22 de abril de 2021
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¡Los aguafiestas!

19 de octubre de 2016
Por mario arias
Por mario arias
19 de octubre de 2016

Por: mario arias gómez

Como en el “Sueño de las escalinatas” de Jorge Zalamea, ¡Crece la audiencia! de la paz, nutrida por las multitudinarias marchas de estudiantes, víctimas, indígenas, campesinos y trabajadores; de universidades públicas y privadas con rectores, profesores y alumnos; de empresarios, industriales y artistas, unidos a las distintas iglesias, medios de comunicación y redes sociales, ataviados con polos blancos, impresos con el mensaje: Por las víctimas, por la paz. Insoslayable realidad que pide se concrete ya el inaplazable Acuerdo de Paz. Romerías engalanadas con flores blancas, comparsas y lemas: ¡No más guerra! ¡Acuerdo ya! Ultimátum y forma de rememorar a los mártires del conflicto.

Fiesta cívica efectuada en medio del tremolar de banderas blancas, cánticos, tambores y el agite de carteles en que se leía: ¡Los derechos de las víctimas no se negocian! Premisas orientadas a atraer e iluminar las mentes de apáticos y  abstencionistas, de indolentes y tibios mudados a jubilosos activistas, abrigados por una calle poblada -a lado y lado- de numeroso público que los abrazaba, aplaudía y vivaba. Pegajoso espectáculo de convivencia brotado luego del inesperado triunfo del No que marcó un antes y un después, termómetro del fundado optimismo y sentimiento imperante en el país. Bálsamo cicatrizante que un cuerdo indígena definió: Queremos que nuestros niños no empuñen un arma, sino un azadón con el que conquisten la tierra. Unánime deseo manifiesto.

Estado de ánimo que choca con mitómanos saca-micas, faltos de grandeza, que al instante reclamaron el fugaz triunfo del No. Oportunistas “nom gratos” entre los que está el anodino Pastrana, que posa de estadista, de falso protector de la democracia y que califica el Acuerdo suscrito de dañino, en lo que coincide con el fofo y perverso tartufo, el ex procurador y la tóxica Martha L. Ramírez, felones guarecidos bajo el alero del Partido Conservador que les ordenó votar Sí el anhelo de paz de los colombianos sin distingos. Indisciplinados que buscarán su aval para sus inextricables ambiciones. Sinuosos vasallos que rivalizan por congraciarse con Álvaro Uribe, como lo hizo antes el exdirector del desairado Partido, incurso en la misma desvergüenza, al punto que traicionó al grupo político -al que se debía-, vaya uno a saber tras de qué oscura y oculta sinecura.

“Caballos de Troya” que optaron por dinamitar el fortificado Acuerdo de Paz. Renegados y torticeros cortesanos del intolerante monarca, señor de la guerra. Sátrapa que como cola del “monstruo” los llevó a la reunión con el Presidente. Mini-cabezas atadas umbilicalmente a la venenosa hidra. Tosca y soterrada parodia revestida con postizo perfil conciliador, cuyo camuflado objetivo es diferir, dilatar e imposibilitar el Acuerdo mediante líneas rojas -sin “realismo y verdad”- que intentan despojar al lapidado Santos, de su irrenunciable facultad constitucional respecto a la paz, que llegó para quedarse.

Según su fisiología legal, es inadmisible que estos aguafiestas ignoren la Sentencia -C-379/2016- que prescribió las peculiaridades del plebiscito votado, fallo que asintió que no tuvo el alcance de alterar el deber de la paz prevista en la “Charta”, apoyado en el Art. 241 numeral 3, “de la guarda de la integridad y supremacía de la Constitución, en los estrictos y precisos términos de dicho artículo”. Funciones: …3. Decidir sobre la constitucionalidad de los referendos sobre leyes y de las consultas populares y plebiscitos del orden nacional. Estos últimos sólo por vicios de procedimiento en su convocatoria y realización.  Tampoco afectó la facultad del Presidente para “suscribir acuerdos de paz con grupos armados ilegales”, como, para “mantener el orden público”.

Art. 22: “La paz -que no tiene color político- es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”. Art. 189. “Corresponde al Presidente como Suprema Autoridad Administrativa:… 4. Conservar en todo el territorio el orden público y restablecerlo donde fuere turbado.” Más claro no canta un gallo.

Voceados constitucionalistas, como H. De la Calle, arquitecto del Acuerdo,  distante del exégeta y émulo caldense -“Cuerno de Oro” de barba cana y galana-quien no perdona que no haya sido llamado por el Gobierno a aportar sus “luces”, dedicado como desahogo a desasnar -misión imposible- al torpe Pastrana -loro viejo no aprende a hablar- al que le suministra insumos que vocea su inepto portavoz -bacalao pescado (véanle los ojos) con dinamita- opuesto a que el solemne acto de Cartagena, blindó -quiérase o no- políticamente la “vocación de paz”, el “cese de hostilidades” y “fin del conflicto”. Mandato que impone a las partes -sea cuál haya sido el resultado- obrar en consecuencia, incluidos los  promotores del No, que se comportan como si hubieran apabullado el Sí. Tramposo accionar que no los releva de la carga de puntualizar las propuestas de ajuste que sutilmente se entrevieron en la dolosa campaña que de mala fe indujo al soberano a insalvable error de juicio contrario al juego democrático.

Resultado que habilita al Presidente -reforzado por el creciente apoyo político al Acuerdo- para convocar de nuevo al pueblo a las urnas -previo su ajuste-, cuyo derecho a decidir es imbatible, lo que activaría -ipso facto- el Acto Legislativo N° 1/2016, cuyo artículo 5º prefija que su entrada en vigencia emana de la refrendación popular del Acuerdo Final. Es de advertir el riesgo que entrañan las consultas, pues la tendencia del pueblo es votar contra lo establecido.

La insoportable cuarteta de variopintos, citada atrás, luego del incierto triunfo, usurpó una espuria vocería -sin representación popular- que los llevó al extremo de solicitar insólitamente al presunto “Judas”, para que limite su hacer a ser caja de resonancia del tornadizo maestro del “todo vale” al que siguen cual borregos, al que el influyente The New York Times, desenmascaró su nuevo look de símbolo de conciliación, el mismo día que su aquiescente y dócil alfil, relató la engañosa estrategia inspirada por el cerrero y enconado enemigo de la paz, desliz que sin desmentirlo, lo llevó a recoger sus elogios: JCVU es un buen gerente, gran líder, firme, transparente. La decencia pura, honorable, de manos impolutas, prodigándole un suave tirón de orejas por el inusitado descuido.

Al comprobar el despótico jefe, cómo crecía el oleaje de la indignación ciudadana -hora de salvar el pellejo-, echó mano de su endiablada habilidad para ponerse a salvo y en guarda. Se apuró a desbancar al alumno amado, tachándolo de embustero compulsivo, quien intimidado dijo que no dijo lo que dijo, amparado en el recurrente, lo dicho fue “sacado de contexto”. Abatido y contrito, admitió: “Me equivoqué”. “No calculé el alcance de mis palabras”. “Ofrezco disculpas a los desinformados que apoyaron el No”. Procedió a renunciar al CD.

Patraña al que el obtuso y patético ex gurú de la tierra, que por décadas pecó por acción u omisión hasta la náusea, corrió a defenderlo con flojo bla-bla-bla: Encuentro exagerado el escándalo mediático a las declaraciones del gerente de campaña del CD sobre los sistemas utilizados para provocar reacciones favorables al NO. Si examinamos las campañas del SI y el NO, ambas se parecen en los argumentos de uno y otro lado para fabricar o estimular emociones e inducir al resultadoen todos los debates electorales, -confesión de parte- los contendientes tratan de ahondar en los aspectos que pueden resultar dañinos para golpear al adversario y demeritarlo, y supervaloran lo propio para tratar de obtener ventaja. Sesgar la información y prestarse para que los habilidosos (como yo, faltó agregar) escondan la gravedad de la situación. “Mal de muchos, consuelo de tontos”. Siguió: Soy conservador, no soy uribista, (¿?) pero no dejo de advertir la pequeñez de ciertas personas (cómo yo) que ayer, cuando Uribe era presidente, le batían palmas a rabiar y en nada se distinguían de los llamados furibistas de hoy; y ahora, para tratar de obtener gajes del gobierno de Santos, le baten palmas a éste y desdoran de quien antes era su ídolo. Sic. Falto de cojones -como de costumbre- no dio nombres. Defensa que recuerde nunca sale gratis.

Bogotá, octubre 19 de 2016.