16 de abril de 2021
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Martín y Tomás

10 de octubre de 2016
Por Óscar Tulio Lizcano
Por Óscar Tulio Lizcano
10 de octubre de 2016

Óscar Tulio Lizcano

Oscar Tulio Lizcano“Sí, da rabia. Pero no es momento de llorar sobre la leche derramada. Concentrémonos en sacar el proceso adelante. Lo que pasó, pasó, trino”. Ese fue el trino que Martín Santos, hijo del Presidente, compartió tras conocerse el resultado del plebiscito. Y a ese mensaje contestó, también en Twitter, Tomás Uribe, hijo del expresidente Álvaro Uribe, quien dijo estar de acuerdo con Martín, pues si no trabajamos unidos los del sí y los del no la única que pierde es Colombia.

La relación de los muchachos, hasta hace poco, parecía irreconciliable. Tiempo atrás eran muy cercanos, pues compartían las mieles del poder; el poder de Álvaro Uribe como Presidente y el poder de Juan Manuel Santos, como su ministro de Defensa. Cuando Santos llegó a la presidencia, en el fragor de las controversias de sus padres, los hijos tomaron partido, lo que motivó un distanciamiento y constantes enfrentamientos en redes sociales. Hubo trinos de parte y parte que sobrepasaron los límites de una discusión civilizada.

Ahora, justo cuando la derrota y el triunfo parecían dar más sentido a ese distanciamiento, Tomás y Martín acordaron sentarse y compartir un tinto para hablar de paz, reconciliación y perdón. El intercambio de mensajes sensatos y el encuentro, tienen una relevancia muy significativa porque son un reflejo de la manera como el país se fracturó con esta coyuntura, pero también del gran reto de diálogo que nos impone.

Conocidos los resultados el domingo, no pude conciliar el sueño. Las semanas anteriores participé en varias charlas de universidades para promover el sí. Sin embargo, jamás caí en la trampa de referirme a temas partidistas y rencillas personales. En un conversatorio en la Universidad de Caldas varios estudiantes se fueron lanza en ristre contra el diputado del Centro Democrático, Nicolás Aguilar -joven, valiente y de argumentos respetuosos-, por el solo hecho de pertenecer a las filas de Álvaro Uribe. Salí en su defensa de manera enérgica, advirtiéndoles que con el respeto a la opinión del otro nace la reconciliación.

Los trinos de Martín y Tomás son un gran ejemplo, justo en este momento cuando los medios de comunicación exponen escandalosamente las declaraciones, imprudentes y confusas, deJuan Carlos Vélez, gerente de la estrategia del Centro Democrático contra el acuerdo de paz.

El reto ahora es comprender que en el no también hubo votos conscientes, que no se oponen al interés de conseguir la paz, pero que sí reclaman modificaciones al Acuerdo. De ahí la altísima responsabilidad que tienen los opositores de buscar acuerdos y ceder en sus posturas, como lo tendrán que hacer las Farc y el Gobierno.

No hay mal que por bien no venga. El del domingo trajo el diálogo de Santos con Uribe, y Pastrana; y un emblemático Nobel de Paz. Y trajo una cosa sumamente importante: miles de ciudadanos, en especial jóvenes, volcándose masivamente a las calles.

Es hora, tal vez, que como Martín y Tomás nos sentemos con nuestros amigos y familiares a tomarnos un tinto. Un tinto como preámbulo simbólico a esa paz que está cerca. El Colombiano.