17 de abril de 2021
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Los malos de la película

31 de octubre de 2016
Por Óscar Tulio Lizcano
Por Óscar Tulio Lizcano
31 de octubre de 2016

Óscar Tulio Lizcano

Oscar Tulio Lizcano“Que el gobierno no nos ponga de malos de la película”. Así lo advirtió, con una sarcástica carcajada, Pablo Beltrán, jefe de la delegación de la guerrilla del ELN en el proceso de paz. Se refería a que, según él, el Gobierno incumplió lo pactado, al no ordenar el desplazamiento de sus negociadores a Quito, Ecuador, mientras sus compañeros ‘elenos’ ya se encuentran allí. El Gobierno había condicionado este momento con la liberación, por parte del ELN, del exparlamentario secuestrado Odín Sánchez.

Beltrán pavonea su cinismo, pues al parecer es risible para él que recientemente su guerrilla asesinara vilmente a dos conductores en Tame, Arauca; y que no solo tenga secuestrado a Sánchez, sino también a otros cuya lista no han determinado, pues cuando se les pregunta sobre la cantidad de personas en cautiverio, responden con un evasivo “muy pocos”.

El mismo Beltrán, que se ha convertido en lenguaraz, dijo: “Nosotros como el gobierno, también cobramos impuestos”. Es una frase recurrente, usada por las guerrillas para justificar el secuestro; como si el narcotráfico, la minería ilegal y las extorsiones a las petroleras, no les alcanzara.

Con el ELN la negociación será más complicada de lo que algunos creen. Quienes conocen en profundidad las dinámicas de este grupo, admiten un altísimo nivel de incertidumbre. No tiene unidad de mando. El ELN está integrado por grupos independientes; por no desaparecer de la escena, ha otorgado franquicias a grupos que tengan algún número de hombres y armas, y cierto control territorial. De ahí que el Estado Mayor no tenga gran gobernabilidad.

Prueba de ello es que no les causó ninguna molestia, ni generó en ellos comentario alguno, la desmovilización de 24 de sus guerrilleros en el Bajo Baudó, Chocó. Los desmovilizados hacían parte del frente de Resistencia Cimarrón, y dejaron las filas por el mal trato de sus superiores. Corrían el peligro de un fusilamiento masivo por la pérdida de una suma de dinero.

A diferencia del Secretariado de las Farc, cuya unidad de mando es vertical, la del ELN es horizontal. Por lo tanto, ponerse de acuerdo en algo implica largas y eternas discusiones. Eso hace que sus decisiones sean volátiles y generen en el interior criterios antagónicos.

Todo ello, por lo demás, da pistas de por qué se han demorado tanto en liberar a Odín Sánchez. Ahora dicen que eso no era un compromiso para iniciar la primera ronda de negociaciones, pero ellos mismos habían informado que su liberación estaba en marcha. Ese desorden en su mando les ha dificultado liberar a comerciantes como Octavio Figueroa, de la Guajira.

Parece que le van a hacer conejo al Gobierno. Y mientras los familiares tratan de conseguir la plata para pagar la libertad, el Gobierno sí liberó a dos guerrilleros condenados a más de 30 años de cárcel. Al hermano de Antonio García —miembro del Estado Mayor— y a Juan Carlos Cuéllar, detenido desde el 2008.

Y así, mientras siguen cobrando impuestos, tienen el gran cinismo de insinuar que no, que ellos no son los malos de la película. El Colombiano.