14 de abril de 2021
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La opinión de Rodrigo Pareja

23 de noviembre de 2016
Por Rodrigo Pareja
Por Rodrigo Pareja
23 de noviembre de 2016

 

Rodrigo ParejaSi la historia no miente, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del año 2014  celebradas el 25 de junio, los colombianos escogieron como Presidente de la República, por segunda vez,  a Juan Manuel Santos Calderón.

El artículo 188 de la Constitución que rige en el país  — y que es norma de normas — dice textualmente: ”El presidente de la república simboliza la unidad nacional y al jurar el cumplimiento de la Constitución y de  las leyes, se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos”. Y en cuanto a derechos, el artículo 22 de  la misma Carta señala que la paz  “es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”.

Salvo que estos dos “articulitos” también hayan sido modificados –algo que el pueblo ignora —  el presidente de Colombia fue, es y seguirá siendo Juan Manuel Santos, y como tal,  en representación del Estado, es a él a quien compete adelantar cualquier negociación, así ésta sea con fuerzas subversivas que pretendieron llegar al poder, sin logarlo, por medio de las armas.

Por eso millones de colombianos no entienden que cuatro personas, por muy ilustres y prestantes que sean, insistan en que es con ellas con quienes las Farc tienen que negociar, y no con el presidente que “simboliza  la unidad nacional”, según la Carta magna.

Ni los ex presidentes  Alvaro Uribe y Andrés Pastrana; ni la ex ministra de defensa, Marta Lucía Ramírez, y mucho menos el ex  procurador Alejandro  Ordoñez, pueden   —  motu proprio —  auto designarse y convertirse en negociadores con la guerrilla.

Eso es lo que está sucediendo y pasaría en el futuro, cuántas veces las partes negociadoras —  gobierno y Farc – accedieran a sus pretensiones. Si se vuelve a modificar este segundo acuerdo, seguro esos cuatro estrambóticos personajes encontrarán alguna coma mal  puesta o un punto aparte donde no correspondía,  para exigir de nuevo otra revisión.

Quien les dijo y les garantizó notarialmente a Uribe, Pastrana, la Ramírez y Ordoñez que ellos son los dueños absolutos de  los seis millones y pico de  votos que alcanzó el NO el pasado 2 de octubre ?   Cuantos de quienes así votaron lo hicieron engañados por la propaganda mentirosa de  los promotores, por desconocimiento de lo acordado o por apatía frente a todo lo que en Colombia les huela a elecciones ?

Quien les dijo a esos cuatro que de la  noche a la mañana se convirtieran en la contra parte de la guerrilla y desplazaran, así no más,  al gobierno y a sus negociadores ?Ya basta de tanta exigencia y tanta extravagancia por parte de quienes sólo aspiran a engrosar sus equivocadas huestes de cara a las próximas contiendas electorales.

La inmensa mayoría que anhela la paz,  sólo quiere que esa prenda que simboliza  la masculinidad, es decir los pantalones, se los amarren bien el presidente Santos y  quienes lo respaldan en el Congreso, para sacar adelante el nuevo acuerdo modificado y su correspondiente implementación.

No actuar así sería seguir bajo la férula  de quienes sólo están por la pataleta y el berrinche, con tal de satisfacer sus futuros anhelos en las urnas.