11 de abril de 2021
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“Escritos de un viejo indecente”

17 de abril de 2017
Por mario arias
Por mario arias
17 de abril de 2017

Por: mario arias gómez

Por pedido del Min-gobierno, J. F. Cristo, fijo mi escozor, ira e intenso dolor por el desaire qué para el gobierno representa la visita, por “invitación de terceros” -se dijo- a la mansión de Donald Trump, en Mar-a-Lago, en Palm Beach, estado de Florida, de los sombríos, intrigantes viudos de poder, los funestos, “San Uribe”, presente con su escopeta de fisto, carriel, poncho y peinilla, y el superficial, gris, servil y frívolo Andrés Pastrana, farandulero, bobalicón de chilaba y gumía, tacón italiano que le agrega unos centímetros a su enana figura. “Encuentro social”, lagarteado a través del liviano senador republicano, Marco Rubio, que no puede compararse con los fundadores de la otrora gran nación: John Adams, Benjamín Franklin, Alexander Hamilton, John Jay, Thomas Jefferson, James Madison, George Washington. País gobernado hoy por un impredecible mandatario que ha retomado la condición de “Policía del mundo”.

Trastornada y tosca dupla de esquiroles de la patria, qué con sus teatrales máscaras de amor patrio -para la exportación- encubren las indelebles manchas éticas, apoyados en fuerzas oscuras que los patrocinan y acechan el statu quo desde que ocuparon, para mal, en mala hora, qué digo, qué desdoraron sin duda el solio de Bolívar, indignos sujetos, a los que por lo menos la mitad de los colombianos de bien, se avergüenzan de ellos y repudian el hecho de haber estado alguna vez bajo su perversa férula. Arrepentimiento que en la intimidad debe cobijar a los 18 miembros del sanedrín, “perseguidos políticos”, condenados o en turno de serlo, en fila de acogerse a la “Justicia transicional, para lo cual deberá aflorar la verdad que tanto asusta y teme “San Uribe”.

Canallesca y repulsiva visita, sinónimo de traición a la patria (que menoscaba su dignidad y anda tras fraccionar la unidad nacional), libreto que se ocupa por desconceptuar y desacreditar al Presidente, llevándose por delante el nombre y prestigio de Colombia, con tal de sacar avante sus bellacos y viles propósitos, con olvido que la ropa sucia se lava en casa, que las relaciones exteriores las maneja en forma exclusiva el Presidente. Conducta de estos malos hijos que se debe desnudar ante el mundo. Enemigos de la paz, -por ende- de la Nación. Codiciosos -ávidos de poder- que no representan -faltaba más- la mayoría de los compatriotas.

Venenosos y crispados escorpiones, que no juegan limpio, que no son sombra de lo que aparentan ser, cuya insulsa y convulsa, empolvada, incongruente, irracional, obsesiva, prosaica y sucia agenda, está dedicada las 24 horas del día, a demeritar y denigrar a Santos, “Lafar”, Maduro, para lo cual, sacan a relucir todo lo peor de sí, sangriento arsenal que imagino los llevó a exigir al anfitrión, algunas de las ‘Mother Of All Bombs’ -madre de todas las bombas- (GBU-43/B MOAB), para difuminar o desaparecer de la faz de la tierra, a sus múltiples enemigos. Igual debieron pedir que no suelte ni p’uel putas un dólar de los prometidos para aclimatar la paz, la que entorpecen a diario. Acuerdo qué desvanece la razón de ser de estos matones llorones, la guerra, motivo del vinagroso disgusto de no haber sido ellos los que la suscribieron, empeñados ahora en la “conspiración para mantener la violencia”. Pesadilla qué mediante engaños, mentiras y “blablablá” históricos, ofrecen retornar en 2018, a objeto de matar por segunda vez la patria desgarrada, martirizada, vejada, en la que enquistaron en sus mandatos la corrupción, como “San Uribe” los aleves, despiadados y temibles falsos positivos.

Para el defenestrado e ignorado, Alejandro Ordóñez, quien con Uribe y Pastrana lideraron el No al plebiscito, encumbró el encuentro: “Se trató de una reunión esperanzadora la que sostuvieron ambos exdirigentes políticos con Trump. “Santos no hará lo que se le venga en gana”.

¿Con qué autoridad moral llegaron este par de malandros con la queja que Santos les robó el plebiscito?, cuando es requetesabido por su confeso gerente de la campaña del NO, Juan Carlos Vélez, quien facilitó la prueba reina, al reconocer que el CD -a sabiendas- mintió. Estrategia que consistió en la proterva idea de exaltar y profundizar el odio, manipular la indignación de los electores con el Presidente. “Buscamos -declaró- que la gente saliera a votar verraca». “Campaña basada en mensajes de rabia compartidos en la redes sociales y pensados para cada estrato social”, por expresa recomendación de estrategas de Panamá y Brasil (¿Odebrecht?), quienes indicaron «dejar de explicar los acuerdos para centrar el mensaje en la irritación». Uribe, rojo de ira, luego de la confesión de parte, solo atinó a replicar: «Hacen daño los compañeros que no cuidan la lengua”.

Solo la verdad -per se- es vinculante. Las difundidas mentiras respecto al Acuerdo puesto en consideración, deslegitimaron de hecho el resultado. Táctica susceptible de ser penada, como se espera ocurra con las pesquisas en curso. Se requiere ser muy cara dura para acusar a Santos de robarles el triunfo. Para el inescrupuloso Göbbels criollo, las mentiras que él y sus incansables secuaces, repitieron, y que hasta ello mismos se las creyeron, por lo que se ve, igual que la inculta galería de prosélitos. Inexistente fuente de derecho. La mendaz dispersión de sus falacias, a lo largo y ancho del país, fue pilar de la presunta corona de laurel conquistada, las que: “La comunidad internacional -dicen- no ha podido conocer por cuenta de las mentiras y concesiones que el Presiente le ha hecho al grupo criminal”.

Qué “patriótica” justificación dieron al dueño de casa, sobre la cauda de asesinos, verdugos y depredadores humanos que los acompañan, ejecutores de los falsos positivos, ocurridos en su gobierno en forma sistemática, varios, en condiciones de discapacidad, presentados como guerrilleros dados de baja “en medio de un combate con las tropas”, aseguraban. Y qué presentación le darían al capturado hermano, Santiago Uribe, sindicado de concierto para delinquir agravado y homicidio ídem, presunto determinador de las desapariciones en Yarumal y Santa Rosa de Osos, ejecutadas por los “Doce apóstoles”. Delitos de lesa humanidad violatorios del sistema de derechos humanos, del derecho internacional humanitario y del orden constitucional, por los cuales hay condenados, como el Estado a pagar millonarias indemnizaciones, que afectan el bolsillo de todos. Agréguese las humillantes disculpas públicas ordenadas en favor de las familias de las víctimas inocentes.

Y qué coartada procuraron para descifrar los 27 escándalos de corrupción descubiertos a lo largo de 15 años, en que “San Uribe” fue determinante -por acción u omisión- como en las seis campañas, en las que, como la de marzo de 2006, fueron elegidos -con la ayuda de paramilitares- parlamentarios que pusieron 1’500.000 votos, de los 5’862.655 obtenidos por “San Uribe”, ese 26 de mayo. Socios sucios con los que gobernó, en medio de los procesos judiciales, a los que le pidió votar en el Congreso, antes de ser detenidos. Triunfo que lo precedió el escándalo de la Yidispolítica, en la que Santos -min-Defensa- fue jefe de debate de absoluta confianza, tanto que después le reclamó deberle su primera Presidencia. Campaña de los subrepticios 400.000 dólares de los afiches, aportados por Odebrecht, posteriores a los US$ 6,5 millones del soborno recibido por el viceministro de confianza de Uribe, Gabriel García, tras el jugoso contrato de la Ruta del Sol.

Prontuario adornado por las chuzadas a la Corte Suprema, periodistas y opositores. Agro robo seguro. Enriquecimiento ilegal de Tomás y Jerónimo. Las Convivir y Uribeños. Feria de notarías. Zonas francas. Pacto de Ralito. Jorge Noguera, Aldana, Job y la “Coneja” Hurtado; por la licencia otorgada -siendo director de Aerocivil- al empresario vinculado a la mafia, Jaime Cardona (Vargas) y que por falta de espacio no ahondo.

Concluyo, recomendando en su resaca, a “San Uribe”, leerse el libro “Escritos de un viejo indecente” -que inspiró el título de la columna- del autor alemán (1920-1994) Charles Bukowski, referido como el último escritor “maldito” de la literatura norteamericana -equiparado con Henry Miller, Céline y Hemingway-, atrapado en una sociedad cuyos presuntos valores asquean, en el que este otro diablo cojuelo, encontrará sentencias que lo retratan y ayudan en este trance, relatadas en un lenguaje de calle, bruto y vasto, dijera paisa, como el que  distingue y caracteriza a este “santo barón”, antes que me anuncie: Te doy en la cara “marica”, adjetivo discriminatorio prohibido recientemente por la CC.

Manizales, 19/04/2017

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