No seamos mala leche

El Ojo del Halkón

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

Sé que no mucha gente me quiere y con lo que voy a decir hoy creo que es un grupo bastante grande el que se va a unir en mi contra, pero son personas que no tienen, como decían los abuelos, ni cuatro dedos de frente, para pensar que es lo bueno o que es lo malo para el país y muestran a cada momento su ignorancia y lo peor de todo, es que se cumple aquello que la ignorancia es atrevida, y eso lo podemos ver y leer en los mensajes desaforados en las redes sociales, especialmente en Facebook en donde los errores de ortografía no pasan más de ser horrores y de personas que hablan por hablar de temas que ni siquiera conocen.

A estos se les puede perdonar la ignorancia, aunque para mi tristeza he encontrado gente que tiene que ver con los medios de comunicación y otros que se les nota que están haciendo campañas negras contra uno u otro bando, y en especial contra el gobierno de turno, y lo peor es que son grotescos en sus apreciaciones.

Para muchos, el Presidente de la República sigue siendo Álvaro Uribe Vélez, de quien he dicho en más de una oportunidad que con esa capacidad de convocatoria sería mucho lo que podía hacer por el país y no incendiarlo, porque mucha gente escucha y no analiza sino que de manera errónea actúa y hace quizá lo que el ex presidente no ha dicho que se haga y se les olvida que el cuarto de hora del gobierno de Álvaro Uribe, el que no me atrevo a calificar, puede haber sido bueno o malo; pero ya pasó y lo que no hizo, no hizo y punto; y ahora el presidente es Juan Manuel Santos, quien puede estar haciendo las cosas bien o mal, pero en mis años de juventud me enseñaron que la autoridad se respetaba y por ende, al Primer Mandatario de la Nación. Ahora no respetamos a nadie, no respetamos las mujeres, los hombres, los niños y los ancianos, ahora cada quien va para donde le da la gana y quiere hacer justicia por sus propias manos; aunque estoy de acuerdo que la administración de justicia desde hace mucho tiempo anda muy regular y es lo que se espera, que el nuevo Fiscal General de la Nación y el nuevo Ministro de Justicia pongan la casa en orden o de lo contrario estamos perdidos.

Hoy comienza la campaña política, con mira al Congreso de la República y a la presidencia, a habido una serie de enfrentamientos y se ha notado que estamos a las puertas, vuelvo y repito, de la campaña política más sucia, con campañas negras y sin escrúpulos de Colombia en los últimos años.

No se sabe todavía cuál va a ser el caballo de batalla, aunque nos hemos dado cuenta que el Centro Democrático lo hará de manera que pueda demostrar que los Acuerdos de La Habana deben de ser reformados y contar con la venia del ex presidente Uribe para que tengan validez.

Otros irán por los lados de la corrupción, que está tan de moda en esta época por el escándalo de Odebrecht, aunque serán los intereses personales los que predominarán en la contienda electoral del 2018.

Vargas Lleras tratará de salvar a su Cambio Radical y como están las cosas para él no se ven muy fáciles, aunque considere él y su grupo que lo sucedido en Tumaco la semana pasada fue una encerrona por parte de sus contrincantes, nadie le quiere perdonar los coscorrones que le dio a uno de sus guardaespaldas; pero como decía mi mamá, aquí nos pegamos de una lagaña de mico para acabar con todo.

Humberto de la Calle dijo en una entrevista este fin de semana que todo rotaría alrededor de los cambios que piensan hacer quienes no están de acuerdo con el Proceso de Paz y la implementación del mismo, para lo que está de acuerdo que hay que hacer una coalición bastante fuerte y de esta manera lograr que queden blindados ante cualquier ataque del enemigo.

La Unidad Nacional se ve fraccionada, hay enfrentamientos en el Partido de la U, en el Polo Democrático y el Partido Conservador con el flamante presidente, el opita Hernán Andrade anuncia para el mes de mayo su posición en cuanto a respaldo apoyándose en el escándalo de Odebrecht.

El Partido Liberal definirá toda su situación en la asamblea nacional, pero el respaldo es firme a los Acuerdos de La Habana y de Bogotá.

Como sería de bueno que estas selecciones fueran civilizadas y no una guerra sucia, de un sector o del otro y que, por lo contrario, presentaran propuestas para sacar adelante el país, que como se puede ver, enfrenta algunos problemas bastantes delicados en el sector económico y social.

Pero eso de los chismes, de las especulaciones y de buscar divisiones no es como muy elegante, por lo contrario, debería de ganar la contienda electoral quien presentara soluciones sin necesidad de hablar en contra de sus contrincantes, a pesar de que eso está de moda a nivel mundial, como lo pudimos ver en las elecciones norteamericanas y aquí se cumple aquello de que “divide y reinarás”.

La desinformación que vive el país en este momento es brutal, hasta el punto de vista que todo el mundo se cree periodista y aprovechando las redes sociales dan a conocer sus opiniones, las que son muy respetables, aunque digan cosas que no son, como los que han salido a decir que es un gran fracaso para el país la venida del papa Francisco, porque con ese dinero que se van a gastar en atender al hombre fuerte del Vaticano se pueden arreglar escuelas y dar vivienda a quienes no lo tienen y se les olvida que Colombia renunció a un Mundial de Fútbol cuando el presidente de entonces dijo que ese dinero lo iban a dedicar para el bien de los más marginados y nos quedamos sin Mundial y sin ayudar a los colombianos de escasos recursos económicos.

Alguien me insultaba en Face luego de publicar una nota en la que registraba la visita del Papa al país y aclaraba que la mayoría de gastos del viaje los paga el Vaticano, se les olvidaba que soy periodista y mi labor es la de informar y que en asuntos religiosos no me meto, porque he aprendido a respetar las opiniones de los demás en los campos político, religioso y deportivo.

Como andará de mal el país y los que opinan en Face que se atrevieron a decir que era buena la renuncia del presidente de Caracol Radio, Ricardo Alarcón, porque el país tendría ese dinero para sus obras sociales; eso es ignorancia física, porque una cosa es el sector privado y otra el sector público, y hasta donde entiendo Caracol Radio es una empresa privada.

Quiero cerrar esta columna con una nota de protesta ante los mal llamados hinchas del América, denominados “Disturbio Rojo”, que llegaron a la zona oriental del Campín pintaron proclamas agresivas y provocadoras en las paredes del escenario deportivo en donde colocaron gallinas muertas y sus cabezas enhebradas, con actitud desafiante, con simbólicas señales de guerra; eso no es deporte, eso no es el fútbol y eso no es lo que necesitan los estadios para que las familias regresen a compartir y a celebrar con el mejor espectáculo del mundo.

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BOGOTA, 14 de marzo RAM_