19 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

¡NO MÁS CRÍMENES CONTRA ELLAS!

12 de abril de 2017

No deja de ser doloroso que nuevamente las portadas de los medios estén registrando otro ataque atroz contra mujeres. En esta ocasión, contra una que, además de soportar la furia de su expareja, intentó hallar alivio y ayuda en la justicia, pero esta no fue suficiente para que el hombre se apareciera en su trabajo, la secuestrara y posteriormente segara su vida.

La tragedia ocurre cuando más visible se ha vuelto el maltrato hacia las mujeres, cuando más campañas se hacen para procurar su amparo, y en vísperas de unos días de recogimiento y sosiego, cuando se recuerda a la mujer como símbolo de vida.

Con lo sucedido a Claudia, la última víctima de un ataque de su excónyuge, vuelven a la memoria los casos de Rosa Elvira Cely, violada y asesinada en un parque de la capital; el de Vivian Urrego, apuñalada por su excompañero en otro centro comercial hace cinco años; el de Yenny, víctima de los celos de su esposo, quien decidió acabar con la vida de ella y de sus dos hijos, en Bosa. O el más reciente, sucedido en Suba, donde un energúmeno asesinó a su esposa y luego se suicidó.

Más dramático resulta aún lo revelado por la Fiscalía General. Según cifras de la entidad, solo en Bogotá, de 588 homicidios cometidos entre el 2010 y el 2016, 422 no pasaron la etapa de indagatoria y solo en 21 hubo condena al agresor. La impunidad, como en muchos otros casos, sigue siendo la constante.

¿Qué más se necesita para proteger a una mujer que denuncia el maltrato, acude a la autoridad, pide protección, anda con miedo, se siente sola e indefensa? ¿Hasta cuándo repetiremos la película del asesino que paga unos meses de cárcel, un juez lo libera y después vuelve a sus andanzas? ¿Existe algún mecanismo que facilite la protección eficaz contra quienes han sido reiteradamente amenazadas más allá de la mera notificación de una orden de restricción? ¿Qué más se puede legislar al respecto?

Por lo pronto, hay que pedirles a la sociedad en su conjunto y a ellas, en particular, no desfallecer en ejercer presión sobre los agresores, ponerlos en evidencia, a ver si la justicia hace su parte.

EDITORIAL/EL TIEMPO