10 de abril de 2021
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Ecos de la Convención Conservadora

9 de diciembre de 2016
9 de diciembre de 2016

Política con pimienta

david barguil
David Barguil

Por los lados del Parque de Bolívar de Manizales, aún se oyen los ecos de la Convención Nacional Conservadora que se efectuó el domingo 27 de noviembre del año en curso en la ciudad de Bogotá, que contó , según los más optimistas, con cerca de 5.000 participantes provenientes de todos los departamentos del país y que fue clausurada en las primeras horas de la noche, después de unas accidentadas votaciones para elegir el flamante Directorio Nacional Conservador. Un noventa y nueve por ciento de quienes concurrieron a la cita con su colectividad, estuvieron de acuerdo en que fue un verdadero caos su organización y que sus deliberaciones estuvieron rodeadas por guachafitas y silbatinas permanentes, que hicieron temer por enfrentamientos personales. Le correspondió instalarla al joven David Barguil quien fue interrumpido varias veces al grito de ¡gavirista!, tal vez porque está recién desposado con la hija del ex presidente liberal César Augusto Gaviria Trujillo, la bonita María Paz Gaviria Muñoz. Como pudo salió del compromiso, aplaudido por los conservadores de la costa, que con sus gritos y consignas se impusieron en las diversas etapas deliberativas, hasta el punto de que se dijo que el conservatismo colombiano pasó de los cachacos sabaneros a los folclóricos y guapachosos jovenes costeños, manejados por Barguil y por el triunfador de la Convención, el senador Efraín Cepeda. Quemados hubo varios, comenzando por quienes fueron los oradores centrales, además de Barguil. Por ejemplo, el ex procurador Alejandro Ordóñez, quien no se sabe como, desde que lo sacaron de la Procuraduría interviene como que si fuera un jefe político, jefe político sin votos, pero con muchas ganas de colarse en el Conservatismo o en el Centro Democrático alvarista en calidad de aspirante a la candidatura presidencial. Ordóñez, con su presencia abierta y desembozada en la política partidista, da pie para que sus enemigos recalquen que muchas de sus actuaciones como Procurador, estuvieron dirigidas a buscar efectos electorales en su futuro inmediato.

Ordóñez, gran perdedor

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El ex procurador Alejandro Ordóñez en la Convención Conservadora

Muchos de quienes nos comentaron lo de la Convención, sostuvieron que la intervención de Ordóñez fue como que si fuera un Obispo en un sínodo, con total desconocimiento de que una cosa es la ideología política y otra cosa las creencias religiosas, en un Estado laico, consagrado como tal en la Constitución Nacional. Su discurso en la reunión de los conservadores, calificado de pésimo, y sus locuciones en el Senado y la Cámara en las discusiones sobre los nuevos acuerdos de paz, con un rostro demudado por la ira y una voz de matices asordinados, lo señalan como gran perdedor en la contienda por la Presidencia, que está en sus albores. Otros intervinientes en el bochinche conservador, apenas fueron escuchados por sus pocos simpatizantes. Tal es el caso de Marta Lucía Ramírez, de Pablo Victoria, del espontáneo ex magistrado Francisco Javier Ricaurte Gómez, del político vallecaucano Ubéimar Delgado y de Juan Camilo Restrepo, quienes aspiran a la candidatura conservadora presidencial para las elecciones del 2018. Ninguno de los anteriores logró concretar la atención de los asambleístas, lo que los debe tener reflexionando sobre su futuro, que como el del Partido Conservador, es impredecible, porque en su Convención no se fijaron puntos doctrinarios en relación con lo que falta del gobierno del Presidente Santos, ni con la aprobación de los Acuerdos de Paz en el Congreso, ni mucho menos en si van a ir en la contienda presidencial con candidato propio. Se limitaron a elegir un Directorio Nacional, con menos de la mitad de los asistentes, calificado por los observadores políticos como una directiva de ilustres desconocidos. Al respecto, recomendamos leer al «gordo» William Calderón en su Barca, que se publica también en estas mismas páginas de Eje 21.

Quemados y derrotados

Omar Yepes
Omar Yepes

En cuanto a la presencia de Caldas en el encuentro conservador de Bogotá, también hubo quemados y derrotados. El más visible, Omar Yepes Alzate. Después de haberles dicho a sus amigos que no aspiraría a cargos directivos del orden nacional, apareció circulando un volante en los salones de la Convención, en el que lo postulaban para un triunvirato al lado del también septuagenario Carlos Holguín Sardi y de un anónimo dirigente de nombre Manuel Santiago Mejía, empresario de campanillas pero sin trayectoria partidista. Sus nombres se intentaron imponer mediante una proposición que fue presentada por varios «próceres» de los azules, encabezados por el decaecido hijo de Alzate Avendaño, Gilberto Mauricio Alzate Ronga, quien se hizo acompañar en la aventura entre otros por Hernán Beltz, Elvira Cuervo, Rubén Darío Lizarralde, Rafael Nieto, Francisco Noguera, Carlos Rodado, Miguel Santamaría, Pablo Victoria, Hugo Villegas y Hernando Yepes Arcila, primo hermano del postulado Omar Yepes y del Representante Arturo Yepes. Brillaron por su ausencia en esa lista, los supuestos amigos de Omar, Guillermo Ocampo Ospina y Dilia Estrada de Gómez. La tal propuesta ni siquiera fue considerada, como tampoco la jefatura única de Andrés Pastrana Arango, promocionada y aupada por el otrora dirigente del conservatismo caldense, quien en las redes sociales descalificó los resultados de la Convención tratándola de vendida y anárquica.

Otro golpe para Omar Yepes

arturo-yepes-cesar-montoya-y-mario-ariasLos amigos de Jorge Hernán Mesa y de Arturo Yepes Alzate se declararon ganadores en la Convención, por haberse apuntado al candidato triunfador para el Directorio, el costeño Juan Camilo Fuentes, ahijado político de quien será el próximo Presidente de los Conservadores, Efraín Cepeda. Y la elección de Fuentes, un joven líder costeño, fué celebrada con euforia y simpatía solidaria, por, quien lo creyera, Mario Arias Gómez, Arturo Yepes Alzate y el octogenario César Montoya Ocampo, a quienes se les vió de «gancho», en fotografías tomadas por curiosos copartidarios suyos, que no podían creer del amartelamiento de los «enemigos» acérrimos hasta ese domingo de noviembre. Otro golpe para Omar Yepes Alzate, al ver a su díscolo hermano y a su ex mano derecha y hoy acucioso detractor, Mario Arias Gómez, en franca camaradería con el «negro» Montoya Ocampo, quien estrena militancia en las filas de quien se espera entre a dirigir los destinos de los conservadores del departamento, Jorge Hernán Mesa. La picaresca política caldense, en las toldas conservadoras, es paradójica y sorprendente. Y a propósito del columnista Montoya Ocampo, su trayectoria en la política se considera como fuera de serie. Ya cerca de los noventa años, lleva en las lides conservadoras por lo menos setenta. Esto se deduce de su figuración hace pocos días en la columna «Hace 50 años» del diario La Patria, en la que se da la noticia de que se perfilaba como el mas probable Contralor General de la Nación, elegido por la Cámara de Representantes, en 1966. «La Dirección Nacional Liberal, acogió unánimemente la candidatura del penalista conservador», reza la información a que aludimos. Creemos que la elección resultó fallida, pero desconocemos los motivos, que esperamos nos cuente algún día en sus habituales escritos el ilustre aranzazuno. ¿Hasta cuando le durará la cuerda a Montoya Ocampo?. Es lo que se preguntan sus amigos y sus detractores, que los tiene por iguales partes.