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«Jamás hubiéramos llegado al Acuerdo sin De la Calle»

9 de octubre de 2016
Por Augusto León Restrepo
Por Augusto León Restrepo
9 de octubre de 2016

UNO Y DOS

Por Augusto León Restrepo

UNO

augusto leon restrepoEsta columna debió editarse ayer sábado, porque ha sido criterio de su autor el de que para comentar los hechos del día a día, en un país en el que cambian las circunstancias con la velocidad del rayo, hay que coger rápido el toro por los cuernos para evitar los refritos. Pero debo confesarles que pasé desde el amanecer del viernes hasta bien entrada la tarde en conversaciones telefónicas con varios amigos que querían intercambiar opiniones sobre la distinción que le otorgaron los Académicos del Comité Noruego del Nobel al Presidente de la República Juan Manuel Santos Calderón, al conferirle el Premio de la Paz, por sus «tenaces esfuerzos para poner fin a la guerra», en Colombia. Y ya anoche dejé en ciernes la columna, porque no me podía perder la epopeya wagneriana del amor, «Tristán e Isolda», ópera interpretada por figuras mundiales del bello canto, acompañados nada más ni nada menos que por la Orquesta Filármonica de Hamburgo, en vivo, en el Teatro Julio Mario Santodomingo de Bogotá. El arte es la gran vitamina de la Paz. Sosiega los espíritus, para animarse uno a construirla con berraquera. Cura las indignaciones. Pero no hubo necesidad de los refritos para expresar nuestra complacencia por el merecido reconocimiento para Juan Manuel Santos, extensivo en especial a las víctimas del inútil y extenso conflicto armado y a los integrantes de las comisiones negociadoras del Gobierno y de las Farc, que mantienen como actitud de convivencia el cese al fuego bilateral que nos hace soñar con una paz estable y definitiva. Al único refrito al que acudiremos es a las frases que encontramos en el libro que circula por estos días, cuyo autor es el tolimense Hernando Corral G, » Relatos clandestinos de una guerra que se acaba», texto que me obsequió Emilio Echeverri Mejía y que no dudo en recomendar por su agarrador estilo periodístico y por las pequeñas historia sobre el origen de las conversaciones de La Habana, en las que fue actor el Compañero Corral, como lo llaman sus más cercanos. Dice, quien fuera asesor de Santos, como también editor político y de paz del diario El Tiempo de Bogotá: «Mucho se ha especulado sobre quien fue el de la iniciativa de proponerle al presidente Santos que intentara encontrar los caminos para iniciar un proceso de paz con las Farc: si fue su asesor Sergio Jaramillo, o su hermano, Enrique Santos Calderón. Los críticos de la paz especulan en este sentido pero se equivocan acerca del verdadero autor, que no es otro que el propio presidente Juan Manuel Santos». Y continúa: «Mi información de primera mano me autoriza a asegurar que el único responsable y autor de buscarle una salida negociada al conflicto armado se llama Juan Manuel Santos, que desde antes de ser ministro de Defensa del presidente Alvaro Uribe, ya había participado en intentonas fracasadas».

DOS

Prosigue Corral recordándonos un controvertido episodio de la política nacional, que ya se nos había olvidado: «En el crítico período de la presidencia de Samper, conocido como el proceso 8.000, buscó, con el apoyo de Gabriel García Márquez y del expresidente español Felipe González, hacer contactos con diversos grupos guerrilleros y paramilitares con el fin de iniciar un proceso de paz, pero fue acusado por los amigos de Samper de estar preparando una conspiración contra el desprestigiado presidente». Y llega la posesíon de Santos como Primer Mandatario de la Nación. «Fue el 7 de agosto de 2010 cuando Juan Manuel Santos sorprendió a tirios y troyanos al anunciar en su discurso de posesión su intención de buscar caminos de paz: «Al mismo tiempo, quiero reiterar, lo que he dicho en el pasado: la puerta del diálogo no está cerrada con llave. Yo aspiro, durante mi gobierno, sembrar las bases de una verdadera reconciliación entre los colombianos». Y agregó: » La llave de la paz no está en el fondo del mar, está en mi bolsillo, y la abriré cuando las condiciones estén presentes». «No dudo en que el mayor acierto del presidente Juan Manuel Santos ha sido las negociaciones de paz con la guerrilla. Lo dicen las grandes potencias del mundo y las instituciones internacionales como las Naciones Unidas y la Unión Europea; en general, los expertos internacionales en esquemas de paz han elogiado el esquema del proceso. Contra viento y marea, Santos ha logrado lo que infructuosamente intentaron muchos presidentes anteriores….». De manera Presidente Santos, que los laureles se los ha ganado con justicia. Disfrútelos. Así lo exaltamos sus compatriotas comenzando por sus más recalcitrantes críticos. Son un espaldarazo a usted, a sus nobles empeños y a sus personales y tesoneros esfuerzos por legarle un país distinto a las nuevas generaciones. Y Correal pide una reivindicación. «Con todo y estas dificultades propias de un proceso tan complejo, es forzoso aceptar que los colombianos no hemos reconocido suficientemente el sacrificio de los negociadores, que han estado en la Isla por casi cinco años, alejados de sus familias y con sus asuntos personales y profesionales a la deriva». Yo agrego de mi propio caletre: el Director de la Orquesta recibe la ovación. Pero sin el Primer Violín, Doctor de la Calle, que es quien afina los instrumentos, otra sinfonía trágica y estruendosa estaríamos escuchando. «De la Calle le aportó al proceso de paz toda la credibilidad de tener como director una persona con una actividad pública moderada, sensata, seria y rigurosa. Es tal su credibilidad que nadie de peso, durante estos cuatro años, se atrevió a criticarlo…». » La combinación de claridad y amplitud mental, rectitud y espinazo para defender lo que había que defender, la comprensión de lo que está detrás de una negociación y también el humor que tiene Humberto de la Calle no la tiene nadie más en Colombia. Jamás hubiéramos llegado al Acuerdo sin él». El portal La Silla Vacía y Sergio Jaramillo, en su orden.