Compost con excretas caninas recuperaría laderas

Manizales, 19 de abril de 2017. Este abono orgánico, compuesto además por aserrín-viruta, arena de pino y cascarilla de arroz, suministra sustratos que estabilizan los suelos y a su vez interrumpe procesos de desertificación y erosión.

El compost también es adecuado para aplicar en los jardines de los parques o casas, ya que almacena nutrientes que va proporcionando a las plantas de manera gradual.

Así lo establecieron Alejandra Cadena Morales y Laura Marcela Romero Giraldo, estudiantes de Administración de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales, quienes desarrollaron un estudio técnico-social para medir la prefactibilidad de aplicar un modelo sostenible y sustentable de compostaje (abono orgánico) con excrementos caninos.

El compostaje consiste en una conversión biológica en condiciones controladas de material de desecho en un producto higiénico, rico en humus y relativamente estable, que acondiciona el suelo y nutre las plantas.

Según la investigadora Cadena Morales, “este compost se convierte en materia prima y benefactor para mitigar el impacto ambiental negativo generado por la emisión de gases como el metano y el dióxido de carbono. Además, se evita que las heces caninas expuestas se conviertan en foco de infección, que en últimas desencadenan problemas de salubridad tanto para los humanos como para las mascotas”.

Para determinar los resultados de la producción de compost con excretas caninas, las estudiantes se basaron en un modelo que funciona en el Centro de Bienestar Animal La Perla Medellín, con el fin de aplicarlo después en albergues animales de Manizales.

Ventajas ambientales 

En el proceso, primero se recogen las excretas de los caniles (jaulas) y se depositan en un contenedor sobre una cama de aserrín. Se alternan capas de aserrín y excretas para evitar lixiviados (líquido que se desprende del abono en proceso), olores y moscas.

En seguida, el contenedor se lleva al sistema de compostaje y sobre una lámina de acero inoxidable se hace una mezcla totalmente heterogénea. El material se deja reposar por 30 días en los cubículos de las composteras (hornos artesanales), en los que se debe tomar la temperatura de manera constante.

El material sale a 30 °C y se debe dejar reposar por 10 días en una zona de enfriamiento. Luego se cierne para darle uniformidad y finalmente el compost puede ser aplicado tanto en laderas como en suelos y jardines.

La aplicación de esta técnica tiene la ventaja de que mitiga el efecto negativo de los fertilizantes químicos (por absorción de sobrantes) en el suelo y las aguas subterráneas. Además, el compost de calidad genera propiedades fitosanitarias (para prevenir o curar enfermedades de las plantas).

El compost también retiene carbono-C en el suelo, gracias a lo cual se reduce la emisión de CO₂ a la capa de ozono.

Las estudiantes pretenden ofrecer este abono a entidades como la administración municipal de Manizales y su programa “Guardianas de la Ladera”, a la Empresa Metropolitana de Aseo, la Corporación Autónoma Regional de Caldas y el Jardín Botánico de la Universidad de Caldas.

Las investigadoras de la U.N. Sede Manizales piensan destinar un porcentaje del dinero obtenido en su emprendimiento para beneficio de la fauna callejera (perros, gatos, caballos y conejos) y así cumplir con esta iniciativa socioambiental. Al respecto, recordaron que su investigación se enfocó en profundizar en la administración de recursos naturales y en el uso sostenible de materias primas.