10 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

POBREZA, CORRUPCIÓN Y MANEJO DE LOS RECURSOS

22 de octubre de 2016

Aunque con el paso de los años, la pobreza en Colombia ha disminuido en un porcentaje significativo, los datos no constituyen un éxito en términos de política, pese al volumen de recursos involucrados. Hay 13,5 millones de compatriotas pobres, esto es, 27,8% de la población, que en términos concretos se mantienen con $7.500 al día y dentro de ese registro 3,8 millones son indigentes que viven con menos de $3.400 pesos cada día. Esta última condición la tienen en el mundo 836 millones de personas.

De las diez ciudades con mayor nivel de pobreza cinco están en el caribe: Riohacha, Santa Marta, Sincelejo, Valledupar y Cartagena, pero la situación más dramática se vive en Quibdó donde la mitad de la gente está en condiciones la pobreza. Los departamentos más pobres son Chocó, Guajira, Cauca, Córdoba, Magdalena y Sucre, lo cual vuelve a comprobar que cuatro de los siete más pobres se encuentran de nuevo en la costa norte del país y dos en la zona pacífica.

Que los departamentos de Chocó y Guajira y sus capitales sean los pobres de Colombia y sean esos dos donde hay más denuncias sobre corrupción no deja de sorprender y no solo demuestra la ineficiencia en el manejo de los recursos públicos, sino la baja capacidad institucional y lo que más grave la pérdida de valores y principios de buena parte de la dirigencia política y privada en el entendido que para que se de el fenómeno de corrupción hay dos partes que son cómplices. También merece cuestionamiento similar los organismos de control en su tarea.

El caso de la Guajira puede ser tomado como ejemplo más dramático. Hace más de 50 años (1962), cuando se estaba debatiendo en el Congreso la Ley de creación del departamento, la exposición de motivo, justificaba una decisión en que sus siete municipios tenían acueducto nuevo, luz eléctrica propia y eficaz, buenas instalaciones en las alcaldías, locales modernos y confortables para puestos de salud y escuelas, a la par que se contaba con una agricultura y ganadería prósperas, con cultivos de café, algodón, maíz, arroz, banano, pesca abundante y rica, minas de sal marítima y minas de carbón mineral del Cerrejón. Hoy, más de medio siglo después, nadie cree que ninguno de los 15 municipios de la Guajira tiene agua potable permanente, la región y su capital, registran los más altos indices de desnutrición infantil, la cobertura educativa es de las más bajas del país y la agricultura escasamente es de subsistencia.

En los últimos 15 años ese departamento ha recibido por cuenta de transferencias $5 billones para educación, salud, agua potable y otros sectores y por regalías en los últimos 20  años han ingresado $3,5 billones. Pero los problemas se han agudizado. Este es solo un ejemplo por el que se cree que el sacrificio de mayores impuestos no se ve compensado con un trabajo serio para frenar las malas costumbres.

EDITORIAL/LA REPÚBLICA