13 de abril de 2021
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Los populismos del siglo XXI

15 de junio de 2016
Por Clara Inés Chaves Romero
Por Clara Inés Chaves Romero
15 de junio de 2016

Por: Clara Inés Chaves (*)

Clara Inés ChavesSon muchos los populismos que en el presente siglo se pueden mencionar, pero vale la pena concentrarnos en Estados Unidos por su importancia geopolítica, por ser la superpotencia militar, y el país que ha generado guerras a favor de la democracia y de su consolidación.

Nadie hubiera podido imaginar que el populismo toque a las puertas de Estados Unidos y en especial en las presentes elecciones de ese país.

Figuras como Donald Trump y Bernie Sanders quienes representan a los partidos tradicionales Republicano y Demócrata, encarnan el populismo, y a su vez tienen semejanzas a otras figuras políticas como Silvio Berlusconi en Italia y Jeremy Corbyn en Gran Bretaña.

La falta de credibilidad en los partidos tradicionales, los bajos salarios que no cubren el costo de vida (el cual es de 7.25 dólares la hora cuando debería ser de 25 dólares la hora teniendo en cuenta el margen de inflación), el pésimo sistema de salud, el mediocre sistema educativo en preescolar, primaria y secundaria, junto con los altos costos para el acceso a la universidad por parte de los estadunidenses, quienes muy pocos pueden pagarlo, la no pertenencia de la fuerza laboral a los sindicatos, la indiferencia del pueblo por la administración, y viceversa; son factores que hacen que figuras como estos dos precandidatos de los partidos tradicionales tomen fuerza, a pesar de las condiciones particulares de cada uno de ellos.

En el caso del precandidato republicado Donald Trump, quien se ha caracterizado por su insolencia, xenofobia, ordinariez, ser poco profesional y académico, recibe el apoyo de las mayorías de los electores de su partido por el simple hecho de no formar parte de la casta política tradicional.

De igual manera Sanders a quien algunos lo catalogan como “un parlamentario gris, profesor de colegio” sin carisma alguno, y quien se autoproclamó “socialista”, ha sabido interpretar el descontento de la mayoría, obteniendo una considerable votación, logrando en un momento determinado remecer la candidatura de la ex secretaria de Estado Hilary Clinton.

Tanto Trump como Sanders no presentaron planteamientos serios que dieran solución a los grandes problemas de la sociedad estadunidense, sino que se refirieron con eslóganes y palabras que respondieron al sentimiento y al descontento de las mayorías que no creen en el establecimiento y que desean un mejoramiento de sus condiciones de vida, acortando la desigualdad creciente que existe en ese país.

Hechos como el mal mantenimiento de las carreteras, la falta de infraestructura en algunas zonas puntuales, el no pago de impuestos por algunos, y la no justa proporción de los mismos para ser pagados por parte de los adinerados, junto con los hechos antes mencionados; producen un alejamiento del pueblo para con las élites en el poder, generando un distanciamiento entre los dos, y a la vez un desinterés de los gobernantes en responder a las necesidades de su pueblo, por carecer de la presión que antes tenía por parte de esté, que exigía que el Gobierno trabajase para ellos, optimizando sus condiciones de vida en todo nivel.

Ante esta situación, el populismo saca su bandera de devolver el poder al pueblo, mejorando sus distintos escenarios de la vida cotidiana, mostrando su imparcialidad, su lucha contra el establecimiento y las élites, haciendo promesas y programas simplistas, difíciles de ejecutar por lo inviables que son.

Es importante mencionar que hechos tales como la guerra de Vietnam y el escándalo del caso “Watergate” dieron origen a la desconfianza del pueblo estadunidense en sus dirigentes, y sembraron los cimientos del populismo actual.

Lo anterior aunado al recelo del entonces candidato Ronald Reagan quien se caracterizó por “su odio contra el sistema”, por lo que su lema fue: “El Gobierno no es la solución del problema, es el problema”, generando así un gran respaldo de los electores.

Hoy, Trump propone la solución a las grandes dificultades que vive la inmensa mayoría de sus conciudadanos y su país, con la construcción de grandes muros para evitar la migración de latinos en especial, a territorio estadunidense; olvidándose de esta forma que esta nación está conformada por migrantes, y ellos construyeron no solamente grandes empresas a lo largo del tiempo, sino que son la fuerza laboral más importante. Lo anterior, sin mencionar los orígenes de la familia del propio candidato.

Por su parte Sanders, propuso como respuesta a la problemática de su país, el proporcionar servicios de salud, educación y otros, en forma gratuita, sin mirar cómo se podrían financiar los mismos y más aún, sin incrementar el alto déficit que ya existe.

El poderío de unos pocos que detentan el control económico del país del tío Sam, son en definitiva los que controlan las elecciones y colocan Presidentes, haciendo que la democracia se debilite aún más.

Lo anterior no deja de ser preocupante, más aún cuando tiene repercusiones en el mundo interdependiente de hoy, y para la América Latina en especial, sin desconocer la situación que la región presenta con algunos gobiernos dictatoriales populistas como es el caso de Venezuela, que ponen en peligro el equilibrio y la estabilidad de toda esta zona.

Profesora universitaria y ex diplomática (*)