FONTUR 2016
Le quitan protección a Londoño

Política con pimienta

fernando londono

Fernando Londoño Hoyos

Hasta el momento en que se escriben estas notas la Policía Nacional no ha explicado por qué relevaron a unos agentes de la guardia de que protege la vida y la seguridad del periodista y jefe del Centro Democrático Fernando Londoño Hoyos y su familia. Su hija Cristina, quien reside en los EstadosUnidos, mostró su preocupación ante el hecho, que recibió como respuesta de Diego Mora, director de la Unidad de Protección la de que por parte de ese organismo sigue el mismo estricto mecanismo de seguridad y que la Policía fue la que le retiró algunos de sus efectivos y que es posible que haya sido porque Londoño no ejerce ningún cargo público. La protección de Londoño en cuanto a tecnología y recursos humanos es una de las más fuertes, y superada tal vez por la del ex presidente Uribe y algunos líderes sindicales o de movimientos de izquierda. Quienes están cerca de Londoño hablan de las dificultades para ubicarlo, hasta el punto que nunca se sabe desde donde emite su programa radial La Hora de la Verdad. El político manizaleño es el orientador de la oposición más férrea al gobierno de Santos y no guarda agua en la boca para criticar a sus mismos copartidarios que se muestran fríos o próximos al santismo.

Una bailadita no se le niega a nadie

carnavales de riosucio

Carnavales de Riosucio

Algunos conocedores de la historia de los afamados Carnavales de Riosucio sostienen que a sus desfiles y bailes, cuando las Farc y del EPL se ubicaba en algunos de sus territorios, asistían un número considerable de integrantes de la guerrillada que se camuflaba con el gentío que  presenciaba las comparsas y los grupos musicales. Y que decretaba tregua unilateral por esos días, para permitir el desarrollo pacífico de las festividades. Y dicen que muchos guerrilleros aprovechaban para verse con sus familias y para bailar y libar con la población, sin distingo alguno. Y esto lo traemos a colación para manifestar nuestro  acuerdo con quienes dicen que es mejor verlos en el plan de bailar y no de echar bala o extorsionar. Exageradas entonces, las reacciones de quienes han protestado por los bailes de las guerrilleras con delegados de la Onu o con la pose de algunos miembros de las fuerzas armadas legítimas con algunos subversivos, hoy en plan de paz y reconciliación. Una bailadita no se le niega a nadie. Máxime cuando quien lo saca a bailar, anda armado hasta los dientes.

Algunos apuntes taurinos

La fiesta brava es un escenario muy buscado por los políticos para medir su popularidad. Algunos entran a las Plazas con discreción, pero otros lo hacen rodeados de séquitos de guardaespaldas y de mujeres bellas para que se fijen en ellos las miradas. En la Feria taurina de Manizales, que acaba de finalizar, estuvieron más bien discretos, comenzando por el Ministro de Defensa, el salamineño y pereirano Luis Carlos Villegas, quien ocupó su barrera de sombra sin que hubiera sido chiflado o aplaudido. Por ahí vimos al Presidente del Congreso , el doctor Lizcano y al presidente de Fedegan y esposo de la senadora Cabal, de quien dijeron que era tan aficionado a los toros, que venía a las arenas manizaleñas para ver el desempeño de los ejemplares y poderlos comparar con el Miura que tiene en la casa. Y algunos aficionados bogotanos dijeron que el 22 de Enero, cuando se abran las puertas de la Santamaría, los políticos irán a sus barrera con trajes domingueros, para calcular su simpatía o antipatía por parte de los aficionados capitalinos, que siempre han relacionado la política con la afición taurina. Hay que recordar que el ex alcalde Petro y el actual alcalde Peñalosa son antitaurinos, lo que no obsta para que se esperen llenos completos en la temporada que se avecina. Y al margen les escuchamos que les parecía exagerada la presencia en el ruedo manizaleño de tres encierros cómodos de la ganadería de Ernesto Gutiérrez, que pese a su nobleza, le restan seriedad, peligro y tronío a una plaza que contó con casi lleno en cada tarde programada. Y por ahí derecho manifestaron su descontento con la falta de criterio unificado por parte de la Presidencia y de la Junta Taurina de la Plaza,  que a veces creía que estábamos en Madrid, España, y otras veces en Madrid, Cundinamarca, según las ganaderías y los diestros presentes en la plaza. Generosos y manguianchos unas veces y estrictos y ortodoxos en otras ocasiones. Esto lo oímos en un restaurante español, cuando hacíamos cábalas sobre el año político que apenas empieza, pero que parece que va a ser como una corraleja.