20 de abril de 2021
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Disparatorio sobre el martes 13

Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
13 de diciembre de 2016
Por Óscar Domínguez
Por Óscar Domínguez
Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
13 de diciembre de 2016

De Oscar Domínguez

oscar dominguezNo comparto la fobia de la humanidad contra el martes 13.

Individuos hay que ven un martes 13 en su inminente futuro y les da urticaria. Lo consideran ave de mal agüero, un gato negro en su hoja debida. (Para los gatos es su día de suerte).

Los pusilánimes desearían acostarse el lunes y despertar el miércoles 14.

Para curarse en salud, los arquitectos se ahorran el piso 13. Pero lo cobran de todas formas. Ni bobitos que fueran.

¿Por qué la mala prensa del 13? Porque en la última cena se sentaron a manteles 13 pescadores. Uno de ellos derramó el vino en lugar de bebérselo. Otro, Judas, se tomó el vino de sus vecinos. Y pasó lo que pasó.

Agüerista es todo aquel que ignora que la suerte consiste en creer que uno tiene suerte. Eso lo sabemos los suscriptores del pintoresco almanaque Brístol.

Triscaidecafobia es aversión al número 13. Irónicamente, el 13 saca elmartes del anonimato.

Por lo general, es un día sin mayores ínfulas, de bajo perfil como san José. Por principio, san José no aceptaba pedidos los martes 13. Así fuera un reclinatorio o un confesionario. Como era su día de pico y placa colgaba la garlopa.

Los detractores-biógrafos del martes (y del viernes) recomiendan no

casarse ni embarcarse esos días. Menos aun si el martes tiene encima el Inri del 13.

Por si las moscas, cuidémonos de lo que pueda pasar este martes 13, a las 13 y 13. Que no nos coja debajo de una escalera. O que Dios nos coja confesados y comulgados.

Mi reloj quisiera pasar de agache cuando le toca marcar algún 13. Pero sigue dando la solidaridad con los suizos que infiltraron un gallo (¿el de la pasión?) para dar la hora más exacta.

Los diccionarios coinciden en una desganada definición: tercer día de la semana. Tacaña forma de «ponciopilatearse» las manos. Asumen que el día no da para más.

En tiempo normal, cuando no está el 13 de por medio, el martes es un bostezo de 24 horas. En los puentes Emiliani es un día travestido de lunes.

La efímera gloria del martes, cualquier martes, radica en que es el único día de la semana en que sin necesidad de hacer dieta , el periódico cabe por debajo de la puerta. No es culpa del martes, sino del lunes, que genera pocas noticias.

Lo importante sucede a partir del miércoles. Dios, que hace las cosas bien, no empezó la creación un martes. Por lo menos ese dato no lo trae el reportero Moisés en el Génesis. O se me pasó por entre las piernas.

Debe ser porque el mundo era tan tierno que todavía no existía el martes. Solo existía la eternidad.