14 de abril de 2021
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Vilano, refundido, resarcir-redimir, visual

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
11 de octubre de 2016
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
11 de octubre de 2016

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA

 efraim osorio

El presbítero Jaime Pinzón Medina está seguro de que el columnista no escribió ‘villanos’… sino ‘vilanos’. 

El señor Eduardo García Aguilar escribió en su columna dominical de LA PATRIA: “…para existir en esa pasarela de la moda donde surgen y desaparecen nombres como villanos en el aire” (25/9/2016). Se refería a la proliferación de novelistas en esta época, en la que todo el mundo quiere escribir ‘su novela’. El presbítero Jaime Pinzón Medina está seguro de que el columnista no escribió ‘villanos’, palabra que ahí no tiene sentido, sino ‘vilanos’, es decir, ‘milanos’ (aves diurnas del orden de las rapaces). Hice la investigación correspondiente, y descubrí que ‘vilano’, según la definición de M. Moliner, es, además del susodicho animal, lo siguiente: “Corona de filamentos largos y finos que rodea las semillas de muchas plantas compuestas y les sirve para ser transportadas por el aire”. De acuerdo con esta acepción, el dicho “desaparecer como vilanos en el aire” podría explicarse de la siguiente manera: Así como “se disipa en el aire el limbo del cáliz de ciertas plantas transformado en pelos, cerdas, escamas o corona membranosa, que sirve para la diseminación de las semillas por el aire”, así también se esfuman aquellas cosas a las que se alude con este dicho, puntualmente, los novelistas de a centavo la docena. Don Sebastián de Covarrubias no estudia el término ‘vilano’, pero sí ‘milano’, del cual, después de hablar del ave de rapiña, anota: “Milanos llaman los niños las flores del cardo secas que vuelan por el aire” (Tesoro de la lengua castellana). *** 

Mucho esfuerzo me costó entender esta oración de un editorial de El Tiempo: “Pero, para que no se pierda el esfuerzo de alcaldías anteriores y se reivindique la vocación refundida a restaurar el pasado…” (29/9/2016). El verbo ‘refundir’, la causa de mi busilis. Al cabo de las quinientas, recordé que, especialmente en algunas regiones del país, el verbo ‘refundir’ se usa como sinónimo de ‘perder, extraviar, traspapelar’. Con esta acepción, es un colombianismo. Por esto, enseña don Rufino: “Refundir (volver a fundir, dar nueva forma), acercándose a ‘hundirse’ (desaparecer), es en Bogotá ‘perder, extraviar, traspapelar’ ” (Apuntaciones críticas). El académico don Roberto Restrepo condena este uso, pues dice que “refundir es volver a fundir, lo que no tiene relación  ni remota con la idea de traspapelarse un documento, un oficio, etc.”. Ni ‘la vocación’ de que habla el editorial mencionado. Sin embargo, como colombianismo aceptado (aparece en el ‘Lexicón de colombianismos’ de Alario di Filippo), es castizo y hace inteligible la oración que me desveló, aunque, creo, no es el término apropiado en un editorial que leen muchas personas que no tienen ni idea de ese significado regional. ***

¿Confundiría la docente Martha C. Duque Salazar el verbo ‘resarcir’ con ‘redimir’? Sí, pues esto escribió en sus cuatro letras al periódico: “Él (el Señor) siempre acogió a los malvados que deseaban resarcirse” (LA PATRIA, Voz del lector, 1/10/2016). El verbo ‘resarcir’ –del latín ‘resarcire’ (‘remendar, componer, recoser; reparar un daño, resarcir’)– significa “compensar o indemnizar a una persona por cierto gasto que ha realizado o alguna pérdida que se le ha causado”. Y ésta no es la idea que la corresponsal pretendió expresar con el pronominal ‘resarcirse’ (‘compensarse’), en el caso de ‘los malvados’, sino la de ‘redimirse’ ellos (‘regenerarse’), es decir “salir con el propio esfuerzo de una vida de miseria moral o degradación”, o, simplemente, de recibir el perdón de sus pecados. Aunque no es más que un vocablo, ‘resarcir’, la precisión en su empleo de acuerdo con la acepción correspondiente es necesaria para expresar con justeza la idea pretendida. ***

‘Visual’ es un adjetivo con el que se califica todo lo perteneciente a la vista como instrumento o medio para ver, verbigracia, ‘campo visual’. En el lenguaje folclórico es frecuente su empleo como sustantivo para designar lo que abarca la vista. Así lo empleó el columnista Pablo Mejía Arango en esta frase: “…siete cuadras, sin ninguna edificación que obstaculizara la visual” (LA PATRIA, 1/10/2016). ‘Vista’ o ‘visión’ son dos términos que reemplazan al adjetivo ‘visual’. Los topógrafos, dicen los diccionarios, sí tienen  el sustantivo ‘visual’, para nombrar una “línea imaginaria que une el ojo del espectador con el objeto visto”. ‘Vista’ (lo que alcanzan a ver los ojos) es el término adecuado.

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