12 de abril de 2021
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Prendamos la empresa sin chimenea

9 de mayo de 2016
Por Rubén Darío Mejía
Por Rubén Darío Mejía
9 de mayo de 2016

El Ojo del Halkón 

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

Rubèn Darìo Mejìa Sànchez carboncilloEn uno de mis viajes por el viejo continente oía decir que países como España eran ricos porque sabían manejar las empresas sin chimenea, empresas que eran bastante rentables y que los ibéricos supieron manejar y administrar, principalmente en los momentos de crisis económicas y no sé si era retrasado para entender, pero para mí ese vocablo era nuevo porque no entendía que se trataba de algo que no sabemos manejar muy bien los latinoamericanos y que es simplemente el turismo.

Hablamos de turismo en Colombia y no sabemos hacer turismo, primero porque no nos damos la tarea de conocer primero nuestro país y nuestras riquezas turísticas, como son las regiones, las bellezas arqueológicas, nuestra propia música y la rica cocina con la que contamos.

Pero es que, qué vamos a esperar de un país en donde la música nacional no se trasmite en la radio y si se hace es en horarios en que todo el mundo descansa, como lo que sucede en una gran cadena radial en donde el locutor y presentador de turno, que sabe mucho de música colombiana es parodiado en un programa de política, noticias y humor diciendo que a pesar de la alta hora de la noche por lo menos tiene programa, y recuerdo algo que decían en mis comienzos por la radio que trabajábamos en parte de la noche y la madrugada, que solo nos escuchaba el control, el celador y nuestra mamá que estaba pendiente de saber dónde estábamos a esa hora, pero no queremos mostrar la gran variedad de ritmos con los que cuenta el pentagrama musical colombiano, somos un país extranjerista por naturaleza en donde creemos que la ropa y demás artículos que necesitamos son importantes y de clase si son de marca extranjera y qué no hablar de visitar bellas regiones del país y es por eso que en Colombia no hacemos turismo y creemos que solo tres regiones o lugares son los adecuados para ejercer esta práctica. Hablar de turismo en Colombia es hablar de Cartagena, San Andrés y… pare de contar, perdónenme, pero mirando estadísticas no encontré otra región en ese plan de recomendaciones y de verdad verdad que estamos equivocados porque contamos con la diversidad de paisajes, de sitios históricos y de bellezas creadas por el hombre a las que no les damos valor.

El Ministerio de Comercio Exterior por medio de su departamento de turismo ha tratado de adelantar campañas no solo a nivel nacional, sino también internacional para atraer turistas nacionales e internacionales, a los nacionales motivándolos para ir a regiones tan bellas como el Parque Arqueológico de San Agustín, el Eje Cafetero, los parques nacionales y los Santanderes entre otros, pero se han encontrado con unos tropiezos bastante grandes, como por ejemplo que no se cuenta con la divulgación necesaria de los lugares, que se trata llana y francamente de exprimir al turista con los altos costos y por otra parte por la falta de seguridad, pues estos lugares son de gran apetencia para los delincuentes que consideran que con los visitantes llevan parte de sus ahorros o de los dineros que han dispuesto para una semana o unos días de recreación, es el momento de dejarlos sin un centavo.

La ciudad de Cartagena ha dado ejemplo de las campañas que adelanta para formar a los guías turísticos, a hacer congresos en los que involucran todo el sector hotelero y de transporte y hace unos días que adelantaron una campaña con los taxistas, a quienes les pedían que solo cobraran lo justo sin sobrecostos, porque lo que se está cobrando de más en hoteles, restaurantes, lugares de diversión y transporte desmedido, están haciendo que los turistas se alejen de esos lugares.

Y qué decir de Bogotá, la capital colombiana se ha vuelto la apetecida de todos los turistas por la variedad de cosas que encuentran, por la capacidad hotelera, los centros comerciales, las actividades culturales y deportivas, pero en más de una oportunidad se ven amenazados por la delincuencia de azota a la ciudad y por el mal servicio de los taxis y el servicio público en donde se les cobra de manera descarada por el servicio que se les presta.

Medellín y Bucaramanga son otras ciudades de gran atracción para quienes visitan al país y es precisamente de allí, al igual que lo que mencionaba de Cartagena, se adelantan campañas para atraer a los visitantes y no alejarlos como ocurre en varias regiones del país.

Independientemente de lo que se hable en materia política, los esfuerzos del Gobierno han sido grandes en los últimos años en arreglar lo de las autopistas, ampliar el sector carreteable, por lo menos en las vías centrales, para que haya acceso a las capitales y a los lugares turísticos más conocidos que tiene Colombia y también es de destacar la labor de Pro Colombia que durante la pasada administración logró posesionar el nombre del país tomando parte en las ferias internacionales de España, de Italia y de Japón; pues vale recordar que en este último país pusieron en alto la bandera colombiana promocionando y divulgando la gran exposición del maestro Botero.

Hablar de regiones turísticas de Colombia nos daría para escribir todas las columnas del año, porque por donde se vaya hay mucho para ver y disfrutar o que decir del paisaje y de las riquezas en materia culinaria y de artesanía con los que cuenta el departamento de Boyacá.

Se habla que estamos muy bien económicamente por parte del Gobierno, lo que no es del todo cierto, porque la economía está bastante pesada, ha decaído el trabajo y la delincuencia ha comenzado a tomar fuerza por este mismo motivo, pero recordemos algo que se ha repetido en más de una oportunidad, que en Colombia somos más los buenos que los malos, somos gente trabajadora, gente honrada y emprendedora, y lo principal, echados para adelante.

Todo lo anterior para hacer una invitación, tanto al Gobierno Nacional, como a los Gobiernos departamentales y locales para prender o activar las empresas sin chimenea, es decir, el turismo en cada región y de esa manera fomentar el trabajo y la riqueza en todos los sectores.

Está bien que tenemos problemas con las vías de penetración, con la delincuencia común y con el conflicto que nos carcome desde hace más 60 años y que hay grupos subversivos que quieren continuar en la guerra pero que también se está trabajando para poder firmar un proceso de paz con las FARC, lo que abriría la puerta de tranquilidad para quienes nos visitan.

Si el Gobierno y las autoridades adelantan campañas para erradicar la violencia y combatir la delincuencia común se puede lograr que el país suba en materia económica y que sea, como lo acaba de hacer un informe de una organización norteamericana, uno de los países de mayor atracción para visitarlo. En un informe conocido el viernes se dijo que Colombia está entre los países más apetecidos por los norteamericanos para ir de turismo y también escuchaba una entrevista que hacía el periodista Cesar Augusto Londoño en el programa ACCESO de Win Sport en donde su entrevistaba le confesaba con pena que había pensado más de una vez en venir al país por la mala prensa que leía en su país de origen sobre Colombia, pues según los titulares de prensa, los muertos se encontraban en cada  esquina y la violencia era tal que no se podía vivir en una  ciudad como Bogotá.

Si es verdad que hay violencia, que hay paseo millonario, roban celulares, pero la cosa no es tan grave como para ser más importante en el momento de destacar las cosas que suceden en el país dejando de un lado las cosas buenas para destacar las cosas malas y con todo el respeto que se merecen mis colegas de televisión, principalmente las de los dos grandes canales, el mal que le están haciendo al país con las notas que están publicando en los telenoticieros es bastante grave y esto no quiere decir que yo como periodista esté a favor que se viole la libertad de prensa; pero hay que saber hasta dónde van las libertades y cuál es nuestra responsabilidad como periodista, porque aprendí tanto en la Facultad de Periodismo como en el transcurso de mi larga de vida como periodista, que estamos para orientar, para educar y no para desorientar.

Amemos a Colombia y no acabemos con su imagen y creo que es el momento de unirnos para prender esa gran empresa sin chimenea y con orgullo mostrar culturas tan valiosas como la boyacense, la santandereana, la antioqueña, la huilense y la costeña, entre otras, y hagamos de que quienes no nos conocen nos conozcan por las cosas buenas y no por las malas y que se enamoren de este bello país llamado Colombia.

Sé que es una utopía lo que estoy pidiendo, porque la violencia y el odio contra el país no está únicamente en las calles, sino desde los grupos políticos que se oponen a que el país viva en paz, desde los grupos egoístas que cierran los ojos y no ven la labor que hacen sus gobernantes, porque si hay gobernantes malos hay otros que hacen las cosas bien, pero somos felices de vender lo más malo que tenemos y no la gran cantidad de cosas buenas y valiosas que tiene nuestra gente trabajadora y verraca.

No tenemos amor de patria, y que pedir cuando ni siquiera respetamos cuando suena nuestro Himno Nacional en los escenarios y eventos deportivos, no enseñamos a nuestros hijos a querer el país, sino a protestar por cada cosa y protestar simplemente por protestar, porque nada nos gusta y porque muchas veces nos gusta más vivir en el caos que en la tranquilidad y convivencia con nuestros semejantes.

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BOGOTA, 09 de Mayo_ RAM_