FONTUR 2016
¿Hacia dónde va la radio?

Atrás quedaron los tiempos de bonanza económica y audiencias masivas. Y la nostalgia por la radio que concentraba a las familias para oir el noticiero o la radionovela.

Por Edgar Artunduaga
(Editor de KienyKe – Revista Digital Colombiana)

Los pesimistas piensan que la radio se está acabando y en poco tiempo será apenas un recuerdo. Otros, como el estudioso Tito Ballesteros creen que mantendrá su ritmo vertiginoso de mutación, así como pasamos de la onda corta al AM, al FM, a lo digital, al internet, al podcast.

Ballesteros –me recuerda Armando Plata Camacho- es un profesor universitario colombiano, con un excelente blog: la radio que queremos. En su opinión, la dinámica de la radio es asombrosa e impredecible. Se adapta a los cambios tecnológicos y genera nuevos comportamientos de consumo en las audiencias

La atomización de las estaciones de radio es un hecho: Hoy es posible que cada persona tenga su propia estación de radio. De hecho ese es el concepto de Spotify, Deezer o Tidal en la música.

De cierta manera la radio ha perdido su magia con la aparición de las transmisiones en vivo con imagen desde sus estudios a través de las redes sociales. Ese halo mítico de imaginar la radio se está perdiendo al ver a los talentos en acción frente al micrófono. Esto ha creado una fusión audiovisual con códigos aun por desarrollar.

Las nuevas generaciones han hecho de la telefonía inteligente un nuevo escenario y un nuevo receptor. El reto es persuadirlos y llegarles con el lenguaje de la radio. Los Millennials son renuentes a seguir los patrones establecidos por los medios tradicionales”.

La radio colombiana enfrenta hoy los problemas del medio en el mundo, pero cada cadena y emisora sufre sus propias dificultades, económicas o de sintonía. Redes pequeñas de radio (Super, Santa Fé) fueron absorbidas por Caracol y RCN, que a su vez han enfrentado crisis sucesivas y en el caso de Caracol cambio de dueños.

Son pocas las emisoras en las regiones que han logrado mantenerse “independientes”, sin ceder a la presión de compra o arriendo de las grandes cadenas.

Atrás quedaron los tiempos de bonanza económica y audiencias masivas. Y la nostalgia por la radio que concentraba a las familias para oir el noticiero o la radionovela.

Yo tuve el privilegio de reunir esa “HISTORIA DE LA RADIO EN COLOMBIA” con más de 500 voces y el registro de los mejores de la radio. (Edgar Artunduaga Sánchez).