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4 de noviembre de 2016
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
4 de noviembre de 2016

Hernando Arango Monedero

hernando arangoDefinitivamente las cosas se parecen a su dueño y pero las conductas no son parecidas a quien las predica.  De esa manera, el señor Presidente le llamó la atención a su vicepresidente cuando este manifestó su desacuerdo con la reforma tributaria en lo tocante a los impuestos a los constructores de vivienda social. Allí, el señor Santos reclamó, y con sentido, que ese tipo de manifestaciones eran para hacerse en las reuniones propias del gobierno, ya que en una materia, como la reforma tributaria, no era bueno andar levantando polvaredas por allí, dado lo delicado del tema.

 

Y hay que darle la razón al Presidente, ya que nada bien le hacen estas cosas al trámite de tan complejo asunto, el que desde el mismo gobierno se lancen cargas de profundidad, lo que lleva a que el mismo Congreso, el enmermelado, podría dividirse y dar al traste con los efectos buscados en los cambios tributarios y en el resultado del recaudo que se busca para sanear las desbarajustadas cuentas nacionales, después de la feria habida en procura de respaldo en los cuatro años anteriores, primero buscando la reelección y luego buscando que le aprobaran todo lo que se le antojó para sacar adelante su mamotreto de Acuerdo para la Paz, cuando rodaron los billones en publicidad, en votos y en cuanta cosa se idearon para que los incautos votaran SÍ. Ahora, volviendo a la triste realidad, viene este Vargas Lleras a meter candela con ese cuento.

 

Y como decía en principio, las conductas no se parecen a quien las predica, y así, en el viaje que ahora realiza el Emperador colombiano al Reino Unido, en la Cámara de los Comunes, Santos se despachó a hablar mal de quienes le vencieron en el plebiscito, al determinar que mediante mentiras convencieron a Colombia para que votara NO. ¿Se le olvidó que la ropa sucia se lava en casa? ¿Olvidó que ganó el NO, así lo hiciera por poco margen? ¿Olvidó que quienes votamos NO, no lo hicimos únicamente porque, en VERDAD, los derechos políticos de los incursos en delitos de lesa humanidad no se perdían y por consiguiente podían ser elegidos a cualquier dignidad, hasta la Presidencia de la República? ¿Olvidó que, como en VERDAD se predica en el Acuerdo, la expropiación tipo Chávez estaba a discreción? ¿Olvidó que se le fue la mano en la asignación de curules extra para las FARC al disponer de 16 circunscripciones especiales para quienes, sin ideología política o cosa parecida, personas asexuadas políticamente, se postulen, impidiendo expresamente el acceso a los demás partidos políticos, a las zonas dominadas por los arcángeles políticos de las FARC? ¿Acaso esa es una propuesta para ingenuos, o ignorantes como nos considera su majestad? ¿Olvidó el sátrapa que, los ignorantes al final no lo somos tanto y por gracia de tener los ojos abiertos no nos dejamos convencer de las “bondades” ocultas del galimatías que en farragosa redacción otorgaba, sin límites, ventajas a quienes durante más de 50 años y bajo ataques aleves a la población más indefensa vendió la imagen de redentor del pueblo, defensor de los humildes?

 

Pues nuevamente se equivoca el Presidente y se pasa de “lengüisuelto”, como la ha hecho en repetidas oportunidades, cuando ha desconocido manifestaciones sociales que le han llevado a decir “el tal paro no existe”, “hago lo que me da la gana”, “ganaron los ignorantes” y cosas por el estilo que una Prensa vendida ha tapado, y no ha cobrado, a costa de la dignidad misma del periodismo y de la del pueblo.

 

Vaya Presidente el que tenemos. Digno ganador del premio Nobel de Paz, que a la candela le mete leña y de paso denosta de sus gobernados en las tribunas del mundo, sólo por granjearse un aplauso y posar de demócrata, al igual que lo hizo el Chávez, lo hace el Maduro y sus similares Correa, Evo y Ortega. Todos de la misma calaña y corte.

 

Vergüenza de país si se queda callado y no es capaz de hacerse respetar. La tiranía que se nos avecina la tendremos merecida y nuestro destino, vivir de rodillas, lo habremos ganado, al igual que los vecinos que aún se arrastran y claman por un poco de libertad, algo de comida y nada más.
Manizales, noviembre 4 de 2016.