17 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Derechos contra derechos

10 de junio de 2016
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
10 de junio de 2016

Hernando Arango Monedero

hernando arangoPor alguna razón, que creo entender, en nuestro país hay derechos que se oponen a otros derechos, como quiera que así lo aceptan nuestros gobernantes y los ciudadanos lo hacemos con nuestro silencio e impasibilidad.

Bástenos observar lo que los últimos días estamos padeciendo. Así es como algunos, bajo el nombre de mingas, afrodescendencia, comunidad campesina, resuelven tomarse una carretera y en ella desarrollar todo tipo de actividades, hasta delicuenciales, como las que se presentan en la vía Cali Popayán. Y quién dijo miedo! Miedo, por sobre todo, de las llamadas autoridades que cohonestan los desmanes y en silencio esperan a que los invasores y violadores de derechos de los ciudadanos, resuelvan permitir el tránsito automotor. A tal punto ha llegado la aceptación de estos desafueros, que los mismos ministros imploran un “corredor humanitario” como si de esta manera aceptaran lo que estos facinerosos hacen en la zona. “Corredor humanitario” que permita el paso de elementos de urgencias para los hospitales. ¿Acaso con su conducta estos funcionarios no están cohonestando el que algunos puedan violentar los derechos de otros? ¿Eso no es faltar al deber que juraron respetar y defender? ¿Acaso hemos visto que el Presidente disponga de la fuerza, si es necesario, para que los delincuentes no impidan a los demás ciudadanos el ejercicio de sus derechos? ¿De cuándo acá hay quienes pueden tomarse para sí la libertad de impedir a otros el transitar libremente por los caminos de la república? ¿De cuándo para acá puede un sujeto avanzar contra un vehículo de servicio público, machete en mano y romperle con su arma los vidrios, tal como lo vimos en la televisión y que nada pase?

¿Podremos preguntarnos si acaso las manifestaciones de esta naturaleza tienen licencia para desarrollar todo tipo de actividades? Así, mediante el abuso, el amedrentamiento, la violencia, la amenaza, puede obtener un grupo de salvajes, ventajas económicas que le son negadas a otros que no quieren o no pueden lanzarse a atacar a sus semejantes en la forma que lo hacen estos? ¿Acaso la proliferación de grupos conformados por mingas, afros, comunidades campesinas, no se ha vuelto un negocio mediante el cual logran algunos que les sean entregados dineros públicos que son administrados a antojo por quienes los impulsan a aventuras como las que vive Colombia, sin que haya un control del gasto, y del destino de los dineros entregados para fines de desarrollo de las comunidades?

Y, en virtud de qué, con mandato de quién, los funcionarios acuden a reuniones con estas gentes, que en estricto son delincuentes como quiera que violan derechos sociales, porque delinque quién viola o induce a violar a otro un derecho ajeno, y a ellos les conceden, así sea en simples promesas, auxilios y prebendas que no son otorgadas a otros con igual o mayor derecho? Acaso 240 mil millones de pesos por año que entregan a estas agrupaciones, son poca monta para “calmar la sed” de, dígase 10 mil o 20 mil o 60 mil que salen a taponar vías e incurrir en desmanes?
Y, como requieren mártires para la causa, y por alguna razón siempre esto se produce en la misma zona, murieron dos indígenas como resultado de disparos que recibieron en las asonadas en las que participaban. Pobres hombres convertidos en carne de cañón de quienes los impulsan a desmanes de esta naturaleza. En esta oportunidad no calcularon que Medicina Legal podía establecer la clase de arma que disparó los proyectiles y pretendieron adjudicar los hechos al Esmad, olvidando que, ese cuerpo, no usa armas de fuego de naturaleza alguna y menos armas hechizas. Pretender saber quién les disparó es imposible, pero sí es fácil deducir que los disparos provienen de sus hermanos de lucha y a ellos se les debe indicar que están siendo usados para eso. ¡Para ser carne de cañón!

Y, las FARC invitan a estas comunidades a que vayan a la Habana, desde donde aseguran poder resolverles sus problemas. Razón les cabe, finalmente desde allá se viene manejando el país.

Manizales, junio 10 de 2016.