20 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Todos a una

28 de octubre de 2016
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
28 de octubre de 2016

Hernando Arango Monedero

hernando arangoY, hasta donde nos encontramos, aparentemente logramos sobrevivir al chaparrón derivado del plebiscito. Bueno, eso es lo que aparenta y todo indica que nos será posible salir adelante.

Así, de una parte, el NO no resultó ser tan caótico como lo anunció el Presidente de manera repetida en sus alocuciones, con lo que, quiérase o no, buscaba impresionar a quienes temerosos tomamos en cuenta sus palabras, y esperamos no lanzar al país al caos votando NO, pues sopesamos el daño que significaba votar NO, ante el daño que se podría dar votando SI. Otros, atemorizados votaron SI, por las razones que se quieran, pero muchos votaron SI ente el temor de lo que se vendría de votar NO. De otra parte, se nos anunció que el Acuerdo era imposible modificarlo, como quiera que si bien no era perfecto, si era lo mejor que se podía obtener, y se agregaba que el mundo consideraba inmejorable lo pactado y se tendría como modelo para otros acuerdos, donde quiera que hubiera que buscar la paz.

Habiendo ganado el NO, y así haya algunos demócratas de pacotilla, de esos que aman la democracia en la medida en que ganan sus propuestas, o exponen todo tipo de excusas cuando su querer pierde, pero como Jalisco siempre ganan, finalmente han tenido que aceptar el triunfo del NO, que por mucho, o por poco, fue el querer mayoritario. Lo cierto es que los argumentos expuestos, dramáticamente o no, por los promotores del NO, han venido siendo decantados y racionalizados, y esperamos que sean llevados responsablemente y bien argumentados ante los líderes de las FARC. Por fortuna, todos, los de la Habana y los de acá, han estado en una tónica que presagia que se logrará un nuevo Acuerdo, este sin la exclusión del querer de los colombianos, en donde la exigencia no sea exactamente de cárcel para los jefes de las FARC, pero que sí haya castigo y sanción para los actos de lesa humanidad, el terrorismo y, por qué no, para el narcotráfico. De igual manera, que la famosa Justicia Transicional no sea rueda suelta en el Poder Judicial, criterio al que se han venido a sumar los integrantes de las Cortes, un buen número de ex magistrados y el Fiscal General. Todos hasta ahora callados y con su silencio permitiendo, por fortuna frenados ya por el NO, que el país cayera en el caos planteado desde La Habana por el tal Enrique Santiago, reformador frustrado de la Carta Magna Colombiana. ¡Vaya una pretensión más absurda! Ahora recuerdo que, este genial abogado experto en asuntos similares, coadyuvó en la redacción de la nueva Constitución Bolivariana de Venezuela, como quiera que es parte de Podemos, el nuevo partido español, y en donde un tal señor Juan Carlos Monedero o su empresa, cobró unos buenos denarios, 400.000 Euros, por su exitosa colaboración al señor Chávez, en Venezuela, a Evo en Bolivia, a Correa en Ecuador y a Ortega en Nicaragua, ingresos que luego le generaron problemas con el fisco español, lo que dio lugar a un escándalo que obligó a Monedero a desaparecer de la escena política. Por supuesto que esas asesorías están todas cargadas de las ideologías de Marx, Lenín y Gramsci, conocidos por su comunismo a ultranza. De allí que no sea raro que se pueda esperar cosa diferente de Santiago y de lo que planeó para Colombia. Y, agregaría, tan desprendido jurista no está allí asesorando a las FARC tan gratuitamente.

Y sin ahondar mucho en otros temas, quizás sobre la ideología de género, no creo que haya mucho para decir, como no sea que la repetición cansona de la palabreja pone sobre aviso a muchos, y la misma redacción del articulado resulta farragosa y en veces ininteligible por tal razón. Diría que basta con establecer en un principio la clara intención de dar prelación a la mujer, si eso se busca. ¡Con ello basta y sobra! Resulta también incómodo que el nuevo partido de las FARC pueda tener ventajas no otorgadas a otros movimientos como es la entrega de treinta y pico emisoras de FM para divulgar el Acuerdo y hacer “pedagogía” sobre el mismo. Eso resulta una dádiva extrema y quizás tosca. Que tenga el nuevo partido apoyo económico y las 5 curules de Cámara y las 5 de Senado por un determinado tiempo, no tiene objeciones. Sí tiene objeciones la no pérdida de derechos políticos, lo que permite a los responsables de delitos de lesa humanidad ser elegidos, y elegir, y se busca, al menos, que en tanto se paga la pena dispuesta para el delito juzgado y condenado, tales derechos sean conculcados. De lo contrario, todos lo privados de tales derechos por mandato de la ley, podrían reclamar igualdad de tratamiento para sus casos particulares. En lo tocante al agro y la normalización de la propiedad campesina, estamos en mora de disponer de una legislación que agilice tal titulación, en consideración a la misma condición simple del campo, en donde las sucesiones, la transferencia de propiedad, el uso y las costumbres llevan a simplificar lo que por ley es, a más de complicado, costoso. Y ya, lo tocante a disposición de tierras para los campesinos de tierra y corazón que gustan de vivir y trabajar su parcela, media Colombia está sin explotar o mal explotada y ellos requieren de asesoría técnica y apoyo económico, a la par de salud y educación expedita y servicios básicos esenciales. Eso tiene que ser un propósito nacional, no de las FARC únicamente. Y sobre circunscripciones especiales, como las propuestas, en las cuales ningún partido político pueda inferir, pues es una simple utopía e ingenuidad. Acaso los habitantes de esas circunscripciones son “asexuados” políticamente o ángeles de origen y causa desconocida? Vaya tontería para creérsela.

Ya tendremos tiempo de analizar otros aspectos. Por el momento pensemos en que todos, todos, tienen la mejor disposición de llegar a un Acuerdo que lleve a minimizar las diferencias conceptuales entre nosotros los colombianos y a lograr algo simple, de buena redacción y claridades, que permitan esa paz estable y duradera anhelada.
Una oración para que no se resuelva esto con dos brochazos y un golpe de mano.

Manizales, octubre 28 de 2016.