FONTUR 2016
La nueva espeluznante guerra fría

albeiro valencia

El presidente de Estados Unidos siguió moviendo sus fichas en el tablero de la geopolítica. En las últimas tres semanas ha venido desarrollando una nueva estrategia internacional que pone los pelos de punta, porque es un dirigente impredecible que actúa como un hombre de negocios. Después del ataque a Siria ordenó la movilización del portaviones Carl Vinson hacia Corea del Norte, para hacer una advertencia al régimen de Kim Jong-Un, lo que puso en alerta a China. Y a continuación lanzó la “madre de todas las bombas” en Afganistán, dizque para combatir a Estado Islámico, pero que se veía como una provocación con destino a Rusia y a Corea del Norte. El mundo entró en pánico, pero en Estados Unidos creció la popularidad de Trump. En este punto los medios recordaron la advertencia que había hecho Hillary Clinton el año pasado: “Un hombre al que se puede provocar con un tuit no es un hombre al que se le puedan confiar nuestras armas nucleares”.

¿Hacia dónde apunta Trump?

El mandatario estadounidense dio un giro de 180 grados en su política internacional. Primero advirtió que “No soy, y no quiero ser, el presidente del mundo” y luego alzó la voz contra Siria, Corea del Norte, Irán y Rusia. Pero las acciones contra Corea del Norte revisten especial interés porque las tensiones entre Washington y Pyongyang son una vieja historia. Hace poco dijo el secretario de Estado, Rex Tillerson, que “la situación se ha intensificado y alcanzado un cierto nivel de amenaza que requiere tomar acciones”. Y Trump trinó después afirmando que “Corea del Norte está buscando problemas”. Estas advertencias llegaron acompañadas con medidas que estremecieron al mundo: el envío del portaaviones nuclear, en vísperas de la celebración del aniversario 105 del nacimiento de Kim Il Sung, fundador del país y el bombazo en Afganistán, el 13 de abril, en el Distrito de Achín. Con esta última acción Trump quiere mostrar fuerza, capacidad de mando y poderío militar. Se trata del uso de la bomba no nuclear más potente de Estados Unidos; un arma de demolición que explota justo antes de alcanzar el objetivo, creando una onda de expansión destructora. Pesa 9,8 toneladas y mide 9 metros, por eso se conoce como “la madre de todas las bombas”. Según el comandante militar estadounidense en Afganistán, el general John W. Nicholson, se usó esta poderosa arma porque se ha intensificado el control territorial de los talibanes en la región. No se sabe cuántas bajas hubo, pero las autoridades confirmaron un centenar de muertos de ISIS; sobre el tema afirmó Trump que este fue “otro éxito” del ejército de Estados Unidos.

La nueva Doctrina Trump, y los bombardeos, preocupan al mundo porque el primer mandatario del país más poderoso no consulta los ataques, sino que los ordena. Por ejemplo, después del bombardeo a la base de Shayrat, en Siria, varios senadores estadounidenses le reclamaron al presidente porque no le consultó al Congreso. Al respecto afirmó el senador republicano Rand Paul, que “si bien todos condenamos las atrocidades en Siria, Estados Unidos no fue atacado. El presidente necesita la autorización del Congreso para la acción militar como lo requiere la Constitución”. También algunos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU le hicieron la misma crítica, por bombardear el país de forma unilateral y sin consultar. Para los entendidos la nueva Doctrina Trump se decide a los bandazos, según el estado de ánimo y pone en peligro la paz del mundo. Ahora recordamos al entonces candidato presidencial, Donald Trump, cuando se preguntaba: ¿Por qué Estados Unidos tiene armas nucleares y no puede hacer uso de ellas?

Con los pelos de punta

El lanzamiento de la “madre de todas las bombas” sobre Afganistán buscaba también disuadir al líder norcoreano de hacer más ensayos nucleares; y el portaaviones que envió Trump a la península de Corea es otra demostración de fuerza, porque transporta entre 70 y 80 aviones y está escoltado por tres navíos lanzamisiles. Pero algo va de Pedro a Pablo, porque Corea del Norte no es Siria, dispone de arsenal nuclear y cuenta con excelente posición estratégica. Esto lo demostró en la reciente conmemoración del nacimiento de Kim Il-Sung, cuando desfilaron por el centro de Pyongyang varios camiones con una nueva arma que podría ser un misil balístico intercontinental. De este modo el gobierno hizo una demostración de fuerza, como claro mensaje dirigido a Estados Unidos, Corea del Sur y Japón; además prometió una “respuesta sin piedad” ante cualquier provocación de Washington. Frente al peligro advirtió el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, que el ganador de un eventual conflicto “no será el que haga declaraciones más duras o el que enseñe más músculo. Si hay una guerra […] nadie saldrá victorioso […] El diálogo es la única salida”.

¿Cuál es el balance? En su corto mandato el presidente Trump bombardeó a Siria y a Afganistán, se distanció de Moscú y logró amenazar a Corea del Norte y a China; como necesita aliados reconoció la importancia de la OTAN. Todas estas demostraciones de fuerza vienen mejorando su imagen, pues aparecía como uno de los presidentes estadounidenses con la popularidad más baja.