Millonarios-nacional: Ganar con el balón.

Nacional puso la letra con su juego y Aldo, con su gol, la música para el triunfo. Por lo tardía la definición, Millonarios, oscura la noche, se quedó sin reacción. ¿Acaso la tenía?

Pequeño el margen en el resultado, a favor de un equipo cohesionado, que dominó a través de la sensibilidad de su toque y la circulación que  une sus líneas. Las estadísticas difundidas son rotundas: 90% de efectividad en el pase y 68% de posesión. El balón para los verdes, un instrumento demoledor.

El gol, que llegó al final, tuvo la complacencia de una defensa sin reacción, en especial del improvisado Hinestroza, jugador sin recursos ni conceptos. Equivocada decisión la de llevarlo al puesto del ausente Palacios.

Como en el fútbol los espacios no solo se roban, también se crean, y que es virtud  ejecutar al rival en sus equivocaciones, Nacional no desaprovechó la oportunidad para imponer el mando en el  juego, con su repertorio enriquecido por la calidad diferencial de sus futbolistas, evidente en la jugada de gol; el mismo que lo mantiene con superioridad en el tablero de puntuación.

En Millonarios los chicos que prometen fueron inferiores al reto, inseguros y nerviosos, algo comprensible. Los grandes, si los hubo, no aparecieron y, cuando intervinieron, se enredaron asustados con el balón. Riascos, Quiñones y del Valle, fueron unidades invisibles, cuando mas se necesitaba su presencia.

Sin ideas, no hay fútbol colectivo. Sin generación de juego, no es posible hacer gol. El tradicional cerebro creativo, que influya en el rendimiento general,  no está. Tampoco el delantero que aproveche las pocas ocasiones de gol.

El arranque del partido mostró un Millonarios ambicioso, decidido, pero el plan muy rápido se desmoronó. Luego pareció mejor empatar. Nacional siempre pretendió ganar con argumentos y la diferencia no fue mayor, porque en varios casos sus ejecutores no lograron definir.

De nada sirve el riñón, si la mente no funciona. Eso pasó en Millonarios que mantiene en firme su proyecto pero no encuentra los interpretes. El técnico no se excluye de la crítica por que sus responsabilidades son evidentes, en materia de funcionamiento.