“Danza de redención”

Por José Miguel Alzate

jose miguel alzateHace exactamente un mes se cumplieron seis años del fallecimiento de David Sánchez Juliao, el escritor oriundo de Lorica que, por su calidad narrativa, dejó una obra literaria consolidada. Nacido el 24 de noviembre de 1945, el creador de El flecha y El Pachanga, dos personajes auténticos de la costa caribe, falleció en Bogotá el 9 de febrero de 2011. La conmemoración de estos seis años de su fallecimiento es una buena excusa para volver los ojos a su obra narrativa. Aprovechemos entonces para hablar, otra vez, sobre “Danza de redención”, su novela más trabajada desde el punto de vista técnico y estilístico. Editada por Grijalbo, esta novela es un referente cuando se quiera hablar de las tradiciones culturales de la Costa Atlántica.

“Danza de redención” es una novela que no obstante tener cerca de 450 páginas se lee con un interés creciente. No solo porque está escrita en un estilo narrativo sugerente, que invita a su lectura,  sino porque conserva un ritmo sostenido, que no cansa al lector. A través de un narrador omnisciente manejado con maestría, Sánchez Juliao recrea en esta novela todo ese caudal anecdótico propio de la región caribe, con sus leyendas, con sus tradiciones, con sus costumbres. En la obra aparece, desde la primera línea, un narrador vigoroso, recursivo, fornido. Aquí se descubre la madurez intelectual alcanzada por Sánchez Juliao, su innata vocación de creador de ficciones, su superación literaria con relación a sus libros anteriores.

La observación que la crítica le ha hecho a “Danza de redención” es que es una novela demasiado garciamarquiana. Es que la influencia estilística del autor de “Cien años de soledad” se presiente en toda la novela. Esta influencia, desde luego, no demerita el trabajo literario de Sánchez Juliao. Al contrario, solidifica su labor como novelista. Porque le permite demostrar que García Márquez no agotó totalmente la cantera temática de la región costeña. Esa influencia se siente tanto en la forma cómo Sánchez Juliao narra las historias, cómo en la estructura de la novela, en la creación de los personajes y en el estilo narrativo mismo. “Danza de redención” es una obra muy bien escrita, donde se rinde culto a la estética, con un innegable aire fantástico.

“Danza de redención” tiene como espacio geográfico el caribe colombiano. Por esta razón es una obra rica en vivencias, en leyendas, en anécdotas. Como se sabe, esta es una región rica en filones temáticos que permiten novelarse. Y Sánchez Juliao ha recogido esas costumbres para estructurar una novela de trascendencia. El vaso comunicante de toda la obra es la música popular de la Costa Atlántica. Esas canciones que han venido sonando generación tras generación le permiten al escritor recrear las leyendas.  Es así como toma sus letras para insertarlas dentro del texto narrativo en una técnica que ya había experimentado en sus libros anteriores. El resultado es una obra que rescata la tradición oral de la región costeña, expresada en su riqueza musical.

Esta novela de David Sánchez Juliao se inscribe dentro del realismo mágico. Porque las cosas que suceden en ese pueblo están llenas de fantasía. Como el hecho de que cuando Enrique Diez  toca el acordeón las serpientes quedan encantadas. El tratamiento literario que en “Danza de redención” se le da a la transformación de un hombre en caimán rescata la historia de la conocida canción popular. Pero el escritor, con su fuerza narrativa, hace la leyenda verosímil. Sucede cuando Saúl Sánchez, que es despreciado por Micaela Cubillos, decide transformarse en caimán. Y es su mismo compadre, Simón Laza, quien le echa sobre el cuerpo los líquidos para lograrlo. Estos le habían sido entregados por unos indios que visitaron Cumbé.

En San Fernando de Cumbé todo el mundo sabe que el animal es Saúl Sánchez, transformado. Y la hija de Rosendo Cubillos, el dueño de la piragua, se compadece de él. Entonces inician un noviazgo que termina en matrimonio meses después, cuando el hombre vuelve a su estado normal.  En “Danza de redención” hay mucha fantasía, como atrás quedó dicho. Pero, igualmente, en la novela campea un erotismo muy sutil, hábilmente manejado. “Danza de redención” es un libro para leer más de una vez. Y sobre el cual  puede escribirse un ensayo de interpretación literaria más amplio. Porque es una novela elaborada con los temas que le dan identidad a la región caribe, trabajada con carpintería literaria.