grande de la Magdalena, a la altura del puerto caldense de La Dorada, supera los seis metros, al cerrar su cota en seis punto 66 metros, lo que ha dejado  600 familias y tres mil personas damnificadas, por incremento de caudal.

Ello ha llevado al Gobernador (E) abogado Ricardo Gómez Giraldo a presidir un Consejo Departamental de Gestión de Riesgo donde se adoptaron algunas medidas de carácter perentorio que permitan enfrentar la crisis y  brindar seguridad a los damnificados ante la emergencia.

El Magdalena se tomó las calles de La Dorada y sus habitantes buscan afanosamente lugares para resguardarse de la furia de sus aguas.

En la medida que se agudiza el invierno, el drama se torna más patético para los habitantes de este puerto sobre el río Magdalena.

Ha dicho el mandatario seccional que tres son los puntos sustanciales con los cuales las autoridades administrativas en asocio con organismo de socorro y fuerzas militares reconocen su deber de brindar la ayuda y las medidas preventivas a la ciudadanía; al resaltar :

  1. Los niños deben de ser desalojados de las zonas de riesgo y para ello las autoridades locales en asocio con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, están en la obligatoriedad de hacerlo aún por la fuerza.
  2. Los adultos que no quieran acatar el pedido de desalojo, deben firmar una constancia en la cual se certifica que han sido instados a ello. Consideró que es imperioso que las gentes desalojen las carpas que están cerca al río y las personas se dirijan a los albergues.
  3. Se incrementará el pie de fuerza con efectivos del ejército para custodiar la zona rural, la policía para la zona urbana y la Fuerza Aérea para mantener su patrullaje y monitoreo al Magdalena y sus afluentes.

Alojamientos provisionales donde los damnificados se protegen de los embates del río y medio satisfacen sus necesidades básicas de subsistencia.

Resaltó Gómez Giraldo la necesidad de hacer acopio de mil kits de aseo, carpas tipo camping – hasta el momento se han repartido 200 – amén de mercados, toldillos y las vituallas propias para este tipo de emergencias.

Por su parte el director de la Territorial de Salud de Caldas, optómetra y especialista en salud pública, Gerson Bermort Galavis,  quien está en la zona, ha sido enfático en torno al saneamiento básico y la asepsia propia de los manipuladores de alimentos en las denominadas “ollas comunales” para evitar algún tipo de epidemia. Anunció que desde ya tiene listo un plan de lavado de calles y fumigaciones contra los vectores del Dengue, “Chicunguña” y Zica, propios de las aguas empozadas, una vez se supere la emergencia primaria.

Almuerzos comunitarios para los damnificados de las inundaciones del Magdalena.

En cuanto a la reacción de los doradenses estos siguen expectantes y con altruismo han resistido los tres aguaceros de anoche. Se quejan eso sí, que inescrupulosos han empezado a generar pánico en las redes sociales en torno a caída del malecón de Honda y posibles riadas con lodo del rio Guarinó.

Se ha dicho que a partir del anuncio de la apertura de compuertas en Betania son 40 horas para que arriben dichas aguas al poblado, mientras si son las compuertas de Prado tardan 30 horas. La afectación de lluvias en Bogotá, inciden directamente en el aumento del caudal y el peligro para los doradenses. Mientras tanto el agua tiene a todos en vilo.