14 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

SE LE DIJO, SE LE ADVIRTIÓ…

1 de junio de 2016

En muchos países europeos se preguntan una y otra vez cómo es posible que los grupos armados puedan tener la antigüedad que tienen en Colombia. Digamos en primer término que uno de los aspectos fundamentales tiene que ver con la desigualdad existente en cuanto a la tenencia de tierras y la concentración de capital. Pero por otro lado no es posible negar que hay una enorme extensión de territorio en donde el Estado no ejerce ningún control. Para decirlo de una manera más sencilla, si bien el gobierno del doctor Uribe arremetió contra estos grupos armados ilegales durante sus dos períodos presidenciales,  y se redujo de manera considerable aquella costumbre de las “pescas milagrosas, no es posible negar que en algunas regiones se mantuvieron controlando el poder algunos grupos guerrilleros. Colombia es un país que tiene el mismo número de habitantes que tiene España, pero con el doble de territorio. Es por ello que el paramilitar Carlos Castaño decía que en el sureste antioqueño podrían estar las guerrillas, los paramilitares (hablaba de autodefensas, desde luego) y el ejército y no se encontraban.

Por estas razones, cuando Ingrid Betancur, hace ya algunos años decidió ingresar en una zona bajo el control guerrillero, se le dijo y se le rogó que no lo hiciera. Pero el deseo de protagonismo la llevó a cometer el enorme error que hoy confiesa, cometió en su momento, decidiendo más por la emoción que por la razón.

Acabamos de ser espectadores de otro secuestro, ahora correspondiente a unos periodistas y entre ellos, la ya conocida Salud Hernández. De ella se puede decir lo que se quiera, que compra peleas, que utiliza un lenguaje altanero y en fin, algo así parecido a las características de Ingrid Betancur en el pasado. De ninguna manera se puede aceptar que la guerrilla secuestre, así diga que no fue secuestro sino retención. Eso no deja de ser un distractor porque retener a alguien contra su voluntad es un secuestro y punto.

Pero también es bueno advertir que la señora Salud no tomó las precauciones debidas como para que gran parte de la opinión pública se venga lanza en ristre contra el Presidente Santos, culpándolo de dicho secuestro por no ejercer el poder en todo el territorio. La culpa no fue de Santos ni de la periodista en cuestión, sino del ELN, pero ello no quiere decir que la señora actuó de una manera imprudente.

Finalmente, ver en pantalla al Presidente Santos con un casco de rescatista no dejó de ser digno un programa llamado “Sábado felices” porque al señor Presidente lucía una figura cantinflesca que producía risa.