16 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
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LOS BLOQUEOS

13 de junio de 2016

En los últimos tiempos en el país se ha extendido una costumbre irrespetuosa y abusiva: quienes protestan por cualquier incumplimiento o medida adoptada por el Gobierno piensan que mientras más molestias le causen a los demás -que generalmente no tienen nada que ver- más beneficios obtienen y más cerca están de lograr sus objetivos. Eso fue patente en la protesta reciente de indígenas, campesinos y camioneros, cuyo bloqueo de la Vía Panamericana causó desabastecimiento de los principales alimentos, como la papa y los huevos en Popayán y otros municipios del Cauca y Nariño, sino que dejó a la Ciudad Blanca sin combustible, sin medicamentos de primera necesidad y sin otros productos, por cuenta de la imposibilidad de comunicación por vía terrestre con Cali y otras capitales importantes.

No es que desestimemos la legitimidad de la causa que defienden, pero no pueden someter a toda una población a incomodidades, cuyos habitantes en lugar de solidarizarse con ella, la miran como la fuente de indecibles martirios, lo que no debe permitirse, pues están violando sus derechos.

Algunas víctimas de las protestas, incluso, justifican la represión de las autoridades y se vuelven en contra de los manifestantes. Estos, a su vez, explican su comportamiento, diciendo que de otra manera, el Gobierno no les presta atención. Por muy válidas que sean las causas de la protesta, no se justifica someter a los demás a toda suerte de incomodidades, máxime cuando estas personas nada tienen que ver con el asunto. Además, estaría configurándose el delito de secuestro, o al menos, un constreñimiento que no tiene otra salida que la cárcel.

Es preciso que quienes protestan dejen de acudir a las vías de hecho y perjudicar a los demás porque esta posibilidad aleja el diálogo civilizado e impide que se llegue a acuerdos donde salgan beneficiados. La violencia no debe ser una protagonista al reclamarle al Gobierno y mucho menos coartar las libertades de la comunidad. Pero el Gobierno debe dar soluciones concretas a los problemas denunciados y no ampararse en falsas promesas que sabe que no podrá cumplir, o por lo menos no podrá hacerlo con la rapidez que los manifestantes quieren.

Es preciso apelar a la cordura y no someter a toda una ciudad a los inconvenientes a que está sometida Popayán, cuyos habitantes se han visto obligados a viajar en avión a la cercana Cali a efectuar sus diligencias porque por tierra ha sido imposible. Tampoco es bueno que los ministros, como el de Agricultura, contribuyan a la desinformación, lanzando un “tweet” a medianoche, diciendo que levantarían el bloqueo por la tarde pues todo estaba solucionado, cuando no era así y de esa forma lo que hace es dificultar la crisis y retar sin sentido a quienes protestan.

A las dos partes les ha hecho falta cordura para solucionar este problema de las protestas, pero más a los campesinos, indígenas y camioneros, que en nombre de su causa han sometido a muchas poblaciones al martirio de los bloqueos que generan desabastecimiento e incomunicación y sufrimiento generalizado.

EL UNIVERSAL