16 de abril de 2021
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De la solidaridad a la infamia

12 de diciembre de 2016
Por Jesús Helí Giraldo Giraldo
Por Jesús Helí Giraldo Giraldo
12 de diciembre de 2016

Por Jesús Helí Giraldo Giraldo

jesús heli giraldo¡Qué rápido pasan los vientos del bien y la bondad! Parece que el espíritu del mal quiere demostrarnos su poderío y vigencia.

Primero fueron las demostraciones solidarias con el equipo brasileño de fútbol Chapecoense, luego de su accidente aéreo en tierras antioqueñas, después la barbarie infame contra una niña caucana de 7 años, secuestrada, violada y finalmente asesinada, en Bogotá.

Rechazar la paz, la armonía y el amor, con todas las virtudes asociadas, reemplazándolas por la perversión infame, la indignidad y la crueldad, haciendo víctimas a los más débiles, es una demostración de lo bajo que hemos caído. ¿Por qué ese empecinamiento en maltratar a los humildes y a los débiles? ¡Qué injusticia tan cobarde!

La cobardía bárbara se manifiesta como una sombra maldita que cae sobre Colombia. Ahora fue la pequeña niña Yuliana Samboní la víctima de un torturador asesino, pervertido y cruel.

¡Muchos son los inocentes caídos en las garras de fieras humanas que esgrimen su maldad contra niños indefensos, mujeres o campesinos impotentes que ven pisotear sus derechos y la vida de sus seres queridos y la de sí mismos.

¿Seguiremos descendiendo en el abismo que nos lleva al mar de iniquidad o seremos capaces de reaccionar y descubrir la virtud que esconde cada ser humano, aún el más cruel?

Cuando ya estamos en el fondo no debemos cavar más, y empezar, en cambio, el ascenso que nos lleve  a la armonía y la libertad para disfrutar en sana convivencia.

Abramos campo al espíritu del bien para que se instale en nosotros, no sólo por unos días de solidaridad entusiasta sino de permanencia grata y de vida digna.

Convirtamos la defensa de la vida humana, empezando por la de los niños y la de los más desprotegidos, en el paradigma  que nos controle y nos envuelva, nos defina y delimite, percibiendo y creando sólo esa verdad como única realidad. Que sea una ley que desbanque toda la maldad anterior reemplazándola por un mundo mejor. Que el sentido humanístico de la existencia impere entre nosotros y logremos que la vida sea una experiencia grata.
JHGG
 Bogotá, Diciembre 12 de 2016