FONTUR 2016
Múltiples emergencias causa lluvia histórica en la zona urbana de Manizales

Manizales, 20 de abril de 2017. En la noche del martes una tormenta eléctrica sirvió de antesala a una torrencial lluvia que pudo acumular más de 150 milímetros hasta las horas de la madrugada de este miércoles. Eventos de esta magnitud que podrían tener períodos de retorno superiores a un siglo, son la consecuencia de un cambio climático en el cual se anuncian descontroles hídricos y pluviométricos que van pasando factura a los conflictos en el uso de los suelos.

En alrededor de ocho barrios de la ciudad, cuatro avenidas fundamentales y otras vías secundarias, se generaron emergencias por eventos catastróficos que cobraron hasta el momento doce vidas, 20 desaparecidos y cerca de medio centenar de viviendas arrasadas.

Las laderas del cerro de Sancancio, ponen en evidencia las causas y consecuencias de las acciones antrópicas por el mal uso del suelo, toda vez que en este domo volcánico de casi 100 metros de altura sobre el río Chinchiná, el costado sur, por décadas utilizado como potrero y hoy en día con un modelo agroforestal incipiente, generó tres zonas grandes de deslave con cerca de siete eventos simultáneos, anunciando la falta de bosque que, con sus raíces, amarren el suelo y con su follaje retengan la lluvia, situación que facilitó con la deficiente cobertura vegetal, el arrollamiento de aguas de escorrentía tras la lluvia intensa, y con esto la generación de deslaves similares a los que se conocieron en Salgar  y en Mocoa, aunque sin la carga de rocas de estos dos últimos escenarios.

Manizales cuenta con un sistema de alerta temprana que permite anticipar los eventos cuando las lluvias acumuladas de los últimos 25 días alcancen los 300 milímetros en un pluviómetro. Los organismos de emergencia de la ciudad lanzan la alerta amarilla cuando el acumulado está en 200 milímetros, y conociendo previamente las zonas susceptibles, ordenan las evacuaciones decretando la alerta roja con un acumulado de 300 milímetros de lluvia.

Pero anoche la tormenta de las horas antecedentes que se extendió por horas, causando apagones locales y activando alarmas de vehículos por uno y otro lado de la ciudad, solo fue el presagio de lo que vendría más tarde: Unas lluvias sin precedentes que no permitieron manejar en tiempo real la emergencia con la herramienta anterior dado que los eventos sorpresivos anticipados obligaron a que el alcalde con su equipo de trabajo entrara a atender la grave emergencia desde las dos de la mañana, al tiempo que los deslizamientos seguían en progreso.

Las zonas más afectadas son también barrios populares que ponen en evidencia la expansión conflictiva de la ciudad en los años 70s cuando la Colombia urbana, como consecuencia de la revolución verde, recibe flujos de campesinos, quienes se instalaron en las laderas de las grandes urbes sin planificación alguna. Es el caso de La Playita, entre otros barrios, de la ciudad que tuvieron que ser relocalizados, pero esto no ha sido suficiente dado que para los eventos extremos de cambio climático aún quedan escenarios con grados de vulnerabilidad similares a los afectados en esta tragedia.