14 de abril de 2021
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Cruzan nubes negras en el panorama mundial

6 de diciembre de 2016
Por Clara Inés Chaves Romero
Por Clara Inés Chaves Romero
6 de diciembre de 2016

Por: Clara Inés Chaves Romero (*)

Clara Inés Chaves

Con los acontecimientos mundiales, en los que el populismo de ultra derecha gana espacio en el escenario político como ocurre en los  Estados Unidos, en Francia con Marine Le Pen quien tiene altas posibilidades de poder alcanzar la presidencia del país galo ante la catástrofe del gobierno de su actual presidente François Hollande quien tiene 4 por ciento de popularidad, y en el Reino Unido, donde el enredo en que se encuentra el Reino Unido a causa del brexit, el mundo comienza a inquietarse cada vez más ante las actuaciones y nombramientos de lo que será el gabinete del presidente electo del país del tío Sam, quien tomara posesión de su cargo el próximo 20 de enero.

Sumemos a esto el reciente anuncio del presidente Donald Trump referente a que una de sus primeras medidas de gobierno será la eliminación del Tratado Trans Pacífico, y su deseo de estrechar vínculos con Rusia, lo que deja mal parados a sus amigos europeos que conforman la OTAN.

Como si fuera poco, agreguemos el deseo del electo mandatario estadunidense de acabar con el acuerdo nuclear que tiene con Irán, poniendo así en vilo la seguridad mundial, y su deseo de fortalecer la posición rusa que ya es expansiva, fuerte e imperialista.

Con una Europa debilitada, solo queda la Canciller alemana Ángela Merkel, quien lanzó su candidatura a las elecciones parlamentarias del 2017, y cuya figura se constituye en el bastión de los valores occidentales, liberales y de la moral del mundo, como la han catalogado algunos diarios.

El panorama es poco alentador, ante el avance de líderes autoritarios como el presidente de Turquía, la existencia de gobiernos pro-rusos como los de Bulgaria y Moldavia, y el fortalecimiento del partido ultraderechista alemán “Alternativa por Alemania”, el cual ocupa algunos escaños en varios parlamentos regionales.

Por su parte, Vladimir Putin apoya a los partidos de extrema derecha de Europa, y su fortalecimiento en Siria lo posiciona geopolíticamente pues para nadie es un secreto su deseo de tomar a Alepo, la segunda ciudad importante de Siria, en donde se encuentran los rebeldes.

En este orden de ideas, América Latina no se queda atrás, Venezuela está en su peor crisis, la que podría desencadenar una guerra civil, y por su parte en Cuba, a la muerte de su líder Fidel Castro, existen muchos temas sobre el tapete debido a las posiciones a favor y en contra que la figura del líder comunista despierta, junto a lo que pasará en la política interna de este país caribeño frente al tema de reformas y avances hacia la democracia con todo lo que esto conlleva, pero lo que pone a pensar son los anuncios del presidente Trump relacionados con echar abajo el acuerdo que se tiene con Cuba si la isla no hace reformas en aspectos de derechos humanos y apertura económica, tema que no solo afectaría las relaciones económicas  y comerciales que se comienzan a tener con empresas americanas como es el caso de American Airlines, sino que sería una mala señal para la América Latina y el Caribe, es decir, sería un paso atrás en la historia.

Todo parece indicar que en el caso del electo presidente de los Estados Unidos su aparente intención de tratar de apaciguar las mareas que produjo su discurso en la campaña ha quedado atrás, ante los nombramientos que está realizando para conformar su gabinete, pues los funcionarios que ha designado para ocupar altos cargos en su mayoría son millonarios de extrema derecha, como es el caso Stephen Bannon quien fue el portavoz de la extrema derecha durante su campaña, y ahora será el jefe de estrategia de la Casa Blanca; o el nombramiento del fiscal Jeff Sessions a quien como senador se le conoció por sus posturas racistas y por haberse opuesto en 2009 a una norma para acabar con los crímenes raciales, y sin mencionar que siendo candidato contó con el apoyo incondicional del ex líder del Ku Klux Klan David Duke.

El panorama no luce alentador, y como si fuera poco, en Colombia el país se polariza en lugar de unirnos en una sola voz por el desarrollo del país, la justicia social, la paz y el fortalecimiento de las regiones y de las minorías.

Corren grandes nubarrones en el cielo, y quiera Dios que contemos con su protección para que los que se consideran los líderes del mundo dejen sus egos y ambiciones partidistas y personalistas a un lado, para que no desencadenen una tercera guerra mundial y retrocedamos en la historia, pues los populismos no son buenos ni de derecha ni de izquierda.

En el caso de Colombia, es necesario llamar a la unidad, a la unión, a nuestro sentido de pertenencia de país, de identidad nacional, para que la miseria, la guerra y el atraso dejen paso a la paz y al desarrollo con equidad y justicia social.

(*) Profesora universitaria y ex diplomática