13 de abril de 2021
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El otro yo de Reynaldo Rueda.

17 de octubre de 2016
Por Esteban Jaramillo
Por Esteban Jaramillo
17 de octubre de 2016

Por Esteban Jaramillo Osorio. 

Esteban JaramilloGenera respeto con sus resultados, pero no hace gracia con sus declaraciones, especialmente las últimas, en las que habla de maniobras conspirativas y presume de persecución arbitral y de extraños manejos para perjudicar a su club, Atlético Nacional.

Pierde la compostura Reinaldo Rueda y muestra otra cara, diferente a la del maestro de actitudes serias, sosegado y ganador.

Decir que a su equipo lo persiguen los árbitros, o dejar mantos de sospecha en la Dimayor, no deja de causar hilaridad entre los críticos y pasmosa  incredulidad en la afición.

Ha ganado sin sospechas los últimos títulos Nacional, demostrando calidad apabullante frente a los rivales con los que, cuando ha querido, se ha paseado, dada la calidad de la nomina  disponible, su capacidad de inversión, el poder financiero que lo soporta y  la sólida estructura institucional.

De Osorio a Reynaldo, Nacional ha mantenido sus posturas ganadoras, sin dejar el mas mínimo resquicio a la duda, o a la ilegitimidad. Otras historias, bien distintas, están en el lejano pasado.

Pero la ultima versión del campeón trae consigo un equipo problemático, amenazante, de retórica agresiva frente a los árbitros, provocador y hasta lastimero cuando a través del reglamento mal interpretado  trasforma su libreto, con marcado irrespeto a la autoridad.

Sin duda, como lo demostró en la semifinal de la copa Colombia, ante Santa Fe, o el sábado ante Huila, con  equipo alternativo, Nacional es superior en todos los frentes de la competencia. Cuando su fútbol se hace serio, combina y gana con arrebatadora autoridad. Pero cuando equivoca los caminos y asume el papel milindroso de víctima, o recurre al juego sucio como estrategia, desprecia sus principios,  carente de seria y decente competitividad.

No le queda bien a Reinaldo, dado el respeto que transmite, entrar en un tobogán critico a las decisiones de las autoridades del fútbol. Esa rebeldía, que no  es suya, en oposición abierta a quienes mandan, le da afectos al interior de  Nacional, donde de por si es ídolo, pero desmorona el prestigio cimentado en otras esferas del futbol nacional e internacional. No es este el Reinaldo que conozco y admiro.