17 de abril de 2021
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La vorágine sigue viva.

20 de mayo de 2016
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
20 de mayo de 2016

Víctor Zuluaga Gómez 

victor zuluaga. Y no puede extrañar que sean esas las conclusiones de la obra de Rivera cuanDe acuerdo con la lectura que se ha hecho de la obra “La Vorágine” de José Eustasio Rivera, existe una gran coincidencia calificarla como “una epopeya del mundo  tropical americano…”. Obra escrita en 1924 y ubicada en los anaqueles de la crítica como la obra referida a la selva, al mundo incivilizadodo aún perviven con cierta fuerza muchos de los conceptos que nos impusieron los europeos en torno a la selva. En efecto, fueron griegos y los romanos de la antigüedad quienes consideraban que la razón sólo era posible desarrollarse cuando se vivía en la “polis”, en la “Civitas”. De allí que la comunidades que no vivían en “ciudades”, se les calificaban de “incivilizadas”, estigma que desde luego que propagó con gran facilidad para rotular a las comunidades indígenas de América. De esa manera el término despectivo de “montuno” se aplica a quien vive en el monte. El término de “incivilizado” a quien no reside en ciudad sino en la selva. Y muchos más estigmas que aparecen, en donde, repito, selva es igual a incivilizado, atrasado, bárbaro.

Pero así como es posible hacer un análisis de la novela “La vorágine”, desde los escenarios en donde transcurren gran parte de la vida de los protagonistas, y en donde son miradas desde esa perspectiva eurocéntrica, también cabe la posibilidad de trasladar el análisis de la novela en cuestión, ya no a los escenarios por donde se mueven dichos protagonistas, sino enfocando la mirada en los sentimientos, en las pasiones, en los miedos, en los sueños, en las frustraciones de esos seres humanos que tratan de contar una historia no desde el objeto sino del sujeto. Porque siempre hemos creído que podemos ver lo otro o al otro asumiendo una posición objetiva, pero sin tener en cuenta que el sujeto hace parte de ese mundo que quiere, que pretende describir-

Por eso me parece bien importante que aparezcan  nuevas voces, nuevas miradas a una obra como la Rivera,  la cual se  ha encasillado al mundo de la selva. Me refiero al ensayo “En el corazón de la modernidad: nihilismo en La vorágine de José Eustasio Rivera”, escrito por Alejandro Sánchez Lopera, recién graduado de la University of Pittsburgh.

El análisis que hace Sánchez Lopera rompe con el tradicional mundo de la selva, del oscurantismo, para trasladarlo a ese mar de pasiones, que bien definen algunos diccionarios como «Remolino impetuoso que hacen en algunas parajes , encadenamiento confuso de sucesos o pasiones”, que bien sintetiza el autor de la siguiene manera: “Antes que espacio sin materia (tierra sin hombres e historia, selva que devora a los hombres), considero que frente al vacío nihilista, la materia es indispensable para postular otra lectura de La vorágine. Sólo que la materialidad, en la novela de Rivera, tiene que ver con otro tipo de materia: ni texto, ni autor, ni obra sino materia extra-literaria, pues la presunta “verdad” de un texto no proviene de sí mismo, sino de las fuerzas que se apoderan de él. Vinculo así a La vorágine con fuerzas sociales exteriores a la conciencia de su autor o sus críticos.”

Texto bien escrito, de gran profundidad y que promete por parte de su autor unas miradas críticas, renovadas de nuestra producción literaria, de nuestras miradas a la realidad aún impregnadas de miradas con cierto tufillo eurocentrista.