10 de abril de 2021
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“Tras de cornudo apaleado”

26 de octubre de 2016
Por mario arias
Por mario arias
26 de octubre de 2016

Por: mario arias gómez

Mario Arias defFrase que aparece en la novela, “El Decamerón”, del italiano G. Boccaccio (1313-1375). Historia de una “dama” que se enamora de un criado, quien para almorzárselo, le cuenta a su esposo que este la galanteaba y que la había citado en el jardín, lo cual puso en alerta al cornudo, quien para comprobarlo, se vistió con las galas de su mujer y acudió al sito indicado. Mientras vigilaba, la pareja de tórtolos se arruncharon de los lindo. Terminado el extenuante encuentro, el vasallo para completar la burla, se armó de un garrote y apaleó al amo haciéndole creer que golpeaba a la esposa, mientras la increpaba: “Desgraciada, traidora, no sólo traicionas a mi señor, sino que crees que yo también lo iba a hacer”. Así la liberó de sospecha, demostró su lealtad y, encima quedó radiante.

Moraleja: Una persona luego de soportar una ofensa puede padecer otra peor.

Preámbulo que retroalimenta el drama del Gerente de la campaña del No, cuya derrota se daba por descontada. Luego del relativizado triunfo, que nadie esperaba -repito-, se fue de lengua, vaya a saberse si por arrepentimiento moral o por celos. Fue así que reveló la perversa artimaña con la que el CD engañó al país. Sardónico destape que arruinó la fiesta del partido y causó el linchamiento mediático y el varapalo infligidos por el recalcitrante, cuadriculado y virulento maestro de la manipulación, “San Uribe”. Atribulado final del chivo expiatorio, expulsado por la puerta de atrás. Así paga el diablo a quien bien le sirve.

Calvario producido por el patético y sombrío Copperfield de la política criolla y que elevó el voltaje de las recriminaciones. Mago que cuando las brasas queman se esfuma, sin encarar los adeudos por sus heterogéneos actos que la tullida justicia indaga, sin resultado, y que otros purgan. Cada vez, Uribe emerge libre de polvo y paja sin asumir las consecuencias. El entuerto de la campaña, descobijó a las poderosas empresas que la financiaron cuyo resultado trasmutó al liso y frenético politiquero quien a partir de entonces encubrió tras densa cortina de humo su rostro de pajizo seminarista de las mil máscaras, careta que por motivos tácticos, se exhibe para la exportación, como adalid de la reconciliación, enemigo de la guerra. Arropado en el tricolor patrio, por arte de birlibirloque, se ufana de icono de la paz y escudado en su “inextinguible” amor -no propiamente a la Patria- sino al poder, intenta con dicha jugarreta posicionarse de cara al futuro, en busca de la tierra prometida, la que pensamos había archivado para siempre en el desván de la historia.

Para ello, entre bombos y platillos, anunció, en aras de la paz, que tendía la mano hasta el diablo -Santos y “lafar”-, mientras un espíritu burlón entonaba entre bambalinas la letra del bolero: Ya es muy es tarde para remediar todo lo que ha pasado.

El Gobierno, revestido de inquebrantable patriotismo, ánimo, serenidad y paciencia, se empeña en restituir la tranquilidad extraviada, para lo cual requiere poner de nuevo en marcha el reloj de la Paz y la grandeza, razón para pedirle a quienes tienen reparos e ideas que los distancian del Acuerdo, para que presenten o sugieran fórmulas, sensatas y factibles, a lo que Pastor Álape advirtió: Hay que escuchar pero no legitimar a los Saboteadores. Alerta que pone en guarda al Gobierno para no caer en la celada de dilatar el proceso de ajuste.

¿Qué hay detrás de la tardía disposición el dialogo que el Gobierno propuso años atrás y el mismo Timochenko lo hizo por carta sin respuesta? Enigma que responde la adivinanza: Blanco es, gallina lo pone, huevo se llama, frito se come y que traduce: Meterle un palo entre las ruedas al Acuerdo para interferirlo, entorpecerlo, imposibilitarlo mediante líneas rojas insuperables.

La luna de miel que ni siquiera empezó con el superhombre del Ubérrimo, si se toma en cuenta la venenosa exultación al Presidente: “Espero que el galardón ayude a que se modifiquen los ‘dañinos’ acuerdos”, unido a los latigazos luego de la visita a Nariño-Antioquia y de la locución presidencial que dio cuenta del avance del “Diálogo Nacional por la paz”. Soberbio trancazo sumado a estos ácidos reparos: Abuso del presupuesto en favor del Sí; envío de min-Hacienda a sobornar alcaldes con regalías en busca de desconocer mediante “trampa” el resultado del No. Maltrato extendido a la Corte para que “no se preste para hacer `conejo’ al resultado del plebiscito”. En cuanto a la fecha límite para las propuestas, agregó: “Presidente el Acuerdo necesita más sinceridad; su ultimátum-chantaje, nos crea más desconfianza”. Rudas y grotescas broncas que en vez de acercar, alejan y enrarecen el ambiente y dejan agrio sabor.

Con qué autoridad el turbio e insolente titiritero utiliza tan soeces frases contra el Presidente, olvida que su negra conciencia carga, el haber promovido la antiética, cínica, engañosa, infame y tramposa campaña que manipuló al elector y lo deslegitimó ipso facto. Tormentosa estafa a la fe pública por la que tendrá que responder con sus extravagantes secuaces, lo que me anima a entresacar un pasaje de “Cien años de soledad”, en que el coronel Aureliano le dice a Gerineldo Márquez, antes de fusilarlo: Terminó la farsa compadre.

Y con qué superioridad ética y moral, este nuevo D. Trump colombiano, se presenta ante el país, luego de haber anticipado -como el gringo- que solo aceptaba el resultado que le favoreciera, de lo contrario continuaría excitando a la gente. Individuo que no ha restañado las heridas acumuladas en su interminable ejercicio público, cargado de falencias más que de virtudes y aciertos. Excesos quintuplicados en esta etapa de absurda oposición a Santos, por resistirse a ser su mandadero, vacante ocupada gustoso por Pastranita, quien ayer no más le enrostraba que mientras Santos llamaba a sus ex funcionarios al gobierno, el desahuciado Uribe visitaba a los suyos en la cárcel o los animaba a huir. “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis”. Mateo 7: 15 – 20

¿Será ficción las decenas de falsos positivos, ejecuciones a mansalva de  campesinos, discapacitados y pobres, o las muertes de hijos de las madres de Soacha, atribuidas a la endiablada y luctuosa Seguridad Democrática? Traicionado -quizás- por el subconsciente, afirmó “San Uribe”, de un supuesto golpe de Estado; de amnistiar a los criminales de guerra de las Farc. Recurrente amnesia para encubrir el narcotráfico; infinidad de secuestros; monstruosas y execrables masacres perpetradas por los 32.000 paramilitares desmovilizados que aportaron a su oscura bitácora de guerra, centenares de víctimas. Proceso -ese sí a espaldas del país- que apenas registra 22 condenas en firme.

Su putería se debe al destape -que el pútrido y perseguido “Míster torcido” no perdona- del apestoso prontuario de la parapolítica, a la que la Fiscalía acaba de llamar a juicio al hermanísimo conocido de autos dentro del cruento y tenaz grupo de los “Doce apóstoles”, a lo que se agrega los derechos conculcados a mujeres cabeza de familia, afrodescendientes e indígenas, cargos que no puede diluir con los señalamientos e invenciones de la campaña en que habló del  desmentido impuesto a las pensiones; la entrega del poder a “lafar”; la política de género; la socialización del campo,  la descartada expropiación de la tierra en perjuicio de influyentes monarcas. Acuerdo que propende por recobrar los fundos arrebatados por ejércitos privados -financiados por codiciosos amigos terratenientes- a los legítimos dueños. Forajidos que asesinaron y causaron el desplazamiento de millones de víctimas. Y falso fue el masivo fraude anticipado por el troglodita Ordóñez.

Sobre la “innecesaria” Justicia Transicional con su temida verdad, justicia, reparación y no repetición, cuando en Colombia no hay conflicto alguno. Verdad que no quiere que salga a la luz pública, y que ocurrirá con los ex militares cuando empiecen a cantar cómo sobrevinieron los “falsos positivos”, quién o quienes los ordenaron o los patrocinaron. Génesis del paramilitarismo afín a empresarios y latifundistas que hicieron causa común con políticos aupados por el colérico y “ejemplar” personaje a quien la historia juzgará con severidad, al anteponer, egos y odios sobre el interés general.

Bogotá, 26 de octubre de 2016